Yo: "¿hola?"
Nikolet: "hola Winston, es Nicol. ¿Podemos ir a comer helado?"
Yo: "sí. Bueno, no."
Nikolet: "¿sí o no?"
Yo: "no puedo."
Nikolet: "¿y por qué no?"
Quiero ser muy cuidadoso. Si le digo que no puedo ir porque tengo miedo a herir a mi mejor amigo, quien está enamorado de ella, revelaría algo que de verdad quiero mantener en secreto, porque si no, le dañaría todo a Alain.
Yo: "es que no podemos ser pareja."
Me dolió decirle eso. Ella me gusta mucho también.
Nikolet: "¿pareja? Pero es sólo un helado."
Yo: "lo sé, pero..."
Nikolet: "¡¿pero qué?!"
Yo: "¿por qué más querrías ir sola conmigo?"
Nikolet: "¡porque... porque sabes que... te quiero mucho!"
Yo: "qué bueno, y yo también a ti, pero no puedo ser tu novio, Nicol."
Nikolet: "¡eres increíble! Sólo quería pasar tiempo contigo, ni que fueras a pedirme matrimonio, ¡pero si no querías ir, me lo dices y ya, está bien... no vayas!"
Yo: "¿estás... llorando?"
Nikolet: "te odio."
¡Qué gran sacrificio acabo de hacer! Probablemente ya perdí a mi amiga. Es lógico que yo le gustaba, y ella también me gustaba. ¿Habrá sido un error ceder así? No. No... ¡no! ¡Nunca es un error ayudar a tus amigos! Pero... ¿no mostró Alain un poco de egoísmo al no querer que Nicol salga conmigo? Yo sería egoísta si salgo con ella, pero, ¿y él? ¿Por qué tengo que ser el bueno?
Suficiente, estoy dejando que mis pensamientos me lleven a territorio hostil. ¡Claro que debo ser el bueno! Esa es la base de toda buena relación: sacrificarse por los demás, buscar los intereses de los otros antes que los nuestros, poner la otra mejilla. Es lo que me ha enseñado mami con mucho empeño, y no quiero olvidarlo nunca.
Durante el receso en la escuela, estuve solo. Sin Alain y ahora sin Nicol.
Desgraciadamente, nos anunciaron que el profesor de biología tuvo un accidente de tránsito. Obtuvo ligeros cortes, nada del otro mundo. ¡Ah! Pero sí que fue suficiente para sacar su licencia, ya se va a vacacionar el profesor "herido".
Como no había docente encargado del aula en el momento, Alain aprovechó para hablar conmigo.
Alain: "hola Winston."
Yo: "...hey."
Alain: "¿puedo hablarte?"
Yo: "..."
Alain: "escuché lo que te pasó con Nikolet, ella me lo contó."
Yo: "maravilloso."
Alain: "¿por qué no quisiste ir?"
Yo: "porque no, Alain."
Alain: "cuéntame."
Yo: "no."
Alain: "¿no? ¿Ya no somos amigos?"
Yo: "...claro que lo somos."
Alain: "entonces, ¿por qué no me hablas?"
Yo: "¿YO NO TE HABLO? ¡Tú eres el que no me habla! ¡Tú, el que se puso como un toro cuando supo que yo iba a salir con ella! ¡El que no pudo alegrarse por su amigo, sino que le dio ENVIDIA!
Alain: "¿de qué estás hablando, Winston?
Yo: "¡YO SÉ QUE ELLA TE GUSTA!"
Alain: "¿y qué me quieres decir?"
Yo: "¡ADIVINA QUÉ, SHERLOCK! ¡A última hora le corté sólo porque no quería hacerte sentir mal, pero ahora perdí a mi amiga, por culpa de tu egoísmo!"
Alain: "¿es mi culpa? ¿POR QUÉ DEMONIOS NO LE DIJISTE QUE NO DE UNA VEZ, ENTONCES?"
Yo: "¡Porque ella también me gusta, maldición!"
Alain: "..."
Yo: "pero estaba consciente de que si iba más allá, te ibas a sentir mal, y por eso desistí."
Alain: "...entonces... sí es mi culpa."
Yo: "..."
Alain: "..."
Mi furia se apaciguó, suspiré y dije, sin mirarlo a los ojos: "no. No es tu culpa. Nadie controla lo que siente por nadie."
Alain: "..."
La directora habló por el parlante para comunicarnos que podíamos retirarnos más temprano a casa porque los profesores y directores se iban a reunir. Alain no tenía forma de llamar a su familia, y yo tampoco. El teléfono de la escuela estaba clausurado, así que no teníamos de otra que ir a pie. (Si queríamos aprovechar las horas libres)
Ese mediodía estaba muy frio. Una brisa fresca nos ponía la piel de gallina mientras caminábamos con poco abrigo. No teníamos mucho entusiasmo, porque aún estábamos avergonzados. Por primera vez en muchas ocasiones, decidí ser yo quien rompa el hielo.
Yo: "¿Alain?"
Él seguía caminando con determinación, y no me miró.
Yo: "lamento lo que te dije en el aula. Creo que me excedí."
Alain: "¿tú crees?"
Yo: "no lo creo; lo sé."
Alain: "gracias por reconocerlo. Yo sé que también estuvo mal el haber pensado sólo en mi."
Continuamos andando, mientras el silencio hacía que la situación se tornara incluso más pesada.
Alain: "sé que no suelo ser la persona más cariñosa o expresiva que conoces pero... quiero darte las gracias, de verdad. Perdiste a tu amiga para que yo me sintiera bien. Perdóname por ponerme como me puse."
Me detuve, y fijé la vista en él.
Yo: "te perdono."
Alain extendió su mano.
Alain: "no volvamos a pelear. ¿Prometes que no pelearemos por nada nunca más?"
Yo: "...sí, lo prometo."
Nos dimos un sacudón de manos, y posteriormente, un abrazo.
Aún nos sentimos ligeramente incómodos, pero sé que en un par de días se pasará y todo volverá a la normalidad. Por fin acabará mi libro.
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Héroe de mi Mente
Teen Fiction¿Puede ser nuestro amor por un ser querido tan grande que lo mantengamos vivo en nuestra mente y corazón? Esta emotiva historia trata de tomar ese concepto de manera literal. Disfrute al leer qué pasa cuando un amigo fallecido rompe la barrera que s...