Conociéndonos

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 Mark condujo unos cuantos minutos por Seúl, hasta aparcar en un bar. Se bajó del auto, lo rodeó y abrió la puerta para mí, entramos al bar, era de esos típicos donde la gente se reúne a beber, donde se huele con facilidad el humo del cigarillo y la música es casi inaudible a causa del alboroto de la gente. Nos dirijimos a una mesa libre y nos sentamos.

Mark- Lo sé, estás horrorizada, y puedo jurarte que quería llevarte a un lugar digno de ti. Pero espero que puedas entender que soy alguien ''famoso'' y en lugares como esos saldrían rumores de todo tipo, prometo en un futuro, recompensarte.

Leila- ¿Horrorizada?, para nada Mark, me gustan las cosas nuevas, me refiero a conocer lugares en los que nunca estuve, y entiendo muy bien tu situación, así que no lo hagas complicado en tu mente. -Le di una sonrisa tranquilizadora-.

Mark- Está bien. ¿Ordenamos?, sé que esto no luce bien, pero hacen un ramen exquisito.

Leila- ¿Ramen en un bar?.

 Noté que mi pregunta no estuvo del todo bien, pero justo en ese momento una de las camareras se paró frente a nuestra mesa, y saludó amigablemente a Mark. Fué un simple saludo y no sé porqué eso no me gusto del todo. Mark me la presentó como ''Mariana''.

Mariana- ¿Lo mismo de siempre Tuannie?.

Mark- Ey, mi apellido es Tuan, no tuannie.

Mariana- Sabes que es sólo cariño.

Mark- Ok, Sí, Mar. Lo mismo de siempre.

Mariana- Ajá, anotado. No tardará demasiado su orden, haz sentir cómoda a tu novia. -se alejó a la cocina rápidamente-.

Mark- No te asustes, hace eso siempre.

Leila- ¿Que hagas sentir cómodas a tus chicas?.

Mark- ¿Cuáles chicas Leila?, no tengo ninguna, pero eso no quiere decir que no me interese ninguna. -me sonrió, y algo dentro de mi se derretía cada vez que lo hacía-.

 No pude decir palabra, pero estoy segura que quedé ruborizada durante toda la comida, que estaba deliciosa, por cierto. Pero la situación comenzó a ponerse incómoda cuando cada vez más personas reconocían a Mark, sentiamos susurros a nuestras espaldas, miradas constantes, y celulares en nuestra dirección, seguramente para poder tomarnos fotos, cuando estaba por sugerirle que era mejor irnos, se me adelantó y tomó mi mano sacándome del lugar a toda prisa, subiendonos al auto y poniendo marcha para irnos. Después de unos minutos se detuvo junto al río Han, donde solo se encontraba el agua, la brisa y nosotros dos.

Mark- Lo siento, soy un idiota, sabía que esto pasaría, pero creo que de alguna forma esto prueba que es imposible lo que estaba pasando por mi mente. -Miró para abajo-

Leila- ¿Qué pasaba por tu mente Mark?, haré lo posible para ayudarte. -Levantó su mirada hacia mí-.

Mark- ¿Estás segura?, si lo hago, ¿huirás?.

Leila- No puedo huir si no sé a qué te refieres. ¿Qué suced-Y me besó, un beso fugaz, pero cálido a la vez, uno lleno de sentimientos inexplicables en palabras, tuve que recordarme a mi misma el cerrar mis ojos, porque seguían sin saber cómo llegamos a un beso. Cuando nos separamos, me miró con esos ojos color paraíso, que hacen perderme cada vez que los observo...

Mark- Por favor, no huyas. Dime que no huirás, que lo que hice no está mal, y que el sentimiento es mutuo.

Leila- No huiré. Te digo que no voy a huir, lo que hiciste no está mal, y sí, el sentimiento que tenemos es de ambos.

Un nuevo comienzo *Mark Tuan* (PAUSADA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora