quatre.

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caminar por las calles de manhattan me hacía darme cuenta de qué tan diferente era este lugar de corea; las personas iban ajetreadas de un lado a otro, empujándose mutuamente y diciendo cosas que no entendía, además de eso, nada estaba limpio y el olor de los carros era insoportable.

pero aún así, no quería irme.

entré las manos en mis bolsillos observando el colegio frente al que estaba y en el cual me habían ofrecido un trabajo temporal que me ayudaría por al menos unos dos meses.

caminé en el patio delantero siendo incomodado por el silencio que había, ya que aún tenía el sonido de las bocinas de los carros en mi cabeza y no me había acostumbrado. subí las pequeñas escaleras hasta la oficina y miré curiosamente hacia los lados; era un lugar bastante grande y oscuro, casi como los de las películas de terror.

- ¿min yoongi? -me giré al ser llamado mi nombre encontrándome con un hombre mucho mayor que yo, pero con casi los mismo rasgos míos.

- soy han jinho, el director del departamento de lenguas -me sonrió cordialmente tendiéndome su mano, la cual tomé sin dudarlo, pero aún un poco confudido.

- gusto en conocerlo -le hice una pequeña reverencia pero el sacudió su mano.

- esas cosas no son de aquí, muchacho -me detuvo y fruncí el ceño-. a mí me costó acostumbrarme, pero ya verás.

se giró sobre sí mismo y empezó a caminar en dirección a una gran escalera casi al final del pasillo obligándome a seguirlo. me cansé al penúltimo escalón y me detuve a dar un respiro, viendo cómo el señor se detenía frente a mí, pero no sabía si era esperándome.

- señorita james, ¿qué hace fuera del aula? -subí la mirada con confusión pero sólo alcancé a ver la encorvada espalda del hombre.

- sólo quería ir al baño -se defendió y por un segundo creí haber escuchado esa voz antes, pero sacudí esos pensamientos terminando de subir los escalones para ponerme al lado de jinho, pero cuando descubrí el pequeño cuerpo que éste escondía me detuve en seco.

ella no se veía sorprendida, sólo me sonrió gentilmente antes de retirarse rozando mi hombro, pero en sus ojos había una pizca de picardía que me hizo seguirla con la mirada, hasta que mi compañero me tomó de hombro.

- no te preocupes, todas son así -fruncí brevemente el ceño y él chasqueo su lengua volviendo a caminar en dirección al gran pasillo que había frente a nosotros.

nos detuvimos frente una puerta que rezaba los números 117 en una gastada placa de plata, siendo el señor quien tocó primero haciendo aparecer otro señor un poco más joven que él, pero coreano como ambos.

- oh, jang-eun* está aquí -animó haciéndome arrugar la nariz ante el apodo, puesto que ni me llevaba diez años.

- señor ji, vine a presentar a yoongi a la clase -avisó y rodé los ojos mentalmente que era algo bastante obvio.

el señor ji se hizo a un lado y nos dejó entrar, escuchando como si ni bien me giraba empezaban a murmurar, poniéndome incómodo de inmediato, pero el señor han las acalló de una mirada. él aula estaba llena de chicas, solamente, por lo cual me imaginaba que ese era el por qué de su reacción.

- este es min yoongi, será suplente del profesor ji baekim por los próximos dos meses -comentó captando la atención de todas las chicas, las cuales me miraron de arriba abajo.

no hice más que alzar un poco la mano en forma de saludo, pero la respiración se me detuvo en el segundo en que la vi en el último pupitre del aula, con esa particular sonrisa que nunca borraba.

se mordió el labio sutilmente y volvió a sonreírme, haciéndome caer en un trance que no desapareció hasta que el señor han me dio una palmada en la espalda invitándome a salir del aula junto a él.

- empezará este miércoles -me sonrió captando mi atención-. espero que le guste; sé que no es fácil, pero valdrá la pena. te lo aseguro.

oh, sabía que lo haría.

ºº

jang-eun: el pequeño.

©clitaeris; 2/16. // adaptación: xtaegi; 6/16

moans + myg [adaptación]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora