Octava Carta

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Hola Frank.

Oh, no sabes como te extraño.

Extraño tu mirada.
Tu voz.
Tus abrazos.
Tus ojos.
Tus labios.

Te extraño a ti.

No se qué hacer sin ti, quisiera que te recuperaras. Que estuvieras con migo como lo hacias hace unos meses. Se que suena muy egoísta de mi parte, pero verdaderamente te necesito mucho.

Oh Frank... no sabes todo lo que he sufrido en estos meses sin ti, solo quiero verte y abrazarte. Quiziera platicar contigo.

¿Porque tuviste que enfermar?

¿Porque Frank?

¿Porque no fui yo?

Debí ser yo.

Te extraño tanto.

   Gerad <3

NARRA GERAD.

Termine de escribir aquella carta, la doble y la metí en el típico sobre blanco con el cual lo mandaba siempre.

Solo que esta vez no lo mandaría.

Yo mismo llevaría la carta al hospital, tal vez tenga la suerte de encontrar a Frank despierto.

Salí de mi cuarto, mire a todos lados y me dí cuenta que no había nadie en casa, ni siquiera mi hermano.

Baje las escaleras y tome las llaves para salir de casa y correr como loco por todas las calles hasta llegar al Hospital.

Tan solo espero no encontrarme a mi mamapensé mientras entraba a la recepción para decir a la encargada el nombre de Frank y que ella me proporcionara su número habitación.

Habia venido aqui hace unas semanas pero no recordaba el número de cuarto.

Camine hasta el cuarto que era requerido.

Entre y lo que vi fue algo que me devolvió a la vida después de 5 meses de oscuridad.

—¡Frank¡ —Grite cuando lo vi sentado en su camilla mirando la televisión.

—Gerad —dijo y lagrimas comenzaron a formarse en mis ojos al igual que en los de Frank.

Corri a abrazarlo, él me correspondió, pude sentir esa calidez que no sentía hace meses, escuche su corazon latir rápido, literalmente lo escuché puesto  que tenia el cardiograma conectado.

—No sabes como te he extrañado —dije cuando me separé de él.

—Igual yo, mi madre dice que te la has pasado muy mal —dijo él.

—Todos estos 5 meses han sido una completa mierda —dije bajando la mirada.

—Lo sé, lo he leído en tus cartas —dijo levantando mi mirada y dando una suave caricia en mi mejilla.

—No quería incomodarte, pero es que eres con el único que puedo hablar —dije dando una mueca.

—Lo siento Gerad —dijo Frank.

—No tienes por qué disculparte no ha sido tu culpa —dije para calmarlo, no quiero incomodarlo —A sido culpa de aquellos idiotas que no saben entender.

Hubo un silencio de unos minutos, lo único que amortiguaba aquel silencio era el ruido que producía la televisión.

—Me tengo que ir —dije poniendo una mano en la pierna de Frank.

—Espera —dijo para tomar mi mano y  jalarme hacía él para luego darme un beso que hizo que mi alma volviera a mi cuerpo por esos segundos.

El cardiograma que Frank tenia estaba acelerado, logrando que éste tuviera un pequeño sonrojo al yo me darme cuenta de su acelerado corazón. 

—Nos vemos luego, Frank —dije y di media vuelta para regresar a mi casa.

Iba completamente felíz, pero esa felicidad no duro por mucho, puesto a que mi mamá se encontraba en la puerta mirándome molesta y con los brazos cruzados.

—¿Qué haces aquí Gerad? —preguntó con su voz de mamá molesta.

—Vine a visitar a Frank —dije un poco tímido y agache la mirada.

—Hablaremos de esto más tarde, ahora vete a casa, es una orden —dijo y así yo me marché de aquél lugar con el corazón echo una bola de estambre enrredado.

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Posdata. Te Amo. (Frerad) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora