Kibum y Sara, un par de novios, con una relación que estaba en la cuerda floja, no era debido a discusiones, porque ellos no peleaban, la verdad era por los teléfonos, desde que se levantaban hasta que se acostaban los tenían en las manos, ya casi no hablaban, ni salían, hasta ese día en que llego el héroe de su relación.
Era de mañana, la pareja de novios que vivían en el mismo departamento se levantó de su lecho compartido para hacer sus actividades diarias, Sara preparo el desayuno de ambos mientras veía sus notificaciones de Facebook, Kibum se arreglaba mientras chateaba con varios de sus amigos.
Cuando se sentaron en el comedor ambos seguían mirando la pantalla de su teléfono, ninguno de los dos se preocupo en saludar al otro o preguntar por su estado de ánimo, Sara fue la primera en terminar su desayuno, se levantó de la mesa y tomando su mochila salio hacia la Universidad sin despedirse, a Kibum no pareció importarle, siguió hablando por chat hasta que le llego su turno de irse a la universidad.
Las clases de ambos pasaron, Sara fue la primera en llegar al departamento, conecto su cargador con su celular, le quedaba poca batería, saco su portátil de la mochila y comenzó con su tarea.
En cambio Kibum estaba en el centro de la ciudad comprando materiales para un proyecto, en un momento una de las bolsas que cargaba se le cayó por intentar cambiar la canción que escuchaba en su celular, al recogerla miro una caja de cartón, dentro de ella se escuchaba un llanto, con curiosidad se acerco y retiro los audífonos de sus oídos, dentro de la caja había un pequeño cachorro marrón que lloraba y temblaba.
— oh, pobre perrito ¿Quien te abandonó aquí? — tomo al cachorro y lo cargo, el pequeño animal lo miro mientras seguía temblando — no te preocupes, irás a casa conmigo — beso la cabezita del cachorro y al tener tan ocupadas las manos no pudo volver a ponerse los audífonos.
Kibum llego a su hogar, dejo al perrito en el piso, el cual comenzó a oler el lugar, Kibum dejo sus compras en la mesa de la sala y conecto su celular para que se cargara, mientras el comenzó a usar su tableta electrónica.
El cachorro encontró las piernas de Sara, quien seguía sentada en la mesa usando su portátil, el perrito olió sus piernas y después comenzó a lamberlas.
La chica se asusto al sentir algo en sus piernas, dejo de mirar la pantalla y miro que era lo húmedo que tocaba sus piernas, y vio a la nueva mascota, el animalito la miro.
— ¿como entro esto aquí? — seguía mirando al pequeño perro.
— Yo lo traje — hablo Kibum — lo encontré en una caja.
— Y ¿que piensas hacer con el?
— cuidarlo — dijo como si fuera muy obvio.
— debes comprarle muchas cosas, es una gran responsabilidad y...
— ¿Y?
Sara se dio cuenta de que estaban teniendo una conversación, de nuevo, hace tiempo que no hablaban así.
— nada, olvidalo — volvió a mirar su computadora.
— iré a comprarle comida, tienes razón ¿como no se me ocurrió? En un rato vuelvo.
Y salió de nuevo, el perrito continuo explorando el lugar, mientras Sara seguía con sus actividades.
Muchas parejas eran como ellos, el amor se terminaba por un simple aparato electrónico, pero aquel simple cachorro arreglaría las cosas.
Kibum volvió con una bolsa, en ella había comida para cachorros, un collar, una correa, premios, juguetes y una camita.
Kibum buscó al perrito, este estaba jugando con una bolsa de plástico.
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