2 (Parte 1)

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Narra Kay.

    Recién había almorzado en una tienda de comida rápida y hablaba con un compañero de trabajo mientras veíamos chicas pasar y las calificabamos a nuestro parecer.
  
—¿Y esa que te parece? —dije señalando discretamente a una chica rubia que pasaba caminando por la calle.

—..No es de mi estilo... Ademas yo--

—¡Mira esa! Tiene unos pechos perfectos —interrumpí— ¡¡Por favor!! Tenés que ir y hablarle.

—Escuchame querido, yo ya tengo cinquenta años, incluso estoy casado. No puedo andar mirando jovencitas..

   El ambiente tenía una sensación incómoda. Fui un estúpido, no lo había pensado. Miré la hora en mi celular y casi eran las 4p.m.. Se me hacía tarde para llegar a la casa de un chico para darle clases particulares. La madre tenía dinero, porque me pagó por adelantado y una gran suma de dinero, no podía llegar tarde.
   Me despedí de mi compañero y salí del restaurant, caminaba rápido hacia el estacionamiento de autos. De un momento a otro una chica vino corriendo hacia mi y se tropezó, provocando que ambos cayeramos.
Estaba por protestar molesto hasta que ví que estaba asustada, tenía el rostro lastimado y su ropa estaba en terrible estado.

—¿Qué te sucede idiota? Estoy apurada. —se quejó.

—Lo siento, dejame ayudarte. Oye tienes sangre en la na..

—No me toques —interrumpió mirandome de mala manera.

—¿Estas bien? —pregunté tratando de no ver su ropa interior que se veía notablemente debido a su posición. Luego extendí mi mano para ayudarla a levantarse, era muy hermosa.

   Se levantó sola y solo me dirigió una cara de asco para luego seguir caminando. Estaba equivocado, no era nada hermosa.
   Me levante de la acera y la maldije en susurros, luego me dirigí a mi auto y conducí al barrio de mi nuevo estudiante, efectivamente si, era un barrio de gente rica.
  Y oh casualidad, en la calle estaba caminando esa chica con su campera rosa tan anticuada, mi suerte estaba mejorando poco a poco. Decidí vengarme por su desagradable actitud y la mojé con un charco. Podía escuchar como maldecía por el agua sucia y solo me dediqué a reir.
  Al llegar a la casa salió la madre de mi alumno para darme la bienvenida.

—¡Hola querido! —dijo saliendo de la casa para recibirme.

—Mucho gusto señora.

—¿Pero por que tan formal? Nosotros somos como familia —decía mientras me abrazaba fuertemente— ¿Cómo está tu madre?

—Muy bien, gracias por preguntar —reí— ¿Llegué tarde?

—¡No! Pero ni siquiera mi Ari llegó del colegio, ya en cualquier momento vendrá.

—Bueno, digame. ¿Qué materia tiene baja?

—Mi hija no tiene buenas notas en ninguna materia excepto Educación Física. Pero confío en usted para que la corrija y salve su vida.

—Gracias por confíar en mi, ¡Lograré que su hija sea la mejor! ¿Cuándo llegara?

—Ya debería estar por venir.. ¡Oh, ahí está!  —sonrió— ¡Ven hija y saluda a tu profesor!

    Me dí vuelta y la ví.. Esa niña de campera rosada, con su rostro sangrando y mojada por el agua estaba ahí, era mi estudiante nueva. Si le decía algo a su madre seguramente me despediría ¡Entonces tendría que devolver el dinero! ¡¡El dinero que gasté en el auto!! Esta era una de las pocas veces que le temía a un niño. En mis 22 años de vida no había tenido tanta mala suerte.

—¿E-e-ella es su hija?—pregunté nervioso.

—Sí, es ella. ¿No nos parecemos?

—N-no no es eso...—tragué saliva.

    Se paró al lado de su madre y me miró. Era de unos 15 años aproximadamente, era de estatura baja, piel muy blanca, segurame te se estaba enfermando por el agua. Tenía unos ojos verdes grandes y hermos y un pelo negro lleno de tierra.

—Un placer conocerte, —tragué saliva— soy Kay y te ayudaré con tus estudios —extendí mi mano en forma de saludo para parecer lo mas inocente posible.

—¿Este es mi profesor? —preguntó con una cara de asco.

—Si cariño. ¿Se conocen?

—Afortunadamente no. Me voy adentro.—entró a su casa ignorandome totalmente.

   Yo que aún seguía afuera con su madre y mi mano alzada, suspiré aliviado, necesitaba hacer que esa niña no diga nada para poder mantener el empleo.

—Ari ven aquí —la mujer me miró y sonrío tratando de liberar la tensión— debió haber tenido un mal día, pasa porfavor, te haré un té.

   Entramos a la casa, era amplia, con pisos de madera, paredes limpias, amplias ventanas y molduras blancas. Tenía una lámpara con cristales y una escalera de mármol blanco. Me senté en un sofá colocando mi maletín sobre una mesita.

—Aquí tienes ¿Quieres algún endulzante?

—No gracias, está bien.

—¿Puedo pedirte un favor? ¿Solo por hoy puedes quedarte hasta que yo llegue? Tengo una reunión importante y no parece sentirse bien, Lara está enferma desde hoy y seguramente el agua la empeorará. Te pagaré extra.

—No te preocupes por el dinero, somos como familia —dije giñiando un ojo.

—Gracias —rió aliviada— tienes razón, somos casi una familia. Está en su habitación, pasa tranquilo.

   Clara empezó a juntar sus pertenencias para irse
—¡Ari, nos vemos mas tarde!
Salió de la casa.
   Subí las escaleras y caminé por el pasillo hasta la primer puerta, golpée y abrí la puerta lentamente.

—Lara ¿Estas aquí? —asomé mi cabeza dentro de la habitación.

—¿Que quieres? —dijo mientras se cambiaba, ella estaba en ropa interior.

—¡Perdón! —dije cerrando la puerta inmediatamente. Estaba acelerado, eso no lo esperaba.

—¿Vas a entrar a darme clases o me puedo ir ya? —dijo abriendo la puerta.

—No era mi intención, no sabía que te estabas cambiando.. —desvíe la mirada por la vergüenza

—¿Acaso alguien te acusó de algo? Que estúpido. ¿No tenías suficiente con mojarme que vienes a espíarme cuando me visto?

—N-n-no era eso..

—¿Que quieres a cambio de dejarme en paz?

—No hagas que me despidan.

—De acuerdo, puedes pasar.—entré a la amplia habitación, estaba perfectamente acomodada y no encajaba en nada con la personalidad de ella.— ¿Que miras con esa estúpida cara?

—De acuerdo, empecemos nuevamente. Mi nombre es Kay y tengo 22 años, seré tu nuevo profesor particular.

—Que bueno —dijo burlonamente. Se sentó en el suelo frente a una mesita donde tenía su mochila— seguramente Clara te mostró mi boletín de calificaciones asi que ahorrate la pregunta

—Si, traje unos ejercicios básicos de matemática para que empiezes, si los haces bien será lo único por hoy —guiñe un ojo con la intencion de parecer mas amable, pero no creo que funcionó ya que solo se río de mi burlonamente— aquí tienes —le pasé los ejercicios.

   Tomó los ejercicios y los leyó por unos segundos para luego responder correctamente cada uno.
—¿Qué tan idiota crees que soy? —expresó ofendida.

   Estaba sorprendido, una persona promedio hubiera tardado mas de media hora en resolverlos.. Y ella los resolvió en un minuto, y mentalmente...

—¿Cómo lo hiciste? —pregunté confundido.




"Chica mala."Donde viven las historias. Descúbrelo ahora