Un destello de luz atravesó los delicados cristales de la habitación, Alois abrió muy lentamente los ojos, aún tenía recuerdos de aquella noche en el día de su cumpleaños, sonrió plácidamente ni bien las imágenes se cruzaron por su mente. Sonrió al recordar los suaves besos de su mayordomo recorrer todas las fracciones de su cuerpo, sus cálidas manos pasar por sus muslos y aquella sonrisa acogedora, la cual no era tan habitual en alguien como Claude, que hacía que todo a su alrededor se desvaneciera y solo quedaran ellos dos, Claude y el, amo y mayordomo.
Claude entró a la habitación llevándose una gran sorpresa al ver a su amo con los ojos abiertos, normalmente era el quien lo despertaba pues Alois tenia sueño profundo, pero no pudo evitar emitir una pequeña sonrisa hacia aquél joven rubio de ojos celestes que tanto adoraba y le hacía.. ¿feliz?.
Se acercó hacia la cama, depositando un dulce beso en la mejilla izquierda de su amo mientras tuvo contacto con él.—Buenos días, su alteza.—Dijo aun con su sonrisa, la cual el niño rubio se la devolvió sin problema alguno.
—Buenos días, Claude.—Contestó el rubio mientras que a su vez soltaba un leve bostezo el cual hizo reír un poco a su mayordomo.
Este comenzó a desvestirle lentamente, pasando sus manos suavemente por su cuerpo y luego vistiéndolo con sus delicadas ropas, luego de haber terminado hizo una reverencia ante su pequeño amo.—Lo estaré esperando abajo, su alteza.—Dijo y luego abandonó la habitación.
Alois suspiró al ver a su mayordomo yéndose y se recostó sobre la cama aún recordando la noche anterior.
"—Claude, déjame sentirte.."
"—Yes, your highness"
Se levantó de la cama y camino por los largos y silenciosos pasillos de aquella mansión en dirección al salón principal. Luego de su desayuno fue directo a su despacho, a compañía de su mayordomo a pesar de los trabajos que este tenía que realizar.
Ni bien entraron ambos se miraron fijamente a los ojos, sin decir palabra alguna hasta que al demonio de ojos dorados rompió el incomodo silencio que reinaba en aquel lugar.
—¿Que necesita su alteza?—Preguntó con un tono de voz indiferente y sin dar importancia a lo que su amo pueda pedirle, con tan solo resolver su orden. El era un demonio..¿como podía llegar a sentir sentimientos por un simple humano?, pero a simple vista le era imposible negar que aquel niño rubio de ojos azules hacía que un extraño sentimiento recorriera por todo su cuerpo llegando a sus oscuros sentimientos.
—Claude..¿realmente me quieres?..¿que es lo que tu sientes por mí?—Dijo el rubio bajando la mirada observando solamente el tapiz rojo que cubría el suelo mientras que un sentimiento de odio y tristeza pasaban por sus venas al pensar que su mayordomo quizá solo lo veía como un objeto sexual.
El endemoniado mayordomo tan solo miro al niño, tan frágil, tan delicado, pero a la vez tan salvaje mientras aquella pregunta resonaba en su mente, "¿realmente me quieres?", ¿que lo quería? no iba a negar que sentía una extraña atracción que el mismo desconocía hacía el joven de cabellos rubios, pero a su vez lo detestaba, no lo soportaba a pesar de todo lo que podía llegar a "sentir" por él. "¿Realmente me quieres?", nuevamente resonó en su cabeza, si, lo quería, lo adoraba, lo extrañaba, lo necesitaba. Los sentimientos de odio y amor de Claude no paraban de mezclarse.
Decidido, agarró a su amo del mentón obligandolo así a mirarle directo y firme a los ojos, Alois no lo quería ver. Sin importar como este pudiera reaccionar, junto lentamente sus labios en un cálido beso, cerrando sus ojos y acariciando a su vez los cabellos de su amo los cuales eran suaves a su tacto. Quizá no podía decirle a aquel niño indefenso si realmente lo quería, quizá realmente aquel beso solo fue por pena, pena a un alma sin valor alguno pero que a su vez era demasiado.
—Claude...—Dijo Alois ni bien sus labios se separaron, estaba inmóvil no sabía como reaccionar o como tomar alguna repuesta de las acciones de su mayordomo, tan solo lo miró fijamente, esperando alguna explicación venir del demonio.
—Perdone mis malos modales con usted alteza, lo dejaré trabajar si eso es lo que desea—Respondió con su mismo tono frío a su vez que realizaba una reverencia para salir silenciosamente de aquel lugar haciendo el mismo recorrido por el pasillo largo y silencioso. Alois apenas pudo suspirar, cerrando la puerta tras de sí.
"¿Que demonios hice?", se pregunto Claude ni bien estuvo ya a unos pasos lejos de la habitación en la que su amo se encontraba, un beso inútil pero a la vez apasionante que no hizo más que seguir confundiendo los sentimientos del demonio, ya entendía completamente a la raza humana, son seres crueles, sin sentimientos, solo lo sienten cuando es necesario..¿acaso nunca encontraría un ser humano sincero?.
Alois Trancy era su humano
Alois Trancy era feliz
Claude Faustus...no sabia que era la felicidad.
Wowowowowo!
Cuanto sin tocar esta historia xD en fin capitulo en honor al cumpleaños de Alois~ (a pesar de que se centra más en Claude xd). Espero les guste qvp
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