¿Quién soy? ¿A que propósito estoy acá?

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Llegué al punto de locura donde mi mente se veía obligada a cegarme y desconcentrarme.

Y cuando por fin lograba descansar volvia a ser una misión pero al no aguantar me rendía ante las voces siniestras que se presentan.

Latidos fuertes se hacen escuchar fuertemente, pasa por mis tímpanos un sonido inreconocible que sensación más horrible.

Mi cuerpo sin moverse como si fuera que iba a desvanecerse, y comprendí que me faltaban algunos minutos de humo.

Nesecitaba lo que perdí, lo verde, lo cercano inclusive lo más lejano.

El Libro Del SolitarioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora