Las lágrimas no pueden dejar de mezclarse con la sonrisa de la hospitalidad. De algún modo la muerte forma parte de ello.
—Jacques Derrida
La muerte voluntaria es un problema para los vivos, no para los muertos. Aunque la muerte voluntaria de alguien amado interroga sobre el amor mismo. Aquí nos hacemos esta pregunta: ¿Cómo enfrentar un acto suicida sin juicio y sin indiferencia, con el respeto profundo a aquel a quien se ha querido y aun así prefiere morir por voluntad propia? Sostengo que respetar el acto suicida no es elogiar el suicidio sino hacer un esfuerzo por hacer del mundo un espacio habitable y respetuoso. El mundo existe por el cuidado cotidiano.Cuando el otro decide morir su muerte nos enfrenta a la herida del narcisismo (nuestro vínculo no fue suficiente para que la persona amada viva), a la soledad (ya no estamos con el ser querido que ha decidido ya no estar en el mundo), a la propia posibilidad de morir (su muerte hace que nos preguntemos si queremos vivir). ¿Cómo sobreponerse a esto?
Hospedar el acto suicida no sólo es hospedar la muerte del otro, sino su decisión de ya no estar en el espacio de conexión y alianza. Hospedar es no esconder al muerto ni su decisión de morir por voluntad propia. Hospedar es aceptar dolorosamente que el mundo no es deseable para todos, es respetar un acto íntimo, singular y solitario de aquel a quien amamos.Con el suicidio el duelo es aún más difícil: además de aceptar la muerte hay que aceptar que el ser querido ya no quiso estar con nosotros. Nunca se está preparado para acoger la voluntad del otro de morir; sin embargo, no puede haber mundo habitable si no hay hospitalidad hasta para aquellos que han decidido ya no estar aquí
Modelito
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sentimientos
Poetryno quiero un mundo slo de color rosa, NO, quiero que me pintes un mundo con todos los colores quiero que este el azul o el verde quiero un mundo con colores como el amarillo o el morado, quiero un mundo donde este hasta el color gris,y que luego apa...