Capítulo 10. Sangre cayendo lento.

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Yo sólo la miraba, perpleja. Sorprendida, incrédula. No podía creer que me lo haya preguntado de verdad, miré de nuevo sus brazos, aún brotaba un poco de sangre de sus marcas. Tenía muchas, casi como una alfombra de cicatrices, y encima aún más marcas y partes de piel abiertas.

-¿Y bien?-. Me miró, como acechandome. Esperando para atraparme.

-Yo ah, pero ¿qué tendría que hacer?-. No sabía lo que estaba diciendo, las palabras salían de mi boca como mi canción favorita.

-Es sencillo, verás. Piensa en algo, no sé, que odies o que te haya hecho mucho daño, podría ser algo que te haga rabiar. Un sentimiento de pérdida fuerte quizá. Luego, en medio del recuerdo, toma la pequeña navaja; colocala sobre tu ante brazo, has un poco de presión hacia abajo y deslizala hacia cualquier dirección que te apetezca-. Me subió las mangas de mi suéter mientras lo decía, además, lavó la pequeña cuchilla para que no hubiera inconvenientes por alguna enfermedad.

-¿Y después?-. Tenía la boca seca, mucha adrenalina dentro de mi cuerpo...y por desgracia, muchas ganas de probarlo.

-Después dejas que brote algo de sangre, luego te lavas y es todo-. Lo decía tan fácil, como si fuera aprender a respirar incluso.

No dije nada, tomé el pedazo afilado de metal que ella aún tenía en la mano; con mis mangas bien arriba coloqué el lado afilado en mi piel. Inmediatamente una ola de recuerdos desastrosos me ahogó; la tristeza, la agonía, pero más que todo era la rabia.

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-¡Jessy! Hey, tómatelo con calma; es tu primera vez, no querrás desangrarte en un baño de la escuela-. Me miraba, expectante a cualquier expresión mía además de lágrimas.

Bajé la cuchilla miniatura, me coloqué frente al lavabo aún sin dirigirle ni siquiera la mirada a Luna. Miré cómo las pequeñas pero abundantes gotas de sangre se resvalaban por mi piel. Sólo unos segundos después me lavé bien el ante brazo. El agua fría arrastraba consigo todo el color rojo y turbio que escurría de mí.

-No has dicho nada, ¿qué tal?-. Insistió Luna.

-Esto, es...fantástico. ¿Cómo es que no me dijiste antes?-. La miraba, con una sonrisa tan retorcida que era impresionante.

-Porque no es tan sencillo de contar, estúpida. Y, ya sé, eres mi mejor amiga. Pero no quería que me tomaras por loca o algo así-. Agachó la mirada.

-Yo ya te tomaba por loca antes de todo esto, ¿lo sabías?-. Me reí y choqué mi cadera contra la suya.

-Eres una maldita-. También rió, dándome un abrazo por la espalda.

Terminé de lavarme y esperé a que se secaran las heridas, no quería ir goteando sangre por todo el salón de clases.

Al llegar al aula, me senté junto a una nueva amiga. Marianela, yo le decía Mari. O pequeña idiota en algunos casos. Me acerqué como si nada a mi asiento, la miré y sonreí.

-Eres una estúpida-. Me dijo ella mirándome como si quisiera matarme.

-Y tú eres una pequeña idiota, pero éso ya lo sabíamos-. Dije en tono de burla, esperando que no notara las, aún mojadas, mangas de mi suéter.

-Sabes a lo que me refiero, han tardado aproximadamente unos quince minutos o más. Sé lo que hicieron, no soy tonta, Jessy-. Mi nivel de pánico aumentó.

-Pues yo no, así que déjame trabajar-. La adrenalina volvió a mí. Había prometido que no diría nada, ninguna lo haría. Sería un pacto entre nosotras, de mejores amigas.

-Has ido con Luna, ya he visto sus marcas. Antes éramos súper buenas amigas, ahora me odia. Pero yo sé que se corta; y sé por demás que ella te ha incluido en toda ésta mierda-. Hablaba tan segura y sin titubear, que me hubiera resultado inpresionante increíble que fuera una mentira.

-Y bien, ¿me vas a acusar? ¿Le dirás a alguien sobre esto?-. Intenté sonar neutra, pero mi voz rayaba a la desesperación.

-Para tu fortuna no, estúpida, en caso de que lo hiciera; también me expulsarían a mí-. Subió las mangas de su suéter y se quitó algunas de las tantas y tantas muñequeras que siempre usaba.

La miré, igual de perpleja y confundida que a Luna, me resultaba increíble que ella siendo tan fría, tan maldita y terca, cayera en ésos malos pasos; a los cuáles, acababa de llegar yo, como una novata. Pero ahora, debería tener más cuidado, no sólo éramos Luna y yo, Mari se había unido a éste pacto unilateral de sangre, por llamarlo de alguna forma. Esto no podía terminar bien.

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⏰ Última actualización: Jun 24, 2016 ⏰

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