59.

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Escondo mis dedos entre mis mangas.

Los nervios me carcomen, él saber que puedo tener una oportunidad con él… ¡Demonios! Como puedes pensar en eso Gumi, aprovecharte de su rechazo está mal.

Aunque, es la única manera de acercarme y en la guerra como en el amor todo se vale.

Camino hacia su salón mordiendo mi labio de ansías y temor. Desearía tanto tener mi teléfono para haber quedado en algún lugar o avisarle que esperare a que salga de su salón de clases. Hubiera sido bueno que mi hermano me prestara el suyo pero por alguna razón me prohibió hablar con él… Si Piko y yo jamás hablamos cosas malas, no lo entiendo. Mi hermano es un loco celoso.

Pero no me detendré, Piko será mio.

La campana suena y me recargo en la pared esperando a que el pikin salga.

—¡Guminola! ¿Qué haces aquí? —pregunta Oliver saliendo junto con Fukase tomados de la mano.

—Gumi—se sorprende Fukase al verme.

—Estoy esperando a Piko, quiero hablar con él —sonrio a medias y veo a Piko salir.

Me ve y frunce el ceño. Fukase me toma del brazo y me aleja un poco junto con Oliver, junto a Piko se acerca Len quien me ve igual de raro como Fukase.

—Gumi, es mejor que se calmen las cosas—dice con seriedad Fukase.

—¿De qué hablas? Piko me necesita—me alejo de él antes de que proteste y corro hacía Piko —.¿P-podemos hablar?

Genial, me trabo al hablar.

Piko sonríe y le dice algo al oído a Len, Len le dice que no pero se aleja de nosotros.

—Puedes seguirme—dice Piko extendiende su mano frente a mi. Dudo por segundos al ver sus dedos pálidos ofreciéndose pero la tomo con miedo. Es fría y suave.

Caminamos y me lleva detrás de la cafetería, algunos árboles nos rodean. Me estremezco cuando me suelta, ya había calentado su mano.

Sonrío y trago saliva—Y…

—¿Por qué me distraes de mis deberes Le...—me interrumpe una voz conocida, odiada que se queda sin palabras al verme.

—Megpoid—sonríe al verme.

—Miku—murmuro entre dientes. Como siempre, ella me arruina todo.

—Yo me largo—corre Len.

—¿Tu la llamaste?—observo confundida a Piko.

—Si… Miku ¿podrías explicar la razón de tu rechazo?—sonríe con una mirada vacía.

¿Por qué se hace esto a sí mismo?

—Piko… No hagas esto ¿si?—agacha la mirada Miku.

¡Por qué rayos la involucra! Será… Será que ya sabe lo que me dijo Miku… O peor, ella se lo habrá dicho.

—Y–yo puedo explicarte —digo a Piko tratando se acercarme.

—Eso suena mejor—retrocede mientras sus ojos brillan—.Explicame porque alejaste a Miku de mi… ¡Explica los mensajes en dónde decías que se alejará!

Mi boca se vuelve seca, imposibilitandome hablar. Muerdo mi labio para que deje de temblar. ¿Acaso solo vio los mensajes que yo envíe? ¿O también los que ella me enviaba?

—Quieres que te explique todo—frunce el ceño Miku, dispuesta a hablar y lastimarlo más.

—¡No! ¡Yo fui!—lágrimas empiezan a rodar por mis mejillas. Es mejor que jamás se entere—. Yo le dije que no se acercará a ti porque… Porque me gustas y yo pensé que… Yo pensé que tal vez tendría una oportunidad y pudieras enamorarte de mi…

Me limpio los ojos para levantar la cara al decir lo último. Lo que más odio en la vida es llorar frente a la gente.

—¿Te burlas de mí no?—pregunta cabizbajo—.Si yo te gustará no hubieras dicho tales cosas de mi a Miku… Me hiciste quedar como un perdedor frente a ella para que se decepcionara de mi ¡¿Eso es querer?!

—No pensé bien… lo siento—digo buscando en mi mente entre tantos insultos que mi subconsciente me grita. Lo arruine.

—Solo alejate de mi. No vuelvas a hablarme ni por mensaje ni en persona, ni siquiera me observes… Yo nunca te hice daño—dice con firmeza y se aleja.

Mis manos tiemblan a mis costados. ¿Cómo pude haberlo arruinado así?

—Debiste decirle la verdad, tu no eres la culpable, no mereces que te hable así —dice Miku en bajo y pone su mano en mi hombro.

Se la regreso y la empujo con rabia—Callate, todo es tu culpa no mía ¡Te odio!

Se tapa la boca ahogando sus gemidos mientras llora. Nada nuevo el verla llorar.

Si Piko se enterara sabría que yo no tengo la culpa de nada, y la odiaría al igual que yo pero lo destrozaría mucho más y no me podría ver como yo deseo.

Prefiero que me repudie y sufra un poco a que sufra mucho peor.

Me alejo de ese lugar dejando a Miku con su llanto. Oigo que dice algo pero no logro entenderla y la ignoro.

Lo único que quiero ahora, es a mi amigo blanquito devuelta, tan solo eso es demasiado para ser feliz.

¡Amigo Blanquito!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora