20. La Gran Alianza

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Annie no abrió los ojos sino hasta entrada la noche, previo a la gran reunión que se llevaría a cabo en el lugar. Al despertar, escuchó como Wendoline Darling cantaba una alegre canción a su nieto, ambos sentados en el comedor de aquel curioso árbol que servía de guarida para ellos.

En lo que parecía ser el salón principal se encontraban sentados James, Florence y Zarina. Los tres platicaban junto a la chimenea que se mantenía encendida. James no llevaba puesto ni su saco ni su chaleco, escuchaba la conversación mientras acariciaba con su mano izquierda los rubios cabellos de Florence quién estaba enfrascada en alguna conversación con Zarina, quién a su vez tenía ambos pies sobre el cómodo sofá y abrazaba sus piernas mirando a Florence atenta a lo que decía.

Sintió confort al verse rodeada de rostros conocidos y familiares. No se sentía ansiosa como cuando había cerrado los ojos, parecía que ese sueño había sido reparador para su cuerpo en su totalidad.

Miró la sonrisa de Víctor. Necesitaba poner a salvo a ese pequeño antes de que el infierno se desatara por completo. Su mirada viajó a Wendoline y su mente recordó el episodio en la fortaleza de los pieles rojas. Jane había cometido una terrible falta. Abandonar a sus hijos por su obsesión por un hombre. Sin importar en donde se encontrara, si en Tierra Firme o en Nunca Jamás, ella siempre abandonaría a sus hijos por ir tras algún hombre de turno con el que estuviese obsesionada.

Pero en esta ocasión, Annie no la perdonaría jamás. Ya que por su estupidez, sólo uno de sus tres hijos pudo ser salvado.

Lo sabía. En el fondo reconocía lo que todos le habían asegurado antes. Ella no podía hacer mucho por salvar a los tres infantes al mismo tiempo. Aceptaba que en sus manos no estaba poder salvar a los tres, pero el hecho de haber tenido que decidir quién vivía y quién moría cómo si ella fuera Dios era lo que la acribillaba mentalmente. Claro que erigiría a su adorado Víctor, y lo elegiría mil veces más si fueran necesarias. Sabiendo que eso significaba sentenciar la vida de los otros dos pequeños, ¿eso la convertía en una villana?

—¿Cuánto tiempo llevas despierta?—, dijo Florence levantándose de su sitio entre James y Zarina con una sonrisa para caminar hacia la pequeña cocina del lugar y servir comida en un plato para la castaña.

Todos se giraron hacia Annie, y Víctor enseguida corrió a sus brazos.

—¿Cómo te encuentras ahora?—, preguntó el pequeño abrazado a su cintura mirándola desde abajo.

—Más tranquila—, le respondió acariciando su cabello.

—La reina te dio a beber un buen cóctel de tónico regenerarte mientras dormías —, le informó Zarina.

—¿Cuánto dormí?—, preguntó Annie.

—En media hora comienza la reunión —, informó James.

—¿Qué?—, se sorprendió Annie.

—El tiempo justo para que comas como es debido—, dijo Florence terminando de servir sopa en un plato y ponerlo en la mesa.

Annie se sentó junto a Wendoline quién le regalaba una cálida sonrisa. Comenzó a comer y beber descubriendo que la comida era deliciosa. Entonces sintió el vacío de no haber ingerido alimentos en quién sabe cuanto tiempo. ¿Cómo había podido sobrevivir todo aquello sin haber comido siquiera?

—Estás probando por primera vez comida de la Tierra de las Hadas—, le informó Zarina.

—Por Dios, esto está exquisito—, dijo sin dejar de comer.

Todos rieron.

—Lo mismo dijimos el resto cuando comimos—, habló James acercándose a la mesa para sentarse frente a Annie.

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⏰ Última actualización: Sep 06, 2025 ⏰

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