Autodeterminación

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Ví, desde que recuerdo
desde que me creo consciente,
Como una vasija
De esas antiguas
Con grietas
Cuyo color se mantenía
Fluctuando
Entre un jade intenso
El gris tormentoso
Y la oscuridad
Ese órgano latente
Bajo mi seno izquierdo.

Solía pensar
que esa vieja y vacía vasija
Cada tanto dejaba su estado original
(Viejo y vacío)
Cuando llegaban unas manos a llenarla
Brindándole calor
Intentando fundir esas grietas
Para poder
Unirlas.

Me dejé manosear
Me dejé fundir y hacer
Pero el calor
Siempre
Se fue
Antes de que nada pudiera repararse
Y la colisión entre
Lo que había sido ardor
y
este frío metafísico
Solo logró
Resquebrajar
Aún más
La vasija. 

La música, mi sellador
Y a volver a la calle
Esperando por otras manos
Otro fuego,
(Quizás) el correcto.

Mirando a quién es
Desde mis ocho años
El amor de mi vida
Hoy al fin,
Meditando
Creo empezar a entender

Que lo ví todo mal.
Que lo interpreté todo de forma errónea
Para el orto,
si hay una argentina
forma de decirlo.

El órgano latente
No es una vasija
Para ser llenada
O reparada.

En mí,
Es como el hueco de la guitarra
Que debe permanecer vacío
Y se contenta
Con formar parte de algo mayor
Que crea
Y ama
Haciendo música.

Desafi(n)ando a/e/l mundo Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora