Little Purri

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Las mañanas en la ciudad de París eran como todas las demás, estresantes.

Los villanos akumatizados causaban más destrozos que antes y los edificios no quedaban bien, muchos habitantes habían sido desalojados por miedo a que los edificios colapsarán y otros muchos se habían mudado de París para tener una mejor vida.

Nathanaël, caminaba por la calle tranquilamente mientras intentaba cruzar la avenida y comprar lápices de colores en la tienda de arte que estaba cerca de su casa.

Gruñendo por lo bajo mientras las personas corrían despavoridas intentando contratar un seguro de vida que pudiera satisfacer las necesidades de sus familias, otros pocos jalaban sus cabellos debido a que sus hijos aún eran muy pequeños para tener un seguro de tal calidad.

Cruzó con cuidado mientras miraba como un chico rubio caminaba en dirección a él, colapsando y cayendo al piso ambos mientras el fuerte golpe dejaba a Nathanaël debajo del chico en una pose bastante comprometedora.

-Quitate estúpido niño.

El rubio se levantó y se fue, para la suerte de Nathanaël no había sido su compañero rubio, si no, hubiera sido bastante vergonzoso encontrarlo de ese día en adelante, a decir verdad, la piel del chico era bastante bronceada y el color amarillento no beneficiaba para nada su aspecto, se podía decir que se veía mal.

Nathanaël compró la caja de colores y fue a su casa mientras escuchaba gritos, pero no cualquier grito, gritos de terror que venían de los franceses que, al igual que el rubio, corrían despavoridos en dirección contraria a él. Decidió llegar a su casa y encerrarse, para su mala suerte la villana estaba cerca.

-¡¡Little Purri exige seguidores!!

Nathanaël reprimió la risa que estaba por salir de sus labios y caminó a su casa sin ser visto por la villana, una vez entró a su casa, subió las escaleras para llegar a su habitación y tirarse en la cama, se quitó su ropa completamente y se metió a bañar, después de todo el alboroto de personas olía peor que un perro, o peor que un vagabundo, que por cierto, también los vagabundos habían abandonado la cuidad por que no era un buen lugar para poner su casa de cartón.

Salió de bañarse con una toalla en la cintura y a punto de vestirse una risa macabra y graciosa a sus espaldas le dio un escalofrío que hizo que se volteara rápidamente.

"Little Purri" estaba detrás de él sosteniendo una varita de "Harry Potter" para ser más exactos, la varita de Hermione Granger.

-Tú, mi pequeño gatito, marcharás a mi lado para combatir el bien junto a tu ama "Little Purri"

Nathanaël no reprimió su risa, lo que molestó a la villana y lo transformó en un gato blanco con rayas rojizas naranjas que cubrían su espalda, cola y parte de su cara. Sus ojos turquezas, brillantes y un collar rojo con una campanita en medio.

"Genial" pensó Nathanaël mientras movía la campana para hacer sonar el tintineo que venía de esta.

Salió de su habitación corriendo mientras la villana lo perseguía para ponerlo bajo su hechizo, no era el único que huía de ella. Pero la villana lo seguía a él. Miró como LadyBug gritaba con entusiasmo"Lucky Charm" y un silbato de gato aparecía como objeto milagroso.

Nathanaël miró atrás para ver cómo era la villana, tenía orejas de gato y una cola larga que se partía por el medio para dar paso a dos colas, su cuerpo estaba hecho de escamas peludas, sus manos eran algo como las de un mono y sus pies eran garras de águila.

"Estúpida mis ojos idiota" pensó Nathanaël mientras veía la horrible figura de la villana. Lo atrapó en manos y justo en ese momento un silbato sonó, causando un escalofrío en Nathanaël, aunque el sonido le obligó a ir a él. No era el único gato que había ido, varios gatos reales y unos cuantos humanos transformados en pumas, leones, jaguares y otros gatos, habían ido al llamado.

"Es mi campana" Nathanaël se tiró contra LadyBug y le arrebató el silbato mientras ella intentaba recuperarlo, su boquita estaba justa en el silbato, la villana parecía hipnotizada, por lo que se dio cuenta que debía distraerla mientras Lady le quitaba la varita y purificaba el akuma.

Tocó una vez el silbato mientras los felinos se le echaban encima, atino a escalar un árbol y saltar a varios edificios para no ser atrapado.

LadyBug agradeció al gato su ayuda y finalmente el akuma fue purificado.

Nathanaël entregó el silbato. Corrió a su casa como pudo, estaba completamente desnudo, la villana lo había cachado en la ducha. LadyBug gritó "Miraculous LadyBug" tan fuerte y con tanta energía, que al asomarse por la ventana pudo ver cómo absolutamente todos los edificios quedaban como nuevos, las personas volvían a la normalidad, todo era perfecto, claro, LadyBug no tenía suficiente poder y cuando el rayo milagroso pasó por su hogar no vio ningún cambio en si mismo, se reprendió, ¿por que él y no alguien más?

Salió a la calle a buscar a otro humano, pero no, todos habían vuelto a la normalidad, se sentó en la banqueta y dejo que sus lágrimas gatunas escurrieran ¿tan mala suerte tenía? Cierto rubio vio al gato intentando secar sus lágrimas con sus patas, incluso lo vio luchando con su collar y alejar su cola.

Lo tomo en brazos y el gatito se removió incómodo.

-Espero seas un gato normal y no comas queso.

Lo cargó en brazos y lo llevó a su mansión mientras el minino esperaba ser liberado. Seguramente su amada Marinette se pondría celosa si se enterara que piso y estuvo dentro de la mansión Agreste más tiempo del que a durado ella teniendo una conversación con Adrien sin tartamudear.

¡¡¿I'm a Cat?!! (¿Cancelada?)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora