Jade.
Salí del baño cinco minutos después, tras limpiarme la cara (llevaba maquillaje, y se me había corrido entero) pero con los ojos algo hinchados y rojos. Conforme andaba de vuelta a la mesa que compartíamos Perrie y yo, la gente me seguían con la mirada. Oh dios, ¿Tan mal estaba? Tenía que ocultarlo. Disimular, disimular. Tenía que olvidarlo y dejar de mecerme en el dolor. Ni que alguien hubiese muerto; debía seguir adelante con una sonrisa.
Sonreír.
Era mi oficio. ¡Y lo iba a ser!
Me acababa de dar cuenta de qué...ahora estaba mejor.
He ganado esta batalla. Aunque no lo parezca.
Había humillado a Harry. Eché un vistazo al lugar en el que antes estaba; no había rastro del chico de pelo rizado. Se había ido.
¡SE HABÍA IDO!
Le había derrotado.
Había hecho tambalearse a la torre.Me iba a echar de menos, oh sí.
-¡Jade! ¿Qué pasó? ¿Por qué te fuiste así?
Sonreí de lado.
-En casa te cuento, Pezz.
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-¿¡QUÉ ESE CAPULLO ESTABA ALLÍ!? Lo llego a ver y es que lo estrujo, lo frío, lo...Argh.-dijo con rabia.
-Ya, Perrie, deja al pobrecillo.
Perrie se acercó a mí violentamente.
-¿Pobre? Rico va a ser de patadas qué le voy a dar en la entrepierna. Jade, ¡Ya sabes lo qué te hizo ese imbécil! No pobre. No te merece.
-Nunca lo hizo.
Un silencio nos rodeó tras mis palabras.
-Pero, ¿Sabes? Da igual. Pasado, pasado es, y mejor sonreír y dejar ya el dolor. Alguien mejor me espera.
-¡JADE, LO HAS SUPERADO! ¡LO HICISTE! ¡YEEEY!-Perrie comenzó a saltar, emocionada.
Me cogió de las manos, y me hizo saltar con ella.
-¡Esto merece celebrarse! ¡Thirlwall, esta noche nos vamos de fiesta!
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El timbre sonó, haciendo que saltáramos del sofá en el que esperábamos.
Era de noche. Perrie había llamado a Zayn para que viniese con nosotras y "nos vigilase". Íbamos a una discoteca, en busca de marcha.
¿Qué iba a hacer? Conocer, disfrutar y bailar.
Es tiempo de eso. No voy a malgastar mi juventud lamentándome.
Perrie abrió la puerta; obviamente era Zayn.
-Hola amor.-Zayn besó a Perrie con dulzura.
-Hola.-saludó Perrie entre el beso.
¿Puaj?
-Hola, Jade.-tras besarse, Zayn se dio cuenta de mi existencia.
-Hey, Malik.
-¿Salimos?-preguntó caballerosamente. Ambas asentimos, y salimos del lugar, tras apagar las luces.
Subimos en su coche; era un Mini muy pijo, de color azul. La familia de Zayn no era muy rica, pero Zayn ganó un concurso o algo así, ganando su coche, del que solía presumir.
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