Tras el incidente en la biblioteca, Sebastián simplemente había quedado en un estado de total silencio. Al principio lo podía llegar a entender, igual le costaba asimilar la situación o había entrado en estado de shock.
Luego recordé a quien me estaba refiriendo, un ser sin prácticamente ápice de sentimiento humano.
-Creo que no deberías leerla, no al menos de este modo.
La tensión podía sentirse en el ambiente, no paraba de mirar el sobre con cara de póker mientras yo seguía allí de pie, a unos metros de él.
-Nunca pensé que....-Arqueó una ceja y su expresión cambió a una de pura confusión cuando se decidió a mirarme - Se preocupara tan siquiera en escribir algo para mí.
Estaba claro que aún no había abierto el sobre, simplemente leyó el remitente. Algo dentro de mí me decía que lo dejara solo, otra parte que lo acompañase mientras la leía, pero, simplemente hice lo que se hace cuando uno se enfrenta a un duelo o está a punto de hacerlo.
-Te dejaré a solas, creo que vas a necesitar tiempo para pensar y asimilar sobre lo que hay dentro de ese sobre.
Me dirigí hacia la puerta mientras el simplemente me seguía con la mirada.
-A mí no me afectan este tipo de cosas como a vosotros, los humanos.
-Soy consciente, al igual que se que el contenido de ese sobre va a sorprenderte más de lo que crees.
Y dejé a Sebastian solo en la biblioteca.
Decidí quedarme en la puerta de esta hasta que terminara, de verdad que tenía curiosidad en ver la reacción de un ser inhumano ante una confesión de amor por parte de su ex amo.
Hundida en mis pensamientos, no reaccione cuando Adam, el nuevo amo de llaves estaba justo delante de mí intentando llamar mi atención.
-Señorita Marina.
-Si, si, perdón. Dime, que pasa?
-Vera, han llegado unos paquetes de mensajería, los han dejado en la entrada de la mansión.
-Unos paquetes?
No recordaba haber hecho ningún pedido ni esperaba nada de nadie.
-Gracias Adam, ahora bajaré.
Hizo una pequeña reverencia y se marchó.
Ahora si me extrañaba que Sebastian tardara tanto para leer una carilla de un folio. No era normal.
-Voy a pasar Sebastián. Advertí mientras abría la puerta.
Estaba apoyado sobre la pared, justo al lado de la ventana mirando la carta fijamente, ni siquiera se había dignado a mirarme cuando entré
-Sinceramente, estás actuando muy raro, no entiendo como una carta puede afectarte tanto, y menos a ti.
No conseguí respuesta alguna por su parte, simplemente dobló la carta con el mayor cuidado posible y la guardo en el sobre, dejándola, mas bien lanzandola, sobre la mesa.
-No fui capaz
-Qué?
-No fui capaz de hacerlo
-De que estás hablando Sebastian?
Esta vez sí conseguí llamar su atención, aunque no comprendí muy bien su expresión. Volvió a mirar la carta antes de contestar.
-Cuando llegó el momento de consumir el alma de Ciel. -hizo una pausa .- No fui capaz de hacerlo.

ESTÁS LEYENDO
Aquí no existen las alucinaciones.
FanfictionTodo en mi vida es normal; Adolescencia loca, amigas locas, la obsesion por alguien en particular...todo muy normal, hasta que un dia lo conocí a el. La persona con la que desde que tengo uso de razón había estado obsesionada; Sebastian Michaelis.