Final y despedida

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-Ciel y Sebastian muchos años después de conocerse-

Ciel y yo habíamos llegado a los 73 y 85 años respectivamente. Ambos vivimos lo que teníamos que vivir.

Ciel y yo nos casamos un 24 de Marzo, haciendo oficial nuestro matrimonio. Recuerdo que Ciel tenía 15 años y yo 25. Todos asistieron a nuestra celebración, incluyendo a Elizabeth, la cual se convirtió en una excelente madre de los hijos del vizconde Druit. Ciel y yo optamos por adoptar a dos adorables niños (Una chica y un chico), a los cuales llamamos Dai y Akihito. Ambos pequeños tenían un extraño parentesco con Ciel y yo.

Cuando Akihito cumplió tres años, decidimos comprarle un perro, al cual llamó Sora por sus hermosos ojos azul cielo. Dai y Akihito solían pelear todo el tiempo y Ciel tenía que separarlos.

A la hora de dormir, Ciel cantaba una extraña canción en otro idioma para dormir a los pequeños. A pesar de haberla escuchado todas las noches por 8 años, nunca pude entender lo que salía de la boca de Ciel. Me limitaré a decir que eran unas hermosas palabras.

En el cumpleaños número dieciocho de Ciel, recuerdo que nos divertimos tanto que no había explicación alguna sobre cómo demonios terminamos ebrios en ropa interior sobre el techo de la mansión mientras observábamos la brillante luna.

-Sebastian- dijo Ciel adormilado.

-¿Sí?- respondí en todos mis sentidos.

-Nunca imaginé que pudiera casarme con alguien que no fueras tú. En verdad estoy muy agradecido porque nunca pude cumplir mi venganza, así, pude mantenerte a mi lado con el pretexto de que algún día pudiera completar mi plan. De seguro estarás pensando que estoy ebrio, pero no lo estoy. Siempre quise compartir tiempo contigo de esta forma. Estoy muy feliz de que pudiéramos criar a Dai y Akihito, esos niños merecen toda la felicidad que el mundo les dé- dijo Ciel con los ojos llenos de lágrimas.

Esas declaraciones me dejaron atónito por unos largos minutos.

-Me siento de la misma manera. A pesar de que siempre discutíamos, tengo que admitir que no pudo haber mejor persona que tú para acompañarme por el resto de la eternidad- dije mientras besaba a Ciel tiernamente.

Un triste día de Diciembre, recuerdo que Agni nos llamó por teléfono, avisando que el príncipe Soma se encontraba en una situación de salud crítica y que no podía sobrevivir más de unas cuantas horas. Fuimos lo más rápido que nuestro carruaje nos lo permitió a visitar a Soma.

Cuando llegamos, el príncipe Soma estaba tendido en una cama con miles de arreglos florales alrededor.

-Soma, ¿Me recuerdas?- dijo Ciel con la voz entrecortada.

-¿A caso podría olvidar a mi mejor amigo? Ciel Phantomhive, el hombre que veo ahora es el más feliz que nunca pudiera olvidar- dijo Soma con una sonrisa, abriendo los brazos para recibir a Ciel entre ellos.

Ciel se abalanzó a los brazos de Soma al igual que un niño busca el consuelo de sus padres.

-Nunca pude decirte lo agradecido que estoy contigo- dijo Soma mientras tomaba las manos de Ciel.

-Tú sabes que me queda muy poco tiempo. Pero me gustaría que permanecieras a mi lado hasta el final- pidió Soma con los ojos cristalizados.

Las lágrima corrían por las mejillas de Ciel sin poder ser detenidas. Ciel asintió lentamente y se sentó tomando las manos de Soma.

-¿Recuerdas cuando nos conocimos?- preguntó Soma mirando los ojos de Ciel.

-Sí, ¿Cómo olvidarlo? Gracias a ese caso tuvimos la oportunidad de convertirnos en amigos- suspiró Ciel aún con lágrimas en los ojos.

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⏰ Última actualización: May 20, 2017 ⏰

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