Mia

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(- Narra Kendall-)

Las lágrimas no dejan de caer a medida que me alejo del lugar en el que se encuentra Alex, probablemente leyendo la carta y enterándose de toda la verdad, de una verdad que debería haberse enterado hace cuatro años.

El taxista me mira por el retrovisor con un rostro de preocupación seguramente al verme llorar de esa manera. Trato de calmarme pero simplemente no puedo. Lo que siento dentro mío en este momento es demasiado abrumador, tanto que no lo puedo contener. Es una mezcla de emociones, entre las que se encuentran la tristeza, miedo, nervios y angustia. 

Fui una cobarde al no decírselo en persona. Realmente quise hacerlo pero simplemente no pude. Me entro mucho miedo. Miedo al tener que ver su reacción y miedo al pensar que me odiaría, pero ahora que leyó la carta igualmente debe estar haciéndolo.

Ahora estoy angustiada y nerviosa porque no sé que es lo que va a hacer ahora que sabe de la existencia de su hija. Qué pasa si se niega a conocerla y llega a odiarla? O si lo hace y la lastima, ya sea queriendo o sin querer? No quiero que Mia salga lastimada por todo este asunto, no se lo merece, nada de esto es su culpa. Pero lo que más me aterra sería que él en realidad la acepte y quiera pelear por su custodia. 

Sé que ahora no puedo evitar que quiera conocerla, pero lo que no voy a permitir es que se la quiera llevar. No sé que haría de mi vida sin ella. Ella es todo para mi, la amo con todo mi corazón y no podría pasar ni un segundo sin ella.

La tristeza? La tristeza se debe a que es inevitable pensar en qué hubiera pasado si le hubiera dicho todo antes de que ella nazca. Seguiríamos juntos? Seríamos una familia? Sé que no me hace bien el pensar en eso, pero es inevitable el no hacerlo.

Al parecer estoy demasiado concentrada en mis pensamientos que no me doy cuenta del tiempo que llevo en el auto, ya que es el taxista el que me tiene que hablar para devolverme a la realidad y decirme que ya llegamos a mi casa.

Miro fuera de la ventana y efectivamente ya llegamos a casa. Por suerte ya estoy más calmada, porque no sé cómo les explicaría a todos el porqué estaba llorando. Le agradezco al conductor y luego de pagarle me bajo del taxi para comenzar a caminar hacia la puerta de la casa.

Una vez llego a ésta, toco un par de veces y finalmente ésta se abre. Me recibe el dueño de una hermosa sonrisa y de unos increíblemente verdes ojos: Luke. Él me mira y al parecer nota la hinchazón de mis ojos por haber llorado, pero decido hacer cómo si nada y devolverle la sonrisa. Lo saludo y dejo un suave beso en su mejilla para después pasar dentro de casa.

Escucho cómo cierra la puerta detrás nuestro mientras yo camino hacia la sala, dónde Mia se encuentra jugando con sus muñecas. Al verme suelta sus muñecas, se pone de pie y corre hacia dónde yo me encuentro con sus brazos abiertos. Me agacho hasta estar a su altura para poder abrazarla. En el momento que llega a mí la abrazo y la levanto del suelo mientras ella rodea mi cuello con sus pequeños brazos.

-Cómo estás mi amor?- digo luego de dejar un suave beso en su mejilla- Te divertiste en el parque?

-Si, me divertí mucho. Subí a el tobogán, a los columpios y jugué con otros niños- habla feliz con una enorme sonrisa en su rostro. 

-Me alegro mucho hermosa- digo con total honestidad. No hay cosa que me haga más feliz que verla sonreír.- Sigue jugando si?

Vuelvo a besar su mejilla y la bajo para dejarla nuevamente en el suelo. Ella no pierde el tiempo y se da la vuelta para volver ir dónde sus muñecas y continuar jugando. Me quedo de pie observándola con adoración cuando de repente siento cómo alguien rodea mi cintura con sus brazos. Me sobresalto un poco pero me tranquilizo al ver que se trata de Luke, quién más va a ser?

Caminos CruzadosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora