Rojo.

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Derek miró a su alrededor, a los miembros de la manada de la cual un día sería alfa. Y sólo pudo sentir terror.

Él no estaba hecho para eso, no había recibido entrenamiento suficiente para ser el siguiente alfa de la manada, no como su hermana Laura.

Laura. El tema complicado de la familia.

Desde su muerte, Derek sabía que él tomaría su puesto, cuando Talia decidiera cederle el poder o muriera en batalla (que Derek rogaba que no fuera así), dependía de lo que pasara primero. Y esperaba realmente que fuera en mucho tiempo.

A los 24 años no tenía ganas de ser el responsable de 10 personas más. Definitivamente no.

Esa responsabilidad nunca estuvo en sus planes, realmente nunca pensó que su hermana mayor llegara a faltar. ¡Qué iluso había sido!

Siempre la vio como alguien invencible, como quien siempre lo protegía, era quien revisaba debajo de su cama después de que su mamá lo hacía también, porque necesitaba la certeza de dos personas para poder dormir tranquilo, y era ella quien lo abrazaba hasta que se dormía, o así fue hasta que Stiles tuvo edad suficiente para pasar la noche entera con él. Sólo abrazados y durmiendo.

Sin ella en su vida sentía como si el mundo estuviera en sus hombros.

Él podía parecer fuerte por fuera, pero por dentro seguía siendo un niño asustado ante las responsabilidades que conllevaba crecer. Derek no podía imaginar a su hermana asustada de la misma manera, pero muy en el fondo sabía que debió estar igual o peor que él, porque ella desde pequeña cargó con esa responsabilidad, una que no pidió y que vino con el hecho de ser la primogénita de los Hale.

+

Stiles miró a la expresión endurecida de Derek, una que aparecía en el momento en que la manada se reunía y se esfumaba cuando se quedaba a solas con él. Y Stiles lo comprendía demasiado bien.

De un solo movimiento le arrebataron a su hermana, a su futura alfa y le pusieron un peso sobre los hombros, y a él, le pusieron una diana en la frente, porque siempre que buscaban acabar con un alfa empezaban por su pareja, su punto más vulnerable.

Él podía lidiar con eso, podía enfrentar la responsabilidad que él tendría, pero no sabía cómo aligerar la de Derek, como quitarle ese miedo a perder a más integrantes.

Porque eso era lo que más temía su novio, la pérdida de más integrantes a manos de un ser sobrenatural, o incluso humano. Nunca había manera de saber a quién o qué se enfrentarían hasta que prácticamente llegaban a patearles el trasero y ellos se defendían con todo lo que tenían, y que siempre ganaban. Hasta el momento habían tenido la fortuna de ganar.

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—¿Tres vírgenes? —preguntó John Stilinski. Derek asintió con la cabeza.

—Una es coincidencia, dos es accidente y tres —Stiles recitó su frase favorita.

—Es un patrón —completó Derek.

Stiles asintió.

—Parece ser parte de un ritual — comentó el castaño en voz baja, sabiendo que su novio lo escucharía.

Entre los tres comenzaron a acomodar los expedientes que hasta el momento tenían.

+++

—¿A qué has venido? —la pregunta de Talia hizo eco en la destilería.

—Quería conocer a la manada de la que tanto se habla en estos días —el hombre rubio frente a ellos se encogió de hombros.

Derek se adelantó un paso, quedando al lado de su madre y cuadró los hombros.

Colored eyes.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora