Sakura Haruno, una chica dulce y solitaria y Sasuke Uchiha, un chico popular y algo arrogante. Ambos con algo en común: su amor por la música y harán todo lo posible por alcanzar sus sueños ya sea juntos o no.
Toda historia tiene altas y bajas, una...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Ya hoy es el gran día, casi no he dormido por los nervios y porque me dormí tarde, ensayando. Son las 11 am, dentro de 2 horas debo ir a casa de Eliot a ensayar ya que faltamos ayer a las primeras horas de ensayo.
Mamá y yo estuvimos hablando en él almuerzo, hablamos de todo, menos de las horas que falté al ensayo y él por qué, claro está.
La versión que mamá conoce es esta: voy a casa de Eliot a ensayar horas extras porque les hicieron unos pequeños arreglos a unas piezas y debemos pulirlas un poco más para la presentación de hoy.
(Lo sé, lo sé, mentí y mentir no está bien, pero, si no se entera es mejor, no quiero preocuparla... y no quiero ver sangre correr).
Luego de almorzar fui a arreglar mis cosas para ir a la casa de Eliot. Acomodé mis cosas en un pequeño bolso y ya estaba lista. Esta vez Eliot si vino por mí.
Ya en la casa de Eliot, comenzamos a ensayar. Al principio todo fue un desastre, yo me equivocaba y los nervios me hacían equivocar mil veces más; todo estuvo así hasta el punto que el profesor Rivaldi se molestó y salió del salón.
Me frustré más, la presentación era en unas pocas horas y no me podía dar el lujo de equivocarme tanto, faltando tan poco para la presentación donde tenía que tocar esa pieza que, a estas alturas, aún me costaba.
Eliot, en medio de todo mi conflicto emocional de entre nerviosa, asustada y algo confundida, con una mezcla de decepción y un poco de desprecio hacia mí misma, decidió darme ánimos. Estuvo un rato ayudándome a calmarme, a despejarme un poco, luego a respirar, a concentrarme y por último, tocar la pieza.
Cuando el profesor Rivaldi regresó ya la pieza salía decente, solo unas pocas veces más y ya la pieza estaría perfecta.
Rivaldi: bueno chicos, está bien –dijo serio-
Eleonor: si se escuchó decente –dijo seria mientras entraba en la habitación-
Eliot: mamá, por favor ¿hasta cuándo estará así? ¿por lo menos me dejarás explicarte? –dice algo suplicante-
Eleonor: No –dijo fría, sin mirarlo- Hola, linda- me abraza y lastima mi brazo que, por reflejo, lo aparto-
Sakura: h-hola –dije sonriendo algo nerviosa tratando de no llorar del dolor y frustración porque muy seguramente, por esa acción, ella sabría que yo no estaba bien-