¡Give me MY cookie!

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Habían pasado al menos dos o tres días desde que Little Purri había aparecido, Adrien había adoptado a Nathanaël bajo el nombre "Minho*" cosa que había alegrado a Nathanaël, tener un nombre "normal", tenía su propia cama, un arenero, y un collar, aunque el rubio había conservado el cascabel.

"¿Como le digo que soy Nathanaël?" Nathanaël había tenido la fortuna - o desgracia como pensaba él - de haber visto a Adrien sin prenda alguna. A pesar de ser un minino, el sonrojó debajo de los bigotes era notorio debido al tono pálido del pelaje del gato.

Por que a pesar de ser un gato, seguía siendo un humano. Aún le apenaba orinar y hacer sus necesidades en el arenero, puesto que estaba fuera del baño, pero a pesar de todo, era muy ágil, corriendo de un lado a otro, escalando, cazando, incluso Gabriel Agreste se había encariñado con el minino.

Ni siquiera Nathanaël supo de donde saco tanta energía para estar corriendo y escalando todo el bendito día, aveces era castigado por Adrien, vaya, no llevaba ni tres días y ya había roto al menos tres o cuatro jarrones. Adrien lo regañaba y lo encerraba, pero una vez que se iba, Gabriel lo sacaba para llevarlo a su estudio y sentarlo en su regazo mientras él diseñaba. Era bastante gracioso.

Mientras Adrien castigaba, Gabriel consentía ¿no debería ser al revés? Nathanaël no entendía la bipolaridad de sus dueños ni por qué Gabriel era tan lindo con él, a decir verdad, le había agradecido por romper tan fea antigüedad.

Una mañana Nathanaël despertó debido al movimiento tan desesperado de Adrien.

-Tienes que tranquilizante Adrien, él está bien.

Una voz que Nathanaël no conocía se hizo presente, debería hacerse el dormido y escuchar, o despertar y ser sacado.

-Nathanaël ha faltado ya mucho tiempo, nadie lo ha visto.

"¿Como quieres que me vean si me secuestraste idiota?" Nathanaël tenía una molestia, por lo que se hizo pendejo en su cama, únicamente para escuchar más.

-No ha vuelto desde Little Purri, debió pasarle algo o sigue siendo un animal.

Nathanaël maulló en señal de molestia. ¡¿Como que seguir siendo un animal?! ¡Él siempre era educado!*

Cuando Nathanaël despertó, vio una cosita voladora de color negro, con grandes orejas y bigotes largos, a decir verdad le daba curiosidad tocarla. Se sentó en el piso educadamente y alzó una pata para tocarlo.

-No Minho, no puedes tocarlo.

Nathanaël maulló en señal de tristeza y empezó a agrandar su pupila para causar ternura.

-Pff, si haces eso no puedo hacer nada, sólo, no lo lastimes.

Plagg bajó hasta el gato con desconfianza y cuando estuvo cerca Nath le puso una pata en la cara, era una cosita extraña, y quería saber más, pero todo iba a su tiempo.

El teléfono de la casa sonó y Nathanaël alarmado por el sonido chirriante corrió hasta la sala para descolgarlo y que dejara de sonar.

Adrien lo tomó en el aire y contestó.

-¿Bue...? ¿Marinette? ¿Que es lo que sucede?

"Hijo de tu mamá, ella es mía" con toda la intención del mundo Nathanaël presionó el botón del teléfono para colgar, cosa que molestó a Adrien, por favor, era un gato muy inteligente, colgó el teléfono y cargo a Nath hasta su habitación.

-¿Quieres hablar de algo Minho? Estas muy raro hoy.

"¡No te acerques a ella, yo debo conquistarla!"

¡¡¿I'm a Cat?!! (¿Cancelada?)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora