Han pasado catorce años desde la última vez que Felipe vio a Penélope.
Una mujer cruza entre los árboles con un paquete en las manos, siguiendo a unos niños. Se detiene ante una tumba. Recién sellada. La mujer mira el nombre del sepulcro y una lágrima cae hasta chocar con el cesped.
Penélope se enteró de la muerte de Felipe hace unos días. Tomó el primer vuelo hacia Buenos Aires acompañada de Diego, su esposo, quien insistió en acompañarla después de escuchar la historia de su esposa, Julieta, una preciosa nena de ojos verdes y el cabello muy negro y Agustín, un nene adorable de cabello castaño y ojos color miel.
Le tomó apenas dos minutos encontrar las cartas que ella misma había escrito por años, después que sus padres la hayan mandado a España con su tía. Todas las cartas dirigidas a Felipe, quien nunca las recibió. Las cartas que por 4 años había seguido mandando para que se quedasen acumuladas en el correo por algún extraño motivo, que nunca fueron enviadas. Después de haber llorado meses por no recibir una respuesta de Felipe, Penélope había dejado de escribirle.
Penélope deja el paquete en el suelo. Julieta se acerca y deja un girasol junto al paquete. Agustín mira a su mamá y no entiende porqué llora delante de una tumba que dice Felipe. Diego abraza a su esposa, sin decir nada, porque sabe que no necesita hacerlo. Sabe cuanto le duele a Penélope que el Felipe con quien soñaba los primeros meses de su matrimonio se haya ido para siempre. Porque Penélope siempre habló de dormida.
La familia se aleja lentamente de la tumba, del girasol, y de las cartas de Penélope para Felipe, que Felipe nunca llegará a leer.
Un año después, Penélope contempla al pequeño bebé que tiene en brazos. Es tan perfecto para ella. Su naricita respingada, sus manos gorditas y pequeñas. Los sonidos que hace con la boquita. Los ojos grandes y tan extraños que tiene. Verdes llenos de manchas color miel. Penélope está fascinada con su hijo.
Diego le había propuesto ponerle Felipe.
Penélope no lo dudó ni un solo segundo.
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Penélope
Short StoryLos ojos de Penélope. La boca de Penélope. Te quiero, Penélope. No te vayas, Penélope. Felipe es tarde. Penélope se ha ido.
