Por fin la jornada de clases había acabado, tuve que pasar medio muerta por: matemáticas avanzadas, ciencias de la tecnología, historia del mundo (la peor de todas), Conocimiento social, y me tuve que aguantar una hora entera en la que el director nos decía lo "increíble" que sería el año, y bla... bla... bla... un discursito de todos los años. Me quedé dormida a mitad de este y un chico a mi lado me dio un codazo para despertarme cuando acabó.
Al salir del horario de clases, pasé por mi casillero y tomé mi patineta, agarré unos cuantos libros y los metí en mi mochila, de esta saqué mis audífonos y mi celular. Me encaminé a la puerta escuchando Thinking Out Loud de Ed Sheeran, empecé a tararear inconscientemente "I'm thinking 'bout how... people fall in love in mysterious ways, maybe just the touch of a hand, cuando venía mi parte favorita, alguien me tomó del brazo y me dio la vuelta, me quedé frente a frente con Alex, él solo sonrió, a lo que yo le levanté una ceja. Tomó mi mano y dejó algo en ella, luego cerró mi puño. Se acercó a mi oído y dijo:
-Nos vemos, gatita – susurró con un deje seductor
- Vuelve a llamarme así y...-me interrumpió a la mitad de mi frase
- Lo sé lo sé, "me arrepentiré" – dijo haciendo comillas con los dedos, me guiñó un ojo y salió por la puerta
Me quedé viendo el papel que dejó en mi mano, lo abrí, una delicada caligrafía (aunque de hombre) me recibió al abrir la nota, reí ante lo que decía "La guerra apenas comienza, gatita"
O sea, es que yo me quería portar bien, como una buena estudiante y todo eso, pero es que le destino de verdad no me dejaba. Ya se me estaban ocurriendo mil cosas que hacerle a Alex y la mitad podían terminar en mi expulsión.
A Ver, destino, recapacita por favor y déjame ser buena persona. ¿Es normal que una persona hable tanto tiempo sola? Tal vez no, pero es que me caigo muy bien.
Volví a ponerme los audífonos cuando estaba sonando "Scars" de I Prevail
Recorrí todo el trayecto a casa en mi patineta, duró menos de lo que pensaba, me quedé viendo el camino de casas exactamente iguales, todas blancas, todas con una chimenea en lo alto, todas con una puerta negra al frente, al llegar a la mía me quedé admirándola, debía hacerle una reconstrucción total, tal vez una cuantas obras de arte en las paredes, tal vez otro color o incluso un mejor jardín, claro, si la jefa de la casa me dejaba.
Entré y apoyé la patineta en la pared al lado de la puerta, cerré viendo si había algún movimiento de vida por ahí, pero no.
- ¡Ya llegué! – Grité para que llegara a cada rincón de la casa y a la de otros tres vecinos
- ¡A quién le importa! – la voz de mi hermano mayor, Daniel llegó hasta mis oídos con el mismo tono que había usado yo para hablarle. Él es bastante parecido a mí en lo que respecta al carácter. Es orgulloso, sincero, demasiado sarcástico, y cuando está en confianza, sensible. Era mi persona favorita en el mundo, pero él no lo sabía.
Dejé mi mochila en el suelo con una sonrisa en mi cara y me recosté en el sillón, prendí la tele y me puse a ver Phineas y Ferb. Lo sé, que madura.Cuando terminó el capítulo empezó una película, y decidí salir a dar una vuelta. Subí a mi habitación, me puse unos jeans negros y una blusa roja entallada, mis Converse negras y bajé de nuevo a la sala.
Cuando salía en mi patineta, un movimiento en una de las casas a los lejos llamó mi atención, frené y me fije en lo que pasaba. Un cuerpo salió de esa casa-mansión y cuando observé mejor a la persona me dio una risa histérica ¿de verdad el destino podía ser tan cruel?
Alex fijó su vista en mí y sonrió burlonamente. Se acercó con intenciones de hablar, pero me puse mis audífonos, nuevamente, y caminé con la patineta en mano en la dirección contraria.
Alguien me tomó del brazo y suavemente me obligó a darme la vuelta, ¡que cliché!
Su cara quedo a centímetros de la mía, bueno técnicamente, porque mi vista estaba a la altura de su pecho, levanté la mirada y me perdí en unos profundos ojos verdes, que matarían a cualquiera. Por suerte, yo tenía un escudo anti-chicos.Me aparté suavemente de él, con mirada seductora. Me paré de puntitas y acerqué mi boca a su oído.
-¿Cuantas veces te he dicho que no me toques?
Lo empujé para que quedara a una distancia prudente.
-¿Me estás siguiendo? – dijo sin una pizca de humor. Lo decía en serio
Me reí
-Brincos dieras, mi amor.
-Pues a mí me parece que sí, estás en cada lugar al que voy – Dijo moviendo las manos. Parecía nervioso.
-Sí bueno, ese es el destino jugándome una broma. Parece que no le caigo bien.
-y no logro averiguar por qué, si eres una persona tan amable, cariñosa, linda, agradable... - dijo sarcásticamente, con una mano en el pecho.
-¿Verdad? Lo sé, lo he pensado desde hace mucho. No lo comprendo.
Se rio por lo bajo.
-¿A dónde vas?
- ¿Siempre eres tan entrometido? O qué ¿piensas seguirme?
- No, de hecho lo decía para evitar al menos 100 metros a la redonda de donde estés.
Eso no lo vi venir. Me reí mientras buscaba algo que contestar
-Por favor, hazlo.
Me puse mis audífonos y le di la espalda. Esta vez no me detuvo. Pensé en sus ojos, estaba muy nervioso. ¿Qué ocultas, Alex?
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Sálvame...
Teen Fiction¿Alguna vez les ha pasado algo que les cambió la vida para siempre? Pues a mí sí. Ese suceso no solo destruyó mi vida. La cambió por completo. Estoy en una escuela diferente, en un país diferente. Me estremezco cada que veo a alguien caminar hacia m...