Todo en mi vida es normal; Adolescencia loca, amigas locas, la obsesion por alguien en particular...todo muy normal, hasta que un dia lo conocí a el. La persona con la que desde que tengo uso de razón había estado obsesionada; Sebastian Michaelis.
Con estas palabras me había convertido en una de las personas más importantes de Inglaterra.
Me giré y allí estaban todos; perfectamente colocados en dos filas de sillas con un pasillo justo en medio de estas, el cual estaba decorado con una larga alfombra roja carmesí.
Y al final de esta, alzándose prepotente y majestuoso estaba Sebastian, él cual me mostraba una sonrisa llena de orgullo.
Me volví a girar un segundo para mostrarle una reverencia a su alteza la cual se encontraba sentada en su trono, correspondiendo mi reverencia
Por último, me giré, le mire y con paso ligero me dirigí hacia él, le tome el brazo que me cedía y nos dirigimos a la salida del palacio.
-Enhorabuena.- me volvió a dedicar esa mirada haciendo que me sonrojara.
-Gracias, todo esto a sido gracias a.....
<<Un momento. Que dia es hoy?. 12 de Septiembre....12?!>>
-Mierda...-Como se me ha podido olvidar??
-Ocurre algo?.-Me miró preocupado.
-Hoy...es....mi cumpleaños.-dije en una risilla.
Os podéis imaginar la cara de Sebastian cuando le solté la noticia de golpe.
-S-su cumpleaños...-estaba atónito.-!¡¿cómo se le ha podido olvidar?!
Me encogí de hombros y le Sonreí de manera boba.
Nunca le había dado mucha importancia a mis cumpleaños. Casi nunca los celebraba y los únicos que me hacían regalos eran mis padres.
-esta bien...tendremos que hacer algo improvisado...-miró su reloj de bolsillo e hizo una mueca de molestia.-Son las siete, por lo que tenemos unas 4 horas...podríamos ir a...
-Sebastian...
-Si?
-no hace falta que organices nada...tenerte a ti ya es suficiente.-me acerqué, le tiré de la perfectamente colocada corbata y le besé en la mejilla.
-Marina...
Me separé lo suficiente como para ver su rostro sonrojado y esos ojos penetrantes mirándome con deseo.
-Si?...
No pasaron ni dos segundos cuando me cogió de la mano para después tirar de mi hacia él y cogerme en brazos al estilo princesa.
-Pero que... Sebastian!.-Dije quejandome entre carcajadas.
La gente nos miraba raro e incluso pude notar como uno de los soldados reales se giró a mirarnos, pero el no dijo nada solo siguió cargándome hasta que llegamos al coche, se sacó las llaves del bolsillo del pantalon, abrió la puerta del copiloto, me dejó sobre sobre el asiento y luego se sentó en él asiento del conductor. Arrancó él coche y aceleró a máxima potencia.
-me da lo mismo que no te importe no celebrar tu cumpleaños, pero te quiero y quiero que hoy sea un día inolvidable para ti.- no me miró, pero podía ver su sonrisa divertida mientras me volvía a poner roja como un tomate.<< HA DICHO QUE ME QUIERE>>
No dije nada, me dediqué a mirar por la ventana y observar el paisaje. Ya se había hecho de noche en Inglaterra y la luna llena se alzaba majestuosa sobre el cielo azabache iluminado por las estrellas.
Saqué el móvil del pequeño bolso que traía y mire la hora.
-Son ya casi las 12, ¿no es muy tarde ya?.- Mis párpados pesaban y cada vez me recostaba mas sobre el reposa cabeza.- ¿a donde me llevas?
-Es una sorpresa.
Le miré cansada y cerré los ojos un rato para dar una cabezada.
-hm...¿dónde estoy?.- me froté los ojos y mire a mi alrededor. Estaba recostada en el asiento del coche y tapada con algo...Lo miré bien....¿una chaqueta? Estaba tapada con la chaqueta del Frac de Sebastian.
La Levanté un poco y me la llevé hasta la cabeza oliendola. No sé como describiros él olor... Olía a colonia de hombre, pero no de la barata sino una fragancia agradable y que no podías dejar de oler.
Me percaté de que él no estaba conmigo, pero tampoco sabía donde estaba yo.
Asomé la cabeza por la ventana, contemplando una de las vistas mas hermosas de mi vida y justo en medio estaba Sebastian
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Bajé del coche y fui corriendo hacia él
-Este sitio es precioso...¿dónde estamos?
-Japón.
-Ah.. Ya veo....JAPÓN?!.
¿Por eso era una sorpresa porque me había traído hasta Japón?
-Pero cómo lo has...-le miré y él me devolvió la mirada con una sonrisa y un beso en la mejilla.
-Feliz Cumpleaños, My Lady.
-Gracias.- me sonrojé y le di un abrazo.- gracias por todo.
Me levantó la cabeza por el mentón y me besó en los labios.
Sin duda este había sido el mejor cumpleaños de toda mi vida.