Capitulo 2 .- Pequeños Descuidos

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La comisaria no estaba muy lejos de la cafetería donde trabajaba Stiles así que todos los días usaba su hora de comida para visitar a su padre y si era posible comer con él.

Stiles llego a la comisaria ese día, como todos los días cumpliendo con la rutina. Llevaba la comida de su padre dentro de una bolsa de papel ecológico que habia comprado más por moda que porque enserio fuera un mártir de cuidar el ambiente, pero él no tenía la culpa la chica de la tienda era hermosa y tenía una manera tan sofisticada de hablar que estaba seguro que ni siquiera sabía lo que le habia dicho, más el ya llevaba tres paquetes de bolsas de papel en su carrito.

Entro a la comisaria y saludo a los compañero de su padre, incluso forzó una sonrisa al saludar al amargado de Hale, ese hombre no era consciente de que el rostro humano puede mostrar más emociones que el ceño fruncido.

— Oficial Hale, que gusto verlo — le empezaba a doler la cara por la sonrisa y el hombre seguía con su rostro imperturbable.

— Stilinski, no puede vagar por la comisaria como si fuera su casa — El oficial cruzo lo brazos y observo fijamente al otro hombre, espalda recta, voz ronca y pecho fuera intentaba intimidar al otro hombre.

— Paso más tiempo aquí que en mi casa, este lugar es casi mi hogar. ¡Que insensible de su parte oficial Hale! — Stiles hiso gesto dramático de indignación, el conocía a Hale, nada de lo que el digiera a estas alturas lo ofendía. — A demás lamento romperte el corazón querido, pero no eres la persona que estoy buscando. ¿Dónde está mi papa?

— No se encuentra, está patrullando, tiene que entrenar a los nuevos reclutas — El hombre seguía firme con los brazos cruzados, sin embargo su tono ahora es más suave.

— ¡Oh con un demonio!, ¿anda de niñero? — Stiles comienza a mascullar maldiciones, todos los días gasta su hora de descanso yendo a visitar a su padre, y ahora resulta que él no está. Derek no está seguro de que tanto maldecía el más bajo, solo puede ver como su labios se mueven rápido mientras el otro hombre mira con frustración la bolsa entre sus manos. "Se ve lindo cuando se enoja" piensa Derek, hace un tiempo que acepto que el parlanchín hijo de su jefe le atraía, no estaba muy seguro del porqué, pero como le parecía inalcanzable, no se preocupaba de eso y se dejaba llevar por las sonrisas que el hombre le regalaba a todos y sus fantasías, eso le bastaba.

No sabe cuánto tiempo estuvo perdido viendo los labios del más bajo, pero debió de estar tan concentrado que no se percató del momento en que el otro hombro lo rodeo y camino directo a la oficina del Sheriff. Salió de su ensoñación y siguió al hombre.

— ¡Stiles!, no puedes estar aquí, el Sheriff no está. Debes irte — Derek se mantuvo junto a la puerta esperando que el castaño diera media vuelta y se retirara. No lo malinterpreten a él le encanta tener a Stiles a su alrededor, sin embargo no quiere meterse en problemas con el Sheriff.

— Mira, ¡conoces mi nombre!, creí que solo sabias mi apellido.

— Stilinski — Derek pronuncio en un tono bajo su apellido, Stiles juraría que era casi un gruñido. Estaba a poco de hacer enojar al "Lobo gruñón".

— ¡Uyy!, regresamos al apellido. ¿Qué paso grandote? Creí que habíamos hecho un avance — Derek se apretó el puente de la nariz y resoplo. Stiles por su parte se sentó en una silla que estaba frente al escritorio de su padre y saco un emparedo de la bolsa de papel que traía consigo. — ¿A qué hora vuelve mi padre?

—Probablemente dentro de una hora — Stiles le dio una mordida a su emparedado aburrido con la situación, le dio un golpecito a la silla junto a él indicándole al otro que se sentara junto a él. Derek obedeció, siempre era lo mismo con Stiles, hacia lo que quería.

El castaño saco otro emparedado de la bolsa y se lo tendió al azabache, su padre no iba a regresar pronto y él no iba a desperdiciar tan perfecto emparedado que habia hecho. Suponía que el otro hombre también tendría hambre. Derek tomo el bocadillo que le ofrecían y lo probo, "delicioso", como todo lo que las manos de Stiles preparan.

— Sabes de haber sabido que mi padre no estaría le hubiera dicho que si a Sandy, tu sabes las linda rubia que trabaja en la tienda de revistas que está a un lado de la cafetería. Pudimos haber comido juntos — Stiles cavilaba sobre su mala suerte, y Derek celebraba la suya, aunque luego se arrepintiera.

— Stilinski — Derek se froto el cuello por la incomodidad, reconocía la sensación.

— mmm... — Stiles trago lo que estaba masticando — ¿Qué pasa? — Derek tosió con fuerza.

— ¿El emparedado tenía pimienta?

— Si, ¿Por qué lo pregunt...— Stiles volteo a ver preocupado a ver al azabache. ¡Demonios!, lo habia olvidado, Hale es alérgico a la pimienta.

Y así Stiles pasó su hora de comida acompañando a Derek al hospital, y es que el inútil botiquín de emergencias de la comisaria no tenía antihistamínicos y la alergia de Derek se agravo.

— Stiles hijo, ¿Qué te he dicho sobre intentar matar a uno de mis hombres? — El Sheriff regreso de inmediato cuando supo que uno de sus hombre habia sido llevado al hospital por culpa de su hijo.

— ¿Qué no deje pruebas que me incriminen? — Stiles fingió una sonrisa. Seguían en el hospital, Derek ya se encontraba mejor, solo estaba reposando un poco y esperando instrucciones de las enfermeras. — ¡No fue intencional, lo juro!

El padre de Stiles soltó un suspiro.

— ¿Cómo te sientes hijo? — apoyo una mano en el hombro de Derek.

— Ya mejor señor, pronto regresare a mi puesto — El Sheriff le palmeo la espada. Stiles le dirigió una mirada de perrito llena de remordimiento. Derek no podía estar molesto, sabía a lo que se atenía, después de todo pasar tiempo con Stiles es un deporte de riesgo.

Besos de azucarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora