4. Sorpresas

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Kibum no podía creer que tuviera a esa persona frente a él.

Su cabello era rubio claro, no era muy corto, pero tampoco lo era suficiente como para considerarlo largo. Estaba vestido con una chaqueta de cuero color negra , con una camisa interior del mismo color pero con un estampado de calaveras blancas en el centro, sus pantalones eran de mezclilla oscura, y de calzado llevaba unas botas, también oscuras. 

Estaba completamente cambiado a como era antes. — Lee Francesco Taemin... — recorrió sus ojos por todo el cuerpo del muchacho.

— Oh Dios, ¿quieres que todo el mundo sepa mi nombre completo? — sonrió mientras extendía ambos brazos — Ven y abrázame, pequeña perra.

Al terminar Taemin con su frase, Kibum se le echó encima sin aviso. Lo abrazó con fuerza. Escuchó que Taemin dio un jadeo por la sorpresa, seguramente le estaba sacando el aire. — Key, — palmeó su espalda — soy humano, necesito aire para poder vivir. — dijo Taemin entre risas.

Kibum no podía evitarlo, hace 4 años que no se veían. La última vez que vio a Taemin era un niño indefenso que necesitaba muchos cuidados,  siempre lo había visto como su bebé. Cuando se enteró que iban a transferirlo por tiempo indefinido al cuartel de Los Ángeles, el mundo se le vino abajo. Y ni qué decir de Taemin, el pobre muchacho ese día se la pasó llorando con Kibum; tampoco quería irse, pero era necesario que lo transfirieran.

Taemin podría ser muy joven, pero era un puto genio con las computadoras. Taemin es, o mejor dicho, era, el típico nerd hacker sabelotodo. Seguía siendo un hacker excepcional, pero el término ''nerd'' había quedado muy atrás en esos 4 años que no se vieron.

Kibum se separó de Taemin para pasarle las manos por el rostro. Viendo cuanto había cambiado en todo ese tiempo, inspeccionando si tenía alguna cicatriz o golpe. Cuando le volteó levemente la cabeza, notó que se había hecho perforaciones en ambas orejas, le pellizcó la mejilla simulando enojo. — Maldito niño rebelde, — acunó el rostro de Taemin en sus manos — te dejé un tiempo y mira todo lo que te has hecho...

Taemin quitó las manos de Kibum lejos de su rostro. — Ya no soy la misma mierdita flaquita que siempre necesitaba ser protegida, Key. — le guiñó el ojo.

— Al parecer también tu vocabulario ha cambiado.

— ¿Qué podría decirte? — se pasó una mano por los rubios cabellos — Aprendí del mejor.

Kibum le dio un golpe en el brazo y después volteó para poder buscar a Jinki, sin querer se había olvidado completamente de su presencia. Luego se dio cuenta de que estaba a un lado de él, seguía sentado en su silla, los veía a ambos con brazos cruzados y haciendo un puchero. — ¿Ya terminaron? — se levantó de su asiento y se acercó a Taemin para despeinarle el cabello, éste se quejó.

Todos amaban a Taemin. No ''todos'' en todo el sentido de la palabra, pero para Jinki y Kibum, Taemin siempre sería el bebé consentido de ellos dos y del clan. Kibum era cercano con Taemin, fueron compañeros de cuarto y eran mejores amigos. Pero Jinki fue su supervisor desde el momento en que llegó al clan, estuvo al pendiente de él en todas sus tareas, en todos sus encargos, le enseñó cosas que generalmente no se le enseñan a los novatos  cuando recién llegan...

Jinki podría ser como el padre de Taemin.

Un padre con una mentalidad de un niño de 5 años, claro.

— Ya no soy un niño pequeño. — frunció el ceño — Tengo 22 años.

Kibum y Jinki intercambiaron miradas para después empezarse a reír a carcajadas, a cambio se ganaron varias miradas de fastidio.

Into You │JongKeyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora