NARRADOR OMNISCIENTE
La sala común de Slytherin tenía una forma particular de quedarse en silencio después del toque de queda.
No era un silencio absoluto. Nunca lo era bajo el lago.
De vez en cuando, el lago rozaba los ventanales y proyectaba una sombra deformada sobre los muros de piedra. El fuego verdoso crepitaba débilmente en la chimenea y, en algún punto distante de las mazmorras, las tuberías producían un sonido profundo que parecía viajar por las entrañas del castillo.
Tom Riddle prefería Hogwarts a esas horas; sin conversaciones innecesarias, sin profesores, sin alumnos observando lo que hacía.
Había ocupado uno de los sofás próximos al fuego y distribuido sobre la mesa varios libros que no deberían encontrarse allí.
Uno permanecía abierto frente a él. Otro estaba parcialmente oculto debajo de un volumen de Transformaciones Avanzadas. El tercero no tenía título en el lomo.
Tom escribía en su diario. No copiaba. Nunca había entendido la utilidad de transcribir información que podría consultar nuevamente. Comprobaba autores, corregía contradicciones y anotaba sus propias conclusiones mediante un sistema que únicamente él podía interpretar.
Aquella noche investigaba maldiciones.
No las más conocidas, algo bastante más antiguo.
Estaba terminando una anotación cuando escuchó pasos. Su mano se detuvo.
Cerró inmediatamente el diario y deslizó la varia entre los dedos mientras los pasos descendían desde los dormitorios. Demasiado ligeros para pertenecer a uno de los prefectos.
Tom esperó.
Pryxtine Black apareció al final de las escaleras. Durante unos segundos ninguno habló.
Tom no la había visto de aquella manera desde que tenían once años.
Descalza. Con una bata encima del camisón, el cabello desordenado por el sueño y ninguna de las pequeñas precauciones con las que acostumbraba presentarse frente al resto del colegio.
Parecía sobresaltada.
Pryxtine se detuvo al descubrir que no estaba sola. Sus ojos bajaron hasta la mesa, sintiendo familiaridad con aquellas portadas. Tom lo notó.
—¿Qué haces despierta?
Ella levantó la mirada.
—Podría preguntarte lo mismo.
Tres años y seguían haciendo aquello. Responder preguntas con preguntas.
En cuanto ella lo vió, por instinto iba a regresar escaleras arriba para cumplir su promesa de años atrás, pero los libros frente a él habían captado demasiado su curiosidad por saber qué era lo que Riddle tramaba.
Su máscara no era tan convincente para ella.
Tom volvió hacia su diario.
—Entonces no lo hagas.
Pryxtine puso los ojos en blanco.
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ℭ𝔥𝔞𝔫𝔤𝔦𝔫𝔤 𝔱𝔥𝔢 𝔖𝔫𝔞𝔨𝔢;𝐓𝐨𝐦 𝐑𝐢𝐝𝐝𝐥𝐞. [En Edición]
FanfictionDicen que el poder exige sacrificios. Pero nadie habló de lo que ocurre cuando el sacrificio es el amor. •2ª Temporada ya disponible en mi perfil «𝕴 𝖇𝖊𝖈𝖆𝖒𝖊 𝖍𝖎𝖘 𝖘𝖓𝖆𝖐𝖊» ⚠️ Aviso Esta novela se encuentra en proceso de edición. Algunos...
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