Capítulo 3: Cerca

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Violeta. De todos los colores que podía tener el atardecer, yo sólo me fijaba en el más oscuro, el violeta. Sentado con mi cabeza apoyada en mis rodillas, en lo único que pensaba era en el color violeta del crepúsculo. Kyle y Edward estaban comiendo galletas a mi izquierda, un poco más al fondo. Diana, a mi derecha, se acostaba a mi lado en silencio, llenando el poco espacio entre los dos con los mechones rubios que tocaban mi sudadera al azar. Miré un momento la mochila. Sobresalía la vieja foto sin revelar. La cogí y la miré durante un rato, con la misma sensación que la de hace unas pocas horas; era como sentirse observado. Ella se también se quedó mirando de la misma forma la foto, y no tardó en preguntar por ella.

-¿Dónde la conseguiste?

-En el ático de mi casa, estaba dentro de una caja.

-Parece sin revelar. Si te interesa, creo que mi padre sabe cómo revelarlas fácilmente. Si quieres, después de la acampada, vamos a mi casa y la vemos- me sonrió como sólo ella podía hacer. Me gustaba saber que le daba importancia a lo que hacía. Nunca recibí mucha atención de la gente, ni fuera ni dentro de casa. No digo que fuera un marginado, que no lo era, pero mis amigos hasta ahora nunca habían sido reales, sino unos seguidores de la fama de mi ausente madre. Era la soledad entre la compañía. Amor donde no lo hay. Hasta que creé el Karma is Dying. Mi grupo me hacía sentir pobre. Me hacía sentir querido. Me hacía sentir feliz.

-Oye, ¿y si caminamos un poco mañana por ahí?

-Hey, buena idea.

Como siempre, esos dos tan positivos. No pude contener una pequeña sonrisa al verlos tan animados.

-Bueno, entonces mañana todos a caminar.

-Ya...

Esa noche me costó dormir. No podía dejar de pensar en lo sólo que me había quedado. Además, tenía un mal presentimiento sobre el día de mañana. ¿Qué quiso decir mi abuela con "mañana aparecerá"? ¿Qué es eso tan importante que ocurrirá mañana? Y, sobre todo, ¿tendrá algo que ver con La Nana del Cuervo? Muchas preguntas, ninguna respuesta.

Desperté por culpa de la luz mañanera que entraba por la puerta de la tienda.

-Levántate, dormilón. Hoy salimos- una sonris inundó mi vista. Diana...

-Voy, voy- dije mientras me levantaba.

Fui el último en despertarse. Edward y Kyle ya estaban listos para partir. Me pusé las zapatillas rápidamente y me puse la maleta.

-¿Recogemos las tiendas?

-No, vamos. quedarnos un noche más.

-Ah, bien.

Empezamos a caminar todo hacia la derecha, alejándonos tanto del pueblo como de las tiendas. El cielo estaba totalmente despejado, y en nuestro camino sólo había vegetación. Hasta que vimos un bosque.

-¿Eso siempre ha estado ahí?- levanté los hombros. No sabía de ningún bosque en las cercanías, y tampoco me había parado ni a imaginarlo.

-Por ir, ni nos vamos a morir. A lo mejor es una zona nueva y todo.

Entramos en el bosque. Era oscuro y lleno de unos àrboles altos y cubiertos de musgo. De vez en cuando, se escuchaban cuervos cantando al aire, pero nada más. No se escuchaba nada más. Hacía frío, comparado con la temperatura fuera de éste. No había signos de que nadie nunca había estado allí. Entonces, al fondo del todo, vimos una gran alambrada.

-¿Qué es eso? ¿Una valla?

Nos cercamos. No había carteles de no pasar, y estaba oxidada y doblada. No tenía concertinas. No hacía daño. Entonces, recordé una canción.

- Hola, lindo cuervo, ¿que haces aquí?

No es peligroso, pero, ¿y si viene aquí?

Deberíamos construir un pueblo, ¿no es así?

Y una bonita valla, ¿qué te parece a ti?- Kyle me miró como si hubiera visto un muerto. Relacionó la valla con la nana...

-Esa canción me la cantaba mi abuela algunas veces que iba a visitar- miró asustado los hilos rotos entrelazados- ésta es la valla que separa la luz de la oscuridad... venga tíos, deberíamos irnos de aquí...

Diana nos miró con un gesto de burla.

-¿De verdad te crees la nana de tu abuela? Venga ya, yo voy. A saber lo que habrá, ¡qué nervios!

Miré lo que había después de la alambrada. Solo era una calle, tapada por un neblina oscura. El cielo, a partir de ahí, estaba nublado y el sol no brillaba como lo había hecho ésta mañana. Llegué a una conclusión un tanto precipitada: allí, detrás de la oscuridad de la niebla, había un ciudad. Un poblado, como poco.

-Pues a mí, me parece peligroso... estoy con Kyle, deberíamos irnos...

-Ya, como siempre. Veamos qué dice Mark- Diana me miró con unos ojos brillantes- ¿A que tú si quieres ir, eh?

Kyle y Edward me miraron con unos ojos que no paraban de decirme "no, por favor", pero, ¿qué pensaría ella?

- Ya... bueno, ¿qué malo podría pasar?- estúpido, estúpido, es lo único que se me pasa por la cabeza al no pensar en el riesgo que suponía saltar esa alambrada. Porque por culpa de mi ignorancia y mi poco sentido del peligro, llegué a ver más terror que el que la cordura de una persona puede aguantar...

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⏰ Última actualización: Mar 04, 2014 ⏰

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