Minseok había estado ausente en esa cafetería durante un par de días y aún no tenía idea sobre en que estaba pensando cuando decidió volver. Tal vez la vaga sensación que se quedó consigo al dejar todas sus cartas fue la causa.
El chico de la cafetería fue el primero que lo vio pasar, por lo que enseguida se dirigió a él y le entrego amablemente el sobre que había "olvidado"
Las mejillas del castaño estaban completamente rojas, sus manos templaban levemente y sus ojos estaban llorosos de la vergüenza que sentía en ese instante.
Aquel sobre estaba abierto y aún no podía creer la intimidad que le causaba la mirada y sonrisa del empleado.
Sacó levemente el contenido del sobre solo para averiguar si realmente era lo que él había escrito, y al darse cuenta de que era su letra, no descartó el salir de aquel lugar y esperar a que en el camino le cayera una caja fuerte encima.
En cuanto se levantó del asiento sostuvo el sobre de manera contraria a donde se abrió, cayendo todas y cada una de las cartas a su alrededor.
Rápidamente se agachó y comenzó a recoger su desorden, pero para su sorpresa todas las cartas contenían una respuesta a su reverso.
En cuanto terminó, se levantó nuevamente y miro al empleado quien estaba ocupado con un pedido y a la vez se reía ligeramente por la torpeza.
Estaba apunto de retirarse cuando una persona alta y morena lo lleva nuevamente a su asiento y le pide que aguarde.
Minseok estaba confundido, avergonzado y cansado de las miradas de todos los clientes, por lo que se dispuso a poner su rostro contra la mesa y cubrir esta con sus brazos a su alrededor.
Una de las razones por la cual decidió no salir del local es para no quedar aún más como un torpe avergonzado de la vida, aunque en la posición que se encontraba parecía un torpe avergonzado de la vida ebrio.
Un ligero sacudido lo hizo levantar la mirada y divisar al chico del pastel de chocolate sentándose en el asiento disponible frente a él con aquella sonrisa característica.
¿De qué tanto sonreía? ¿A caso le dirá lo ridículo que fue al dejar cartas de amor y después huir durante un largo tiempo? ¿Las respuestas a sus escritos eran burlas de?
Su cabeza estaba apunto de estallar y sentía que su corazón saltaría en cualquier momento de su pecho por el rápido latido del mismo.
En ese momento el empleado seguía con una sonrisa en el rostro y su perfecto peinado intacto haciéndole juego.
Minseok remojó sus labios y tanteo con sus dedos a causa del nerviosismo. Diablos, jugaría que estaba comenzando a transpirar y se sentía que revivía el capitulo de un show de televisión que miro hace tiempo atrás. ¿Debería tener su espacio propio anunciando el clima en algún canal de noticias?
Su mente comenzaba a divagar en cosas sin sentido y no se concentraba en lo importante: El problema frente a él.
—De acuerdo— habló finalmente el empleado —Debo admitir que tus cartas fueron encantadoras...
¿Por qué se detuvo? ¿Por qué se aclaró la garganta? ¿Por qué halaba ligeramente del cuello de su camisa? Odiaba su vida.
—¿Sabes? Durante todo el tiempo que desapareciste tuve la esperanza de volverte a encontrar y devolverte el sobre. Espero que no te moleste que las haya contestado...— pausó —A menos que las cartas no hayan sido para mí y este haciendo el ridículo en este instante— finalizó estando nervioso.
El castaño dirigió la mirada a sus manos, donde contemplaba las cartas que algún día solo tuvieron su letra.
Las cartas en definitiva si eran para él, joder. ¿Por qué era un persona tan torpe y no se dignaba a responderle? Vamos, Minseok.
—No.
—¿No? ¿No eran para mí?
—No... Digo sí, pero no.
¡Aplausos, señores! El señorito Minseok definitivamente acaba de arruinar su reputación.
La sonrisa. La sonrisa seguía ahí, intacta. ¿Cómo podía ser posible?
—Eres gracioso... ¿Cuál es tu nombre?
—Minseok— contestó.
—Lindo. Yo soy JongDae, ¿lo vez?— preguntó a la par que señalaba la placa dorada que se hallaba en su pecho. Tsk, ya lo sabía.
—¿Quieres tomar algo? Esta vez no te ofreceré más pastel, ya me he disculpado suficiente en las cartas— comentó suavemente.
—No quiero nada, gracias. ¿Tú quieres algo? Porque yo no.
JongDae rió por segunda vez de su torpeza, pero al empleado también le parecía que Minseok era realmente amigable y cada vez le gustaba más.
—Bueno, se que hace frío, pero me gustaría dar un paseo contigo. ¿Podemos?
—No. Bueno supongo que sí, pero tu trabajo esta aquí, en la cafetería.
JongDae lo miró cálidamente y negó con la cabeza de manera suave.
—He pedido mi horario de salida antes y me lo han concedido. Tenemos mucho tiempo aún para que oscurezca y realmente quiero dar un paseo.
¿Hacía cuando tiempo que el castaño no daba un paseo con una persona? Probablemente cuando sus amigos se dignaron a tener novio.
—De acuerdo– contestó Minseok nervioso.
¿Y si lo secuestraba? ¿Qué pasaría si el empleado lo rapta para que le cocine miles de pasteles de chocolate? Odiaba que siempre pensara negativamente.
De acuerdo, Minseok. Son muchas interrogantes por un día, solo darán un paseo. Solo un paseo.
—Solo un paseo— repitió bajo el castaño sus pensamientos.
Un paseo en el cual te puede tomar de la mano y que a pesar del todo el frío comiences a sudar de los nervios.
—Vuelvo en un momento, ¿de acuerdo? Iré por mi abrigo.
Minseok simplemente vio al empleado alejarse a la par que frotaba las palmas de sus manos sobre sus jeans para remover cualquier rastro de incomoda transpiración.
—De acuerdo...
...
No me maten, se que han estado esperando muchísimo tiempo para actualización y que a pesar de todo llego con un "(1/3)" y un capitulo como este.
Seguiré escribiendo las otras dos partes en cuanto me sea posible ya que pronto comenzaran mis exámenes y mi prioridad es el estudio, jé.
Ya no se si decirles "esperen" porque lo han hecho ya bastante y merecen todo el final completo y mucho, mucho más...
Lo que si puedo decirles es que amo a las personitas que siguen al tanto de esta historia. 💛
¡Muchas gracias!
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The Chocolate Cake Boy | ChenMin
Fanfiction{Secuela de "Chocolate Cake"} JongDae sonreía mientras leía cada carta. ¿Qué pasaría si las contestará?
