Nuestro destino.

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Desde ahí, todo empezó a empeorar. Su relación ya no era la misma de antes; peleaban, discutían, habían celos exagerados de por medio y los momentos íntimos eran casi nulos. Ji Yong negaba esto y se repetía a sí mismo que iban bien, que todo se resolvería, que no debía perder la fe en su relación. Aun si Seung Hyun nunca le llamaba después de una pelea, aun si Seung Hyun nunca pedía perdón después de haber sobre-actuado, aun si hacia tiempo que no lo escuchaba decirle un te amo.

Se encontraban en una de aquellas grandes fiestas que YG organizaba. Todos se divertían, bebían y bailaban con la música. Todos menos Ji Yong y Seung Hyun. El mayor de ambos no disfrutaba mucho de bailar entre masas de cuerpos alcoholizados y sudados, y el menor porque se encontraba realmente desanimado. Así que ambos estaban sentados con un cigarrillo y una bebida en manos mientras todos a su alrededor se divertían. El lugar no podría estar más ruidoso, sin embargo, Ji Yong sentía un silencio ensordecedor llenarle los oídos y no estaba seguro de poder resistirlo más.

—Seung Hyun— Gritó su nombre esperando que se pudiese escuchar por encima de la música sonando. —¿Por qué siempre soy yo el primero en disculparme? Incluso cuando tú tienes la culpa yo tengo que disculparme. Tú nunca haces nada por mí, por nosotros— Ji Yong ya no estaba completamente sobrio, y aunque todavía pudiese controlar sus acciones, la sinceridad y las palabras se deslizaban de su lengua, y él no tenía intenciones de detenerlas.

Seung Hyun enarcó una ceja y le miró confundido. —¿Qué? No te escucho, la música está muy fuerte— Se inclinó hacia el menor esperando que este lo repitiere. Pero Ji Yong tan sólo se enderezó y se marchó.

Claro que lo había escuchado. Sólo quería fingir no darse cuenta de eso. Hacerse el sordo y fingir no darse cuenta de lo que pasaba era simplemente sencillo.

Ji Yong comenzó a salir con otros amigos, amigos con los cuales salía a beber y a bailar. En aquel círculo de amigos había de todo; desde modelos hasta diseñadores y fotógrafos, y Ji Yong se la pasaba realmente bien en aquellos lares. Por otro lado, Seung Hyun se estaba yendo por un camino completamente opuesto al de Ji Yong. Era algo extraño que dejase su casa y lo más productivo que hacía en el día era beber y fumar. Cada vez se metía aun más en el mundo de la actuación y su círculo social consistía ahora en su mayoría de actores. Cada quien había comenzado a irse por diferentes caminos, las cosas que los unían eran casi nulas y los temas de conversacións eran patéticos. Y aun así seguían con la "relación", ambos estaban conscientes de que su relación ya había muerto hacia mucho. Ya no actuaban siquiera como amigos, ahora eran simples compañeros de grupo. Simplemente se negaban a aceptarlo, se negaban a dejar ir al otro.

Siempre que Ji Yong terminaba realmente ebrio comenzaba a llorar. Se abrazaba de alguien y lloraba hasta quedar dormido. Sus amigos solían hacerle bromas de eso, poniéndole apodos y burlándose cada que podían. Ji Yong simplemente reía y fingía una enorme sonrisa, porque ellos no sabían el origen de aquel llanto, simplemente no lo entenderían. Pero dolía. Dolía más seguir fingiendo que eran algo y se seguían amando a aceptar que lo suyo se había apagado. Porque se sentía como si unas cadenas lo mantuviesen atado. Varias veces había tenido la oportunidad de acostarse, siquiera besarse con alguien más, pero nunca podía. El recuerdo de Seung Hyun le atravesaba tal y como una cruel flecha, y no se lo permitía. No importaba que se dijese a sí mismo que ya no eran nada, que su relación estaba muerta; todavía tenía una tonta esperanza de que todo se arreglase, de que Seung Hyun le dijese que su relación seguía en pie. Que todavía lo amaba. Simplemente hay veces que lo que más te lastima es la ingenua esperanza, haciéndote creer que todo se arreglará cuando sabes que todo ya se ha jodido. La esperanza te ciega.

Seung Hyun se encontraba en las mismas. Él realmente amaba a Ji Yong, sólo le costaba demostrarlo, él nunca había sido bueno con las palabras o incluso con las acciones. No era bueno demostrando. Pero lo que lo diferenciaba de Ji Yong, es que él aceptaba la verdad más rápido. Seung Hyun no era un pésimista o un amargado como la mayoría lo describía, no. Simplemente se daba cuenta de lo mal que su relación estaba. Una relación basada en discusiones, peleas, celos, inseguridades, pláticas absurdas y sexo desesperado, no era algo que Seung Hyun quisiese. Cualquiera tal vez hubiese ya terminado esa relación, ya se hubiese cansado de eso. Pero Seung Hyun no podía ni quería decirle a Ji Yong "Se terminó". No sabía cómo. Pero realmente ya no podía seguir así, tenía que hacerlo.

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