Capítulo 7.

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Me desperté gracias al sonido de la musica. Sebastian había puesto la radio y estaba soñando una de mis canciones favoritas.(Vídeo multimedia)

-Coldplay?.-Todavía estaba medio dormida pero pude notar como me respondía con un simple "si, espero que sea de su agrado" mientras que miraba por la ventana y me percataba de que ya no estábamos en España.

Espera... ¿Que?.

Me incorporé rápidamente haciendo aspavientos mientras señalaba la ventana y Sebastian me miraba preocupado.

-Se encuentra usted bien, My Lady?

-Como hemos llegado a Londres si ni siquiera hemos tomado un Avión?!.-Lo mire alterada y confusa mientras cruzábamos el puente de la torre.

-Bueno, quería que llegáramos lo antes posible por lo que he tomado un "atajo".-me dedicó una sonrisa mientras que yo me volvía a sentar ya más tranquila y soltaba un suspiro de pesadez.

Al cabo de una media hora llegamos a la fachada de una casa de dos plantas bastante antigua. Tenía un estilo victoriano y la puerta era algo pequeña.......

Gire la cabeza lo más rápido que pude y mire a Sebastian sorprendida, el cual me sonreía con satisfacción.

-veo que la has reconocido.

-Enserio? Madre mía pensé que sólo era un dibujo, una simple invención.

-me alegra que le guste.- se bajó del coche y lo rodeo para abrirme la puerta y tenderme la mano para ayudarme a bajar, la cual acepte.

Me baje y contemple la fachada durante unos segundos, antes de que Sebastian cogiera las maletas y sacara una llave de su bolsillo la cual abría la cancela que daba a un pequeño patio, el cual se extendía hasta la puerta. Lo seguí hasta la misma donde espere que la abriera pero, en vez de eso, llamó, esperando a que alguien abriera.

-Esque hay alguien viviendo aquí o algo?.-estaba co fundida, pero pense que sería algún encargado.

-en realidad no es si no son. -Sonaba tranquilo.

-son?....

Justo en ese momento, la puerta se abrió dejando ver a un hombre un poco más alto que Sebastian, de piel oscura y con pelo blanco.Espera.

-Buenos días Sebastian-Dono!.-Sonaba alegre y muy animado.- Y usted debe ser la joven ama de Sebastian-Dono.- dijo acercándose y cojiendo mi mano para después depositar un beso en ella.

-Ajni...-estaba impresionada, comprendia que Sebastian al ser un demonio fuera inmortal, pero Agni?

-lo siento,soy Agni, antiguo moyordomo del príncipe Soma pero actual Sirviente de su alteza el príncipe Karum, descendiente de Soma.

Mire a Sebastian el cual miraba a Agni con una sonrisa amigable.

Agni, nos cedió paso para que entráramos en la, ya no tan pequeña casa.
Al entrar, me percaté de lo bien cuidado que estaba todo.
Sebastian dejó las maletas a un lado de la puerta mientras que yo me percataba de la presencia de otra persona en la sala, la cual se escondía detrás de Agni. Me izo gracia la situación. Es decir, Soma era alegre y extravagante, mientras que su descendiente era tímido y reservado.

-Hola! Yo soy Marina, es un honor conocerle.- dije mientras me acercaba a el, que poco a poco se fue separando de Agni dejando así, que lo pudiera ver mejor; Su piel era morena, era un poco más alto que yo, tenía el pelo negro azabache y unos ojos azules enormes y preciosos.

-Y-yo soy Karum, el honor es mío.-dijo un poco menos tímido y acercandose a mi.-espero que nos llevemos bien.-me dedicó una sonrisa cálida y hermosa, haciendo que me sonrojara.

Sebastian se acercó a mí para indicarme que iva a subir las maletas a mi cuarto. Asenti, pero fui con el, quería conocer mi nueva habitación.

La habitación era grande, demasiado para una casa tan pequeña. "No quiero ni imaginar como será la habitación de la mansión".
Esto hizo que se me escapara una risilla la cual llamó la atención de Sebastian.

- Que es lo que le causa tanta gracia?.-dijo acercandose ami, que estaba sentada en el borde de la gran cama mirando hacia la ventana.

Mire en su dirección y allí estaba, mirándome con esa perfecta expresión y con esos ojos tan profundos. Me levanté y entonces fui ya quien se acercó a él. Lo miré fijamente a los ojos y con mi mano, acaricie su mejilla, haciendo que se sorprendiera.

-Eres....tan real.-Mi tono era triste, pero el seguía manteniendo esa expresión de sorpresa. Subí la mano un poco más asta llegar a su pelo, sedoso y un poco largo, pero perfecto.-Tienes un pelo muy suave.-se relajo un poco y me volvio a mirar fijamente, pero esta vez no me sonreia, me veía con pena, triste.

-Se encuentra bien señorita?.- Rozo mi mano para bajarla, pero se lo impedí.

-Tuteame, no quiero que me trates más de Usted.- Me acerque a su pecho y me undí en el, necesitaba comsuelo, todo lo que tenía había desaparecido. Mis padres, mis amigos. Todo. Ahora solo me quedaba el, un demonio, que no podía sentir nada y no podía amar a nadie, pero era lo único que tenía y no lo iva a perder como todo lo demás.
Acepto mi abrazo y me rodeo coon sus fuertes y cálidos brazos, haciendo que me sintiera protegida.
Me separé un poco y lo volví a mirar.

-No quiero que te tomes esto como una orden ni como una obligación, pero, sólo intentarlo, intenta sentir algo, intenta querer, intenta sentir aprecio por alguien.- lo siguiente que dije me impresionó tanto a mi como a él.-Intenta enamorarte de mi.-Unas tinidas lágrimas empezaron a brotar, no se si era pena, agobio por todo lo que había vivido en tan poco tiempo o por el, por tenerlo aquí, de verdar.

Me cogió del mentón me acerco peligrosamente a él, susurrándome al oído;

-Será todo un placer intentarlo.





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