Comenzaba a anochecer. Llevaba metido más de 8 horas en aquel coche escuchando a mi hermana quejándose todo el viaje. La pobre había tenido que dejar a su novio, con el que tanto tiempo había estado saliendo. Ella no era la única afectada, yo también había tenido que dejar a todos mis amigos y, pese a no ser mi novia, a la chica de la que había estado enamorado tantos años.
Era difícil dejar atrás esa casa donde había pasado tantos buenos y malos momentos, dejar atrás ese mejor amigo que siempre había estado ahí para lo que necesitaras y, lo peor de todo, dejar atrás esos ojos azules de los cuales me había enamorado tantas veces. En ese momento de añoranza mi padre frenó el coche. Habíamos llegado a nuestro nuevo hogar.
A primera vista la casa parecía bastante nueva. Era un poco más grande que la anterior, tenía tres baños en vez de dos y eso significaba una gran ventaja ya que no necesitaba compartirlo con mi hermana. El comedor estaba totalmente vacío, exceptuando un antiguo reloj de pie que parecía haber pertenecido a los antiguos propietarios de la casa.
Una vez llegué a la habitación me dispuse a dormir en el único mueble que había, la cama. Nunca había dormido sobre una piedra pero esa noche viví una experiencia muy semejante. El único consuelo que tenía en ese momento era pensar que mañana traerían todos nuestros muebles y , aún más importante, pensar que mañana no tendría que preocuparme de llegar al baño antes que mi hermana , lo cual siempre había sido una auténtica guerra por las mañanas.
Era medianoche, el silencio se había apoderado de toda la casa. Mis padres se habían dormido y mi hermana seguramente estaría chateando con su móvil. No podía dormir, no sabría explicar si era por la poca comodidad de esa cama o por los nervios de pensar que había comenzado una nueva etapa. Un golpe en la ventana rompió ese preciado silencio. En ese momento comenzaron a pasarme miles de especulaciones por la cabeza sobre qué podía haber provocado ese ruido. Me acerqué cautelosamente a la ventana,la abrí y me encontré con un chico, posiblemente de mi edad.
-¿Se puede saber quién eres tú ?
- Hola, me llamo Max, soy tu vecino . Y tú debes de ser el nuevo,¿no?
-Efectivamente, y tú qué haces a estas horas subido en un árbol golpeando mi ventana?
-Ahh, es verdad, ¿Por casualidad no habrás visto a un gatito blanco rondando por tu casa? Es que siempre que se escapa suele venir a esta casa.
-Pues la verdad es que no he visto ningún gato por aquí.
-Seguramente habrá visto que la ventana estaba cerrada y se habrá metido en otra casa , ¿ Me podrías ayudar a buscarle ?
En ese momento comencé a pensar si de verdad valía la pena ayudar a un chico al cual acababa de conocer hacía menos de un minuto por otro lado no tenía ganas de quedarme tumbado en esa piedra totalmente desvelado y sin nada que hacer. Además, iba a ser mi vecino durante mucho tiempo y estaría bien comenzar nuestra amistad con buen pie, así que acepté la propuesta . Salí cuidadosamente por la ventana intentando hacer el mínimo ruido posible para no despertar a mis padres.
-Y bien Max, ¿Cuál es tu plan?
-Pues había pensado que si no está por esta casa seguramente se habrá ido a la casa de al lado. No estaría mal echar un vistazo por ahí.
-Estás diciendo de colarnos en esa casa?
-Todo sea por salvar a el señor Whiskers. Además, creo que no vive nadie en esa casa, aunque la gente del barrio dice que a veces han visto a gente entrar y salir. Algunos incluso dicen que se trata de una bruja.
-¿Debería estar tranquilo? Bueno, dejémonos de rumores y vayamos a buscar al señorito Woskwers o como se llame.
-Se llama Whiskers , se lo pusimos en honor a esos bigotitos tan bonitos que tiene. Por cierto, hablando de nombres, aún no me has dicho el tuyo.
-Me llamo Gael, Gael Garre.
-Encantado Gael -dijo Max mientras me daba la mano-. Bueno vayamos a por ese gato antes de que una bruja haga sopa con él.
Max bajó del árbol primero y después me ayudó a bajar a mí. Una vez abajo fuimos hasta la casa de al lado. A simple vista parecía una casa normal. No parecía estar encantada pero sí parecía estar bien cuidada, prueba de que había alguien viviendo allí. Eso hizo que me planteara la idea de volver a mi habitación a dormir sobre mi camita, que pese a estar realmente incómodo y aburrido, estaría totalmente seguro.
- No irás a echarte atrás ahora, verdad Gael ?
-Claro que no Max, esto es totalmente seguro-dije de manera irónica-.
-Mira Gael creo que podemos entrar por esta ventana que está abierta, seguramente el señor Whiskers se habrá metido por ahí.
- ¿Como quieres que nos metamos por esa ventana? Está muy alta y no hay ningún árbol cerca.
- Tranquilo, no está tan alta, yo creo que si te doy un poco de impulso llegas.
-¿Entonces tengo que entrar yo solo a esa casa?
-Si quieres puedes ser tú el que me impulse a mí.
-Bueno, mejor haces tú fuerza y ya me encargo yo de buscar al gato- dije sabiendo que no tendría la fuerza necesaria para poder impulsar-lo -.
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Tempo
Science FictionGael era un niño normal ,con una vida tranquila, hasta que un accidente hizo cambiar su vida por completo. Poder controlar el tiempo, suena bien. Parece el deseo de cualquiera. Pero tras esta aventura Gael aprenderá lo frágil y complejo que puede ll...