Sería estúpido pensar que no me vio. Pero ella es estúpida de por sí, así que también sería estúpido pensar que me vio, por lo que podemos deducir, que esta conversación conmigo mismo es inútil y que debería ir a hablarle.
Me sequé con la toalla del baño, me puse la camisa y me dirigí hacia nuestra mesa. Me senté, y comencé a comer mi pastel mientras le hablaba.- Entonces, Julie. ¿Te gusta leer?
La única respuesta que recibí, fue silencio.
- Okay... Entonces... ¿Cuál es tu color favorito?
Más silencio
- ¿Julie? ¿Qué te pa...
- ...sa.
Su cara, antes con un leve tono rosa en sus mejillas, ahora está pálida, y cubierta de lágrimas.
Mis rasgos faciales convirtieron mi cara en una totalmente seria, me recuerda a mi padre cuando él... ¡No! ¡Todo menos eso! ¡No voy a convertirme en ese hombre!
- Los viste... ¿Verdad?
Ella solo agachó la cabeza, mientras cálidas lágrimas no dejaban de brotar de sus ojos color ámbar.
- Julie. Respóndeme.
- S-sí. Los vi...
Dijo temerosa mientras sollozaba silenciosamente.
- ¿Por qué lloras?
No respondió. Lo único que se me pudo ocurrir fue acercarme a ella, y abrazarla.
- ¿Q-qué haces?
- Hago mi mejor esfuerzo por consolarte, niña. Ahora permíteme cuidarte y deja de sollozar como un bebé.
Asintió. Pude sentir como sus lágrimas empapaban mi hombro, pero sinceramente, no me importó. Una vez que se calmó, me separé de ella y me senté, solo que esta vez, a su lado.
- Ahora que te calmaste, ¿Podrías decirme por qué llorabas?
Agachó la cabeza y formó una línea recta con sus labios. Pensé que iba a llorar de nuevo, así que coloqué una mano reconfortante en su espalda.
- Gracias, Brian. Es solo que... Me parece muy horrible que una madre en su sano juicio pueda hacerle eso a su propio hijo.
- En eso tienes razón, Julie. El problema, es que mi madre no está en su sano juicio. Le sucedieron cosas...
- ¿Qué tipo de cosas?
- Cosas de las que no debes enterarte, Julie, son... Demasiado.
- Lo entiendo. Pero respecto a lo que te hace, ¿Por qué no la detienes? Estoy más que segura de que serías capaz si lo quisieras.
- ¡Claro que podría, Julie! Y, ¡Diablos! ¡No sabes cuanto me gustaría detenerla! ¡Pero tú no entiendes, ella está rota! ¡Detenerla sería como darle la espalda, y eso es lo último que quiero!
- Brian, puedo ayudarte, y dejando tu orgullo de lado, sabes que lo necesitas.
Ahora era mí turno de llorar. Apoyé mi cabeza en su hombro mientras lloraba descontroladamente. Pensé que era justo, ya que yo la dejé sollozar en el mío antes.
Lloré y lloré, mientras que Julie estaba tan desconcertada, que solo se le ocurrió acariciar suavemente mi cabello, como si fuese un cachorro en necesidad de cariño.
Una vez que me calmé, me separé de su hombro, de mala gana, ya que me brindaba una calidez y comodidad increíbles. Me limpié la cara y respondí su propuesta de antes.
- Supongo que puedes ayudarme. Tendremos que ser amigos para esto, y supongo que...
Bajé mucho la voz, tanto, que pensé que no me escucharía.
- Me caes bien.
Levanté mi mirada, la cual había bajado por la vergüenza, y vi como su rostro se había iluminado. Demonios, estoy demasiado vulnerable ahora mismo.
- Tú también me caes bien, Brian. ¡Seamos amigos!
Me dijo esto mientras me daba su sonrisa más brillante. ¿A qué será que me recuerda esto?
Bah, no importa, es solo otra de mis estupideces.
- Claro.
- Como sea, no podemos volver a tu casa, es demasiado arriesgado hacer un plan estando bajo el mismo techo que tu madre. Vamos a la mía.
Salimos del café y tomamos un bus. El trayecto estuvo lleno de un silencio bastante cómodo. Bueno, así era hasta que Miss Parlanchina decidió abrir la bocota...
— ¡Hey, Brian! Estoy aburrida. Haz algo para mí.
— ¿Qué me ves? ¿Cara de payaso o qué?
— Tal vez, ¿Quién sabe?
— ¿Por qué eres tan molesta?
— Eso no fue lo que dijiste hace unos minutos~
¡UGH! ¡Esta chica es desesperante!
— Bien...
— ¡Sí!
— Un gato maneja su coche, y choca con el de un gallo. ¿Qué grita el gato?
— ¿Qué?
— ¡MIAUto!
Empezó a convulsionar con carcajadas. La gente del bus estaba comenzando a mirarnos.
— Contrólate, Julie...
Le susurré entre dientes, mientras la gente comenzaba a perder su interés por nosotros. Al fin.
— Es que...
Se secó una lágrima que amenazaba a salir por la esquina de su ojo
— ¡Es tan malo, que da mucha risa!
— ¿Eres estúpida o te pegan en casa? Ah , no, cierto. Ese soy yo. Entonces, ¿Qué diablos te sucede?
Comenzó a hacerme pucheros. Se ve un poco lin-
Oops, casi lo pienso...
— Hey, puedo no ser muy lista, pero tampoco soy estúpida...
— Lo sé, lo siento.
Puse mi mano sobre su cabeza y comencé a acariciar su cabello.
— Está bi- ¡Oh! ¡Es nuestra parada! ¡Vamos!
Salió corriendo hacia la puerta del bus, y yo la seguí tranquilamente desde atrás.
— Esta pequeña lindura probablemente me traiga problemas. Pero puedo soportarlo. Después de todo...
Esbocé una sonrisa involuntaria y bajé del bus.
— Ella es mi primer amiga...
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Nuestro Pequeño Secreto
RomanceBrian nunca fue una persona a la que le gustara la gente. De hecho, no le gustaba la gente en lo absoluto. Pero todo eso cambia con la llegada de una nueva persona a su vida. Una historia para valorar el amor y la amistad. Créditos por la portada a:...