Capitulo 1

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Al despertar lo primero que sintió fue un fuerte dolor de cabeza, como si alguien estuviese martillando su cráneo. Lo siguiente fueron sus manos atadas atrás de su espalda, esto hizo que abriera los ojos de golpe y empezó a tirar de sus ataduras fracasando en el intento, miraba a todos lados en busca de una salida, estaba adentro de una tienda algo grande, para almacenar suministros talvez.

Intentó utilizar magia pero no funcionaba.
Intentó calmarse ignoramdo sus manos restringidas y el terrible dolor de cabeza, tenía que pensar con claridad, tenía que salir de ahí, cerró los ojos y respiró profundo más de tres veces, luego abrió los ojos y empezó a observar a su alrededor, unas cajas de maderas se encontraban en una esquina en la otra había unas cuerdas y barriles, entonces se dio cuenta que se encontraba en el centro del lugar vistiendo nada más que su corsé y pantalones de cuero negro, su cabello estaba suelto, sus largos rizos negros cubrían la mayor parte de su rostro.
Luego de un rato entraron dos guardias que por su armadura sabían a que reino pertenecía, atrás de los guardias entro esa maldita polilla azul y luego entró una cuarta persona que al verla el pánico que sentía unos minutos atrás fue remplazada por la ira y odio contra esa mujer que estaba frente a ella, la mujer que había arruinado su vida. Su espalda estaba recta como una tabla , con la cabeza en alto y aunque estuviera en el suelo sin calzado y atada, jamás se dejaría ver débil frente a ella. 
La mujer le sonrió, alimentando más la ira de Regina y hacerla escupir su nombre.

-Blanca Nieves

hola Regina-dijo caminando alrededor de ella, sin apartar la vista de ella, siempre con la sonrisa en su cara-oh, Regina nisiquiera lo sigas intentando-dijo al percatar que la morena intentada convocar su magia- azul logró encantar los grilletes que usas, mientras lo hagas no podrás utilizar magia, al igual que la tienda esta insonorizada- la reina río al escuchar eso último. 

-y a que se debe tu desagradable presencia?-dijo casi escupiendo sus palabras- a regosijarte  de tu victoria- dijo sonriendo, pero la sonría cayó inmediatamente como llegó cuando miro a nieves sonreír.

-no, no, no es ninguna supuesta victoria, regina nosotros, y tu ya no tienes nada.

-y que harás? matarme?- dijo con tono de burla.

-no en realidad no, hemos pensado que eso sería un castigo no tan justo por tus crímenes-Se detuvo frente a ella y la miro a los ojos- veras hablé con encantador y le convencí de que pases el resto de tus días en un calabozo, aislada y son ningún contacto humano, que es pensándolo bien un acto misericordioso para un monstruo como tu, para la mujer que ha arruinado muchas vidas, a la que ha arruinado mi vida, a la que ha asesinado al rey, mi padre un hombre noble y honorable, respetuoso...- fue interrumpida por una sonora risa por parte de la reina.

-hay mi querida Blanca Nieves, sigues siendo tan ingenua- dijo dejando de reír-puede que el rey, tu padre haya sido un hombre generoso, honorable, y bla bla bla, pero mi marido, mi marido no era más que un cerdo con fina vestimenta, UNA COMPLETA FARSA.

-CALLA- gritó blanca abofeteandola- no te permito que hables de esa manera, No te permito que le faltes el respeto a su memoria-dijo con ira- y sólo falta una cosa, algo que David no sabe, no sabrá, el verdadero propósito de no condenarte a muerte.

-y cual sería?

-te haré pagar por haberme destruido la vida- dijo sonriéndole- te haré pagar por haberme arrebatado el reino- dijo riendo, asustando a la reina observando algo irreconocible en Blanca Nieves, locura- toda tuya- dijo y salió acompañada de sus guardias y dejando a esa maldita hada frente a ella.

-que?- pregunto confusa- para que? Qué harás?- pero antes que pudiese preguntar algo más azul hizo un movimiento de muñeca con su varita, sintió un fuerte dolor. Por todo su cuerpo como su agujas atravesarán su carne, cayó de espaldas y apretaba los dientes para no gritar.

Ella no gritaría, ella no le daría el gusto a esa maldita polilla, pero luego todo sesó, ella estaba jadeando tenía los ojos llorosos y antes de que entendiera lo que sucedía, el dolor volvió más fuerte, arrancándole un grito desgarrador que sí no estuviera la tienda insonorizada, se escucharía por todo el campamento.

Luego de lo que aparecieron horas de tortura todo se detuvo, su visión estaba borrosa y empezaba a ver puntos negros, el dolor volvió haciendo que su espalda se arqueara y haciéndola gritar, arrastrandola a la inconsciencia.

Lo último que vio fue la sonrisa retorcida del hada y luego oscuridad.

A Second chance. (en revision)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora