El frío de la noche logró despertarla. Sus dientes castañeaban, su cabeza palpitaba y sus manos, atadas detrás de su espalda, estaban entumecidas.
La tienda no se encontraba muy oscura; puede que fuera de madrugada y los primeros rayos del sol estuvieran saliendo.
Intentó arrastrarse hacia la salida, pero miró hacia su pie izquierdo: un grillete estaba en él, con una cadena que se unía al poste.
Suspiró y se acomodó en el suelo. Tenía frío, sentía pesados sus párpados y no tardó en dormirse nuevamente.
—¡ARRIBA! —dijo una voz entrando a la tienda. Luego sintió el agua helada caer sobre ella.
—¡AH! —gritó—. ¿QUÉ CARAJOS TE PASA…?
Fue interrumpida por una patada en el estómago.
—Cállate. El rey David y la reina Blanca Nieves vendrán en un rato —dijo, agachándose y tomándola fuertemente del cabello—. Más te vale que no digas nada de lo que sucedió ayer frente al rey o…
—¿O qué? ¿Me castigarán? —se burló, sonriendo. Pero perdió la sonrisa al ver la mirada del hombre recorrer su cuerpo, haciéndola sentir incómoda.
—Sabes, llevamos más de un mes alejados de nuestras mujeres, y bueno… lo único que te puedo decir es que un hombre tiene necesidades… —rió al ver el miedo cruzar el rostro de ella—. Tú no estás nada mal, lo admito, y sé que en esta tienda no puede escucharte nadie afuera.
Un escalofrío le recorrió la espalda.
—Así que te callas y no dices nada al rey o… esta noche todos nosotros te haremos una visita.
Riendo, pero dejó de hacerlo al ser escupido en la cara por Regina. Apretó su agarre en el cabello y la abofeteó.
—Maldita puta —gruñó antes de salir.
—¿Qué haremos con ella?
—La llevaremos al castillo, ya te lo había dicho. Azul encantó los grilletes que usa y no podrá realizar magia.
—Pero pensé que ibas a exiliarla.
—He cambiado de opinión. Permanecerá en las mazmorras hasta que decida lo contrario.
—Pensé que querías que cambiara, que fuese la misma persona cuando la conocisteis…
—Lo sé, pero también sé que esa mujer jamás volverá. Debiste escuchar lo que dijo de mi padre, David. No había arrepentimiento en su mirada. Ella se buscó esto —dijo, acercándose—. ¿Por qué mejor no vamos a cabalgar un rato? He escuchado que no muy lejos hay una hermosa cascada con aguas cristalinas.
—De acuerdo, vamos.
Caminaron hacia sus caballos.
David caminaba de la mano de Nieves y tropezó hacia atrás cuando sintió un golpe en sus piernas.
—¡LO SIENTO, majestad! —gritó una pequeña voz.
Una niña de unos nueve años, cabello castaño y ojos grises, había tropezado con él. David solo sonrió.
—Descuida, pequeña.
Luego subió a su caballo y se fue con Blanca Nieves al bosque.
—¡ALESSA! —gritó su madre.
—¡YA VOY! —respondió, corriendo hacia su tienda—. ¿Sí, madre?
—Necesito que vayas a dejar esta caja a la tienda de suministros. Déjala afuera, cerca de la entrada, y luego puedes irte a jugar —dijo entregándole la caja.
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A Second chance. (en revision)
أدب الهواةLuego de la captura de la reina malvada (ep2x10)snow decide hacerla pagar por los crímenes y traición, dejándose llevar por la sed de venganza. Regina en su prisión conocerá a alguien que le hará saber que no todo es blanco y negro. Y que el amor no...
