Chloe se sentó cruzada de piernas. Ya había desempacado todo lo que en su maleta había hecho entrar. No quería ponerse a pensar cuanto tiempo se quedaría en Kaapa, sin su padre, sola.
Froto sus manos. No se podía creer que afuera de aquella casa de campo, dos hombres sin clase, y sin nada de estilo, cenaran de lo más normal.
-La casa es grande. – sonrió Zayn.
-Sí, no está mal. – farfulló Harry. A pesar de todas las comodidades, él prefería estar en otra parte, con otra gente, en otras circunstancias.
Chloe salió de la habitación. Ninguno de los tres había intercambiado palabras.
-Ah... ¿Zayn? – preguntó Chloe señalando equivocadamente a Harry.
-Harry, nena. – dijo fuerte y claro. En un tono nada amable.
-Sí, bien, Harry. ¿Me podrías decir cuánto tiempo me voy a quedar aquí?
-El tiempo que sea necesario. – tomó de su lata de RebBull mientras se volteaba a mirarla. Aquellos shorts le hacían recordar que estaba realmente buena.
-Hola, soy Zayn. – saludó él. Se le acercó amable. Como sea, al menos él no era tan duro. Chloe le sonrió, preciosa sonrisa.
-Qué bueno que saliste de tu habitación. - Harry la miró frío. Como era siempre. Pero no tardaba en darse cuenta de aquella preciosa y limpia mirada que ella tenía en los ojos. Y él...Dios, Harry era guapísimo. – tenemos que hablar.
-¿Sobre qué?
-Las reglas. – farfulló aún más fuerte. Aún tenía esa crueldad impregnada en la sangre, en la voz. – no saldrás de aquí, mientras tu padre no me de ninguna orden. ¿Entiendes?
Se la quedó mirando. ¿Pero qué mierda miraba? No podía quitar sus ojos de aquel escote que traía en esa fina blusa de seda. Dejando ver más de la cuenta. Dejándolo ver esos excitantes senos.
-Tú no eres nadie para darme órdenes. – murmuró ella. Sin ni siquiera prestarle atención.
-¿Ah, no? – la miró. Tensando la mandíbula. - ¿sabes quién soy?
-Me da lo mismo.
-Tu padre me dio la orden de que cumplieras todas mis reglas. ¿Ahora lo entiendes? No puedes salir de aquí, si no es conmigo o con Zayn.
-Y si no lo hago ... ¿Qué? – preguntó retándolo, mirándolo a los ojos. Atrás Zayn era el único que podía ser testigo de todo lo que ahí estaba pasando.
Pero qué bonito carácter tenía.
-¿Quieres morir, acaso? ¿Quieres que algún Ruso de mierda te mate? No lo creo. – se volteó para darle la espalda. Era duro. Frío. Ni siquiera podía tener un poco de tacto, tratándose de este tipo de cosas. Tratándose de muerte, tratándose de ella. – es justo lo que estoy tratando de evitar. Que mueras, que te pase algo. Que algún imbécil venga a secuestrarte. Estás en peligro y ni siquiera eres consciente.
Chloe se puso de pie. Molesta, molestísima. Odiaba escuchar gritos de otras personas, odiaba que alguien la dejara tan enfadada como ahora...y ni siquiera parecía que él quería disculparse.
Caminó, a duras penas, hasta su habitación. Mientras cerraba la puerta con fuerza. Harry negó con la cabeza. Era lo mínimo que podía aguantar. Primero, ir hasta ahí, con una niña engreída, y luego tener que soportarla. Nadie, jamás se había atrevido a contestarle. Bueno, ahora ya no era tan imposible. Las cosas no podían estar peor.
-¿Qué mierda hiciste? – Zayn se volteó a mirarlo. Después de observar como Chloe desaparecía.
-Ella quiso que pasara.
-Se lo va a contar a su padre.
-Solo le dije lo que tenía que hacer. – Harry abrió las mamparas, dejando ver aquel perfecto paisaje de otoño. Se sentó en esas sillas alrededor de la pequeña mesa. Quería paz, al menos por un momento.
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I'll be your protector || h.s. AU [Editando]
FanfictionLa guerra entre Rusia y Estados Unidos puede ser una cosa, pero esta misión seria más importante para Harry esta vez, pues tendría nombre y apellido, pero por sobre todo, un significado en su corazón.