VI

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Todo el mundo estaba, sorprendentemente, preocupado por el pequeño Kyungsoo que llevaba días sin dar señales de vida.
Esto se debió en un principio a que la preocupación de Jongin le fue contagiada a Yixing, al mismo tiempo que este se la contagió tanto a su amigo chino como a la chica que trabaja en la pastelería.
Llevaba días sin aparecer, y además de eso, de la incertidumbre de no saber si estaba bien, al jefe no le hacía especial gracia tener a un empleado faltando cuando le placiese.
-¿Y si vamos a su casa?
-No sirve de nada, fui el otro día y no me abrió...
-¿No le habrá dado algo...?
-Que va, me empezó a gritar desde el cuarto que me fuera.
Yixing se encogió de hombros sin saber que decir, después de todo aquello era muy propio de Kyungsoo.
Aún así, el chino muy lejos de conformarse con lo que le había dicho Jongin, fue después del trabajo a casa de Soo. Llevaba una bolsa con algunos paquetes de ramen y carne por si en la casa se habían agotado las reservas de comida. Antes de llamar cogió una bocanada de aire, pego el puño a la puerta y tras exhalar una profunda bocanada de aire decidió llamar varias veces a la puerta.
-¿Qué haces aquí?
La voz de Kyungsoo sonó ligeramente irritada tras él. El coreano le observaba con el ceño fruncido y con las llaves en la mano libre, pues en la otra, al igual que él, llevaba una bolsa llena de comida.
-¿Me dejas abrir o...?
-Oh, sí sí, perdón.
Yixing se apartó rápidamente, pasando dentro de la casa distraído, olvidándose de preguntar si podía entrar.
-Nos tienes preocupados Kyungsoo, incluso Jongin viene de vez en cuando para ver cómo estás.
Kyungsoo refunfuñó, cerró la puerta mirando mal de reojo al chino y fue a la cocina del pequeño apartamento para dejar la comida.
-Qué pesado... Qué más le dará cómo este... Ya ha venido un par de veces también...
-¿Cuándo volverás al trabajo?
Kyungsoo se volvió hacia él con los ojos achinados.
-He estado yendo esta semana... Tenía turno de mañana...
-¡Oh! ¿En serio?
Yixing se rascó la mejilla dejando la bolsa junto a la de su amigo.
Pensándolo bien, tenía sentido, a él le había tocado de tarde, así que...
Aunque mentiría si dijese que no le importaba que nadie le hubiese dado aquella noticia.
-¿Y... Y qué tal estás?
-Bien, estoy bien.
Se limitó a responder, guardó sus cosas y después miró dentro de la bolsa que había traído Yixing.
-¿y esto?
-Es para ti -respondió encogiéndose de hombros- de parte de Jongin.
Kyungsoo dejó escapar un profundo suspiro. Le molestaba. El menor no le había dejado solo ni un momento solo desde que él mismo lo echó del piso. Le había acompañado a tomar el desayuno, había estado junto a él en todas y cada una de sus lloreras e incluso en sus ataques de ansiedad, se había tumbado a su lado en la cama y se había quedado toda la noche despierto velando su sueño, acariciando su pelo cada vez que un mal sueño rondaba en su mente. Sí, definitivamente Jongin no salía de su cabeza y cualquier mención o presencia física suya le irritaba de sobremanera.
Aunque en el fondo quería que él estuviera realmente a su lado.
Claro que nunca lo admitiría, pero Jongin, como persona, le había conmovido y había despertado en él un interés nunca visto.
-Dile que gracias.
Dijo de forma algo seca antes de abandonar la cocina para volver a encerrarse en su cuarto.

°°°

El agua empapaba toda su ropa, caía impasible sobre él. Exactamente igual que aquel día. No pudo evitar acordarse de él, de aquella tormenta. Del salón, del café, de la cama, de la música. Auriculares, sonrisas, del tiempo. ¿Del tiempo? No, en ese momento aquello no existía.
Pero solo fue una vez, Kyungsoo no quiso volver a saber nada de él.
Y mentiría si dijera que no le dolía.
Nunca una voz le había relajado tanto al hablar, en su cerebro reproducía tanto su voz como los gestos del contrario que encajan perfectamente con él.
Debería estar acostumbrado, no era la primera vez que la gente desaparecía de su vida, desde hacía tiempo se había tratado de convencer de que lo único que necesitaba era el baile, de hecho le había ido bien durante muchos meses. Pero tuvo que aparecer el pequeño Kyungsoo para romper sus esquemas en unas pocas semanas.
Jongin emitió una especie de quejido, pensar en todo aquello le dolía demasiado, en todos los que se fueron y los que se irán sin motivo. Le dolía el pecho, la cabeza, las manos de tanto apretarlas, las piernas de caminar sin rumbo. Le dolía incluso respirar. Esa noche le dolía estar vivo.
Por eso, se dejó caer en el primer banco vacío que vio.
Echó la cabeza hacia detrás y cogió una pequeña bocanada de aire con los ojos cerrados.
Le daba igual la gente que pasaba cerca de él, sabía por propia experiencia que nadie se acercaría, a las personas le daba absolutamente igual que estuvieras llorando o riendo.
Por primera vez en toda la noche pudo dejar la mente en blanco y descansar al fin de todo aquello. Toda su atención se centró en las gotas que empapaban su rostro, muchas acababan deslizándose por su cuello y finalizaban el camino en su ropa.
Hacia mucho tiempo que no sentía que alguien le calmaba a base de caricias.
También agradeció que aquellas gotas se fundiesen con sus lágrimas, odiaba llorar solo.
Así paso un rato, no sabía cuanto ni le importaba, si por él hubiera sido habría pasado allí incluso días, lo que fuera con tal de calmar su corazón.
Pero lamentablemente fue interrumpido al notar como de forma brusca el agua dejó de caer sobre su rostro.
Se acercó una mano al muslo y pudo notar como a pesar de todo el agua seguía cayendo, ¿entonces qué pasaba?
Abrió los ojos despacio y visualizó una borrosa figura junto a él cubriéndole con un paraguas.
Cerró los ojos con fuerza y se enjuagó las lágrimas con rapidez antes de volverse hacia aquella persona.

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⏰ Última actualización: Dec 13, 2016 ⏰

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