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Hoy encontré la carta que nunca recibiste.


En la carta que nunca recibiste relataba lo que me hacías sentir. Te agradecía por el tiempo que la vida me permitió estar contigo, que cuando amanecía veía el cielo y pedía que nunca me olvidaras, que me guardaras en tu memoria, que pensaba en ti un millón de veces al día y a ratos creía poder olerte, que me emocionaba hablar de ti, que siempre proyecté con lujo de detalle acciones para que la insportable rutina no te mate y así hacerte creer que si yo podía ser tu pequeño motor de arranque, conseguiríamos recorrer el mundo, que eras mi más enorme inversión con alto riesgo, y que hoy estoy en bancarrota.


En la carta que nunca recibiste escribí tanto sobre ti, de aquel chico solitario y silencioso que me cautivó, que se quedó y jamás me juzgó, que me diste la oportunidad de creer, que aunque conocí una limitada parte de ti, sentía tenerte para siempre y que cuando sostenía tu mano me hacías sentir que la tierra es cielo y que como tú ya no existen, que todo mi ser te entendía y se movía cuando tú lo hacías, que un día de repente todo tenía un rumbo, todo tenía sentido para mí, que tú me habías transformado en algo bueno, que te volviste mi prioridad y quería guardarte, cuidarte y protegerte. 


En la carta que nunca recibiste detallaba los diálogos extensos que teníamos en las mañanas de vacaciones, que queríamos ir a la casa de la abuela para recolectar limones y ver las estrellas,  que aunque caminábamos silenciosamente por las vacías calles de esta gris ciudad bastaba una mirada para correspondernos perfectamente,  mis temores desaparecían, todo lo malo se volvía bueno, y nos llovían milagrosas coincidencias, que alteraste todos mis sentidos, que tú tenías un poder increíble para convencerme sin siquiera pedirme cosa alguna, que me generabas paz y tranquilidad como nunca nadie lo ha hecho.  


En la carta que nunca recibiste, escribí con mucha emoción que el journal conmovió a tres mil personas y que estaba segura que sería el mejor regalo de cumpleaños que podía darte, que no importaba en absoluto pasar horas redactando cada instante que compartíamos, que cerraba los ojos para recordar nuestras inmortales caminatas, que al fin entendía que soñar despierta era posible porque a tu lado toda prueba era sencilla, que el amor a tu lado cobró sentido porque superabas cualquier expectativa, que estaba segura que nadie podría vencerte. 


 En la carta que nunca recibiste confesaba que te mentí muchas veces, que quería protegerte tanto, que todo sea tan perfecto incluso si tenía que sacrificar mi propio futuro, que estaba plenamente consciente de lo que hacía y que eso me enojaba tanto, porque el amor que te guardaba me ganaba sobre todas las cosas, que la pérdida de una parte de mí por darte prioridad también me desgastó, que en ese punto supe que todo iba a desmoronarse porque venían tiempos difíciles para los dos y esta es mi primera vida así que equivocarse no estaría tan mal, despúes de todo tus brazos era el lugar en donde podía bajar las defensas y retornar.  


En la carta que nunca recibiste mencioné que me atormentaban muchas ideas malas y que al igual que tú, yo tenía miedos y que el más grande en ese entonces era perderte, que sentía celos y que no lo demostraba, porque para mí la perfección lo era absolutamente todo y creía que no podrías merecer menos, es que contigo yo no me sentía humana, pero lloraba porque todo se empezó a volver inalcanzable y sabía que había que soltar algunos planes, y entre ellos a ti, por lo tanto ya no existía un equilibrio de tu vida junto a  la mía. 


En la carta que nunca recibiste enlisté sólo palabras sobre mí estado de ánimo, confusión estaba tres veces, futuro dos y tu nombre veinte veces, esa tarde a pesar del dolor en mi pecho me sentía afortunada porque tú sabías lo que me ocurría, se notaba en la manera en como me mirabas y lo preocupado que estabas, sabía que me amabas tanto como yo a ti, que de alguna forma sabía lo que iba a ocurrir, que el tiempo se nos iba de las manos de manera desmesurada, que no había retorno. 


En la carta que nunca recibiste expuse de manera puntual que me sentía furiosa contigo por haberme dejado, me cuestioné tanto el ¿Por qué yo? ¿Por qué te fijaste en alguien como yo? alguien que estaba en la sumida en problemas, que no tenía autocontrol y es insoportable, alguien que no se halla y que puede perderse en un insignificante punto. ¿Todo para qué? Si días despúes me dejaste absolutamente vacía, que no estaba segura si te lo llevaste todo para tirarlo a la basura o simplemente lo desechaste como me desechaste, y que sentía asfixiarme cada día porque no lo entendía. 


Finalmente en la carta que nunca recibiste transcribí todas las cartas a una sola, y es esta. Ha pasado mucho tiempo desde esa disparatada inversión, pienso que todo es muy pequeño e insignificante con el pasar del tiempo, nada es insuperable como lo pensaba, excepto tú. 

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⏰ Última actualización: Sep 22, 2020 ⏰

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La carta que nunca recibisteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora