Hermione es, lo que se puede decir, feliz. Feliz porque pase lo que pase siente que puede volver a su hogar, Draco, y confortarse en él.
Se ven en pequeños y fugaces encuentros en la Sala que Viene y Va. Un sábado por la tarde, cuando empieza a oscurecer, ninguno se viste.
Se quedan ahí acostados, Draco le pasa un brazo por los hombros y la apreta a él.
- ¿Qué somos? -aventura Hermione.
- Un mortífago y una sangresucia. -bromea Draco.
Hermione se ríe y siente ese sentimiento tan extraño posarse en su estómago al visualizar la sonrisa de Draco.
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Rubio Platino {Dramione}
FanficHermione piensa a menudo en Draco, a veces hasta la desconcentra de sus libros. HISTORIA DE DRABBLES
