Cuando Esther sacó la muñeca de la caja vi que sus ojos, provistos de negras y gruesas pestañas que parecían humanas, se abrían o cerraban según se la inclinara hacia atrás o hacia adelante y que aquella idiotez se producía al mismo tiempo que un tenue vagido que parecía salir de su vientre invisible.
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La Enemiga
FantasyEste cuento no es mio es de (Virgilio Diaz Grullon) quisiera que lo leyeran es super interesante
