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Shavotz, aquí les dejo mucho amor para las vacaciones :3
No voy a publicar por varios días (Semana Santa) porque voy a estar de vacaciones y me prohibieron escribir durante ese tiempo :c
Pero bueno, que disfruten sus vacaciones. Un beso bai 7u7
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~De vacaciones con los weyes esos del anime del niño y el mayordomo buenazo (narra Ciel)~

Por fin vacaciones. Nada de molesta escuela, ni trabajos, ni el trío de idiotas molestando. Solo yo y mi soledad.
-Joven amo~- Ah, maldición... Debí haberlo mandado a Cuba junto con los otros...
-¿Qué pasa, Sebastian?- Dije mientras suspiraba y encaraba al demonio más molesto y meloso de todo el maldito universo.
-Ahora tenemos la mansión para nosotros...- Sebastian miró detrás de nosotros como si hubiera alguien escuchando. Seguido de eso, se acercó a mí para susurrar:
-...SOLOS...-
Maldito pervertido...Ah, ¿Qué le vamos a hacer?
-Querrás decir, para ti solo- Dije mientras apartaba su cara de la mía con una mano.
-¿Eh?- Dijo Sebastian desconcertado.
-Así es. El vizconde Druit y yo tenemos unos asuntos pendientes desde que...(imagen de Ciel vestido de mujer) ejem, bueno, eso no es de tu incumbencia- Dije mientras me levantaba de la cama para buscar mi ropa.
-Pero, bocchaaaaaaaan~ No irá a dejarme aquí solo mientras el vizconde Druit lo tiene a usted para él, ¿Verdad?- Sebastian hizo carita de perro regañado.
-Por supuesto que no- Un rayo de esperanza surgió en los ojos de Sebastian.
-No puedo ir sin un mayordomo- Sebastian me miró aburrido.
-Yo hablaba de...usted sabe...Solamente usted y yo...Una habitación...- Sebastian comenzaba a darme un poquito de asco.
-Ni hablar- Dije poniéndome la camisa.
-¿Por qué es tan cruel conmigo? Yo siempre lo trato bien y usted suele despreciarme, no entiendo el por qué. Mi corazón siempre será de usted bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, *cosasdemayordomos* Yo siempre tengo que estar al último de sus prioridades bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla *niqueestuvieratanbuenoelniño* bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla *mevaadejarconlapelirrojacachonda*-
-Sebastian, es suficiente. Si no quieres venir con el vizconde Druit, dímelo y te lanzaré en la mansión Trancy- dije severamente. Sebastian paró al instante.
-Sé que Claude es tu mejor amigo y eso...- Sebastian casi vomita del asco. Solté una carcajada.
Me terminé de vestir e iba escaleras abajo.
-¿Vienes?- dije mientras miraba hacia atrás.
Sebastian corrió a vestirse en un santiamén, y cuando menos lo noté, estaba detrás de mí.

El carruaje esperaba fuera. Sebastian y yo entramos rápidamente y partimos hacia la mansión del vizconde.
El camino era callado. De vez en cuando, Sebastian me lanzaba miradas llenas de lujuria, pero yo las ignoraba (extra: me encanta hacer a Ciel arrogante, pero a veces hasta yo me desespero xD).
Cuando llegamos a la mansión, ya era mediodía.
-¡Ciel~!- gritó Druit y se abalanzó sobre mí.
-¡Suélteme a la ver--! Quiero decir... Tenga cuidado, podría lastimarse-
Druit se quitó de mí a un paso lento.
Sentía la mirada de Sebastian llena de ira, con ganas de matar a Druit, sobre mis hombros.
-Es bueno verte de nuevo, Sebastian- dijo Druit mirando con desdén a Sebastian.
-Lo mismo digo- contestó Sebastian de la misma manera.
Ay por favor, soy yo ¿O había una atmósfera tensa entre esos dos? Bueno, me vale ver-- me es indiferente. (Estúpidas vacaciones en México -.-")
La mansión del vizconde era más grande de lo que recordaba. Nos guió hasta su oficina, donde entramos a hablar de negocios.
-Así que...dígame, Conde...¿De cuánto será mi sentencia por secuestrar a esas niñas?- dijo Druit posando su barbilla sobre su mano.
-Vizconde, debido al delito que usted cometió...sería sentenciado a cadena perpetua. O por otro lado, podríamos...*liquidarlolomásrápidoposible* perdone, he estado enfermo- si, como no.
-Ya veo...¿Puedo hacer algo para evitarlo?- dijo Druit posando su mano libre en una de las mías. La retiré al instante y me cubrí la boca en un intento de persuadir un bostezo.
-Supongo que no hay manera- dije mirándolo con interés.
Sebastian estaba cada vez más molesto. El vizconde se percató y esbozó una sonrisa de satisfacción.
-¿Y qué tal...?- se acercó a mí para susurrar la cosa más desagradable del mundo.
-...¿Si te pago con mi cuerpo?- lo miré severamente.
-No gracias. No me daría mucho dinero un cuerpo no-virgen- dije soltando una risita.
-Si eso es todo...yo paso a retirarme, los escoltas de la reina vendrán a buscarlo en la maña-- un repentino acercamiento surgió tan rapido que no tuve oportunidad de retroceder.
Los labios del vizconde estaban posados sobre los míos.
Sebastian estalló en rabia. Apartó al vizconde con tanta furia que creí que lo había roto.
-¡Sebastian! ¡¿Qué crees que haces, idiota?!- dije apartándolo con brusquedad. Corrí a ayudar al vizconde a levantarse.
-Por favor, disculpe el comportamiento de mi mayordomo. Sebastian- dije viéndolo fijamente.
-¿Si?- contestó él sécamente.
-Espérame fuera de la mansión- los ojos de Sebastian se abrieron como platos.
-Vamos, ¿Qué esperas?- dije insistente.
-Yes, my lord- dijo él con desánimo y salió de la habitación.

De regreso, el camino fue casi igual. Decidí hablar con Sebastian sobre lo ocurrido.
-¿Qué fue eso? Pudiste haberlo matado, ¿Te das cuenta?- dije molesto.
-De todas formas lo van a matar en prisión- dijo Sebastian con indiferencia.
-¿Qué te pasa? Hoy estás más imprudente que de costumbre- dije con incredulidad.
-Lo que pasa es que ese idiota no midió las consecuencias al acercarse a usted. Le pude haber cortado la garganta, pero no lo hice por usted. Ese idiota no tuvo en cuenta que mis sentimientos por usted son tan fuertes, él no midió lo peligroso que pudo haber sido para sí mismo el acercarse a usted de esa manera. Le juro que si lo vuelvo a ver, lo mataré de la manera más dolorosa posible, porque se ha ganado mi odio, por eso- Sebastian habló tan rápidamente que no decía nada, solo arrollaba las palabras.
-Sebastian, no tienes que ser así de tonto por una pende-- quiero decir, por una idiotez como esa- proseguí con calma.
-Además, ese "idiota" ha sido uno de los casos que más me costaron trabajo...y dignidad- dije por lo bajo.
-A mí no me importa nada de su trabajo. Usted tiene que entenderme también. Después de todo, no estoy acostumbrado a que toquen lo que es mío...- para cuando Sebastian terminó de decir aquellas palabras, ya habíamos llegado a la mansión.
Bajamos del coche en silencio.
Una vez dentro de la mansión, Sebastian me tomó por las muñecas y unió nuestros labios en un beso más salvaje que tu put-- quiero decir, que un león.
Esto se estaba tornando peligroso. Iba a terminar o muy mal, o muy bien (extra: pues sí wey, no mames).
Poco a poco, fuimos subiendo las escaleras hasta mi habitación, lugar donde Sebastian me empujó a la cama al momento que cerraba la puerta detrás de él.
-No queremos inconvenientes, ¿O sí?- dijo mientras se aflojaba la corbata y la arrojaba al suelo.
-S-Sebastian, espera...Yo...- ¿Alguna vez iba a escucharme?
Sebastian, al igual que un animal salvaje, me desvistió a una velocidad impresionante.
-Y pensar que el señor Lau se empeñó tanto en hacerlo usar esa camisa...Da igual...- dijo Sebastian uniendo nuevamente nuestros labios, y con ellos, nuestras lenguas.
Algo rozó con mi pierna.
Oh, santo creador. No recordaba algo tan grande. Que alguien me ayude.
-S-Sebastian...- dije mientras alcanzaba el miembro erecto de mi mayordomo.
Comencé a masajearlo de arriba hacia abajo rápidamente.
-B-Bocchan...se está volviendo todo un...e-experto...en- ah~- dijo Sebastian entre gemidos y jadeos.
Su voz (esto lo he dicho muchas veces, pero bueno) era el néctar de los dioses. Mejor que cualquier cosa en el mundo.
Esa dulce y grave voz resonaba en las paredes de la habitación. (Extra: No Ciel, nunca vas a ser seme aunque crezcas)
-Tiempo muerto...- dijo Sebastian.
-Aún no quiero correrme...- Sebastian se posicionó sobre mí. Diablos, eso duró muy poco.
-Ahora es mi turno...- había un toque de perversion en su voz, pero no era algo relevante y menos viniendo de él.
Sebastian me puso en cuatro rápidamente y sin preparación alguna, introdujo su miembro en mi entrada.
-Ah~ Sebastian...e-espera~- mi voz me traicionaba bastante mal.
Sebastian siguió empujando, introduciendo cada vez más su miembro en mí.
Si seguía así de fuerte, me iba a romper.
-S-Sebastian...d-duele...o-oye~- no podía contener mi voz más.
Mis gemidos y los jadeos de Sebastian eran una grandiosa orquesta.
Deberíamos hacer esa clase de colaboraciones más seguido...o no.
Podía sentir el miembro de Sebastian en lo más profundo de mí.
Ambos estábamos llegando al orgasmo.
-Oh, Bocchan...Nunca fue tan bueno pasar una noche juntos- dijo Sebastian entre jadeos.
-No debiste ir con Druit...- dije entre gemidos.
Sebastian se quedó quieto de la nada.
Me giró hacia él y abrió mis piernas.
-Nunca mencione a un hombre que no sea yo...- dijo posesivamente.
-L-Lo siento...- dije desviando la mirada.
Y así, sin más, introdujo sin piedad su miembro nuevamente, arrancándome gemidos más sonoros que los anteriores.
Esto era tan bueno.
-S-Sebastian...yo ya...- no pude terminar la frase.
-B-Bocchan...juntos...- y así, nos corrimos juntos.
Unas vacaciones perfectas.

Kuroshitsuji WhatsApp Parte 3Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora