esa es la verdad (45)

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Wilson: tranquila no es asi
Bella: sí, sí lo es
Wilson: ¿eso crees?
Bella: sí e internaron decírmelo. Que el mundo es oscuro, implacable y egoísta. Que incluso la más mínima esperanza o alegría es devorada por su dureza
Wilson: no eso no es real
Bella: sí lo es me lo han enseñado
Piensa Wilson "¿quien?"
Bella: claro, pero tú no lo sabes, siempre vas a tus viajes a entregar tus inventos y pinturas y no recuerdas lo que pasa en casa
Wilson: no sé que te sucede...
Vader: en serio ¿por qué no le dices la verdad?
Wilson: ¿de qué hablas?
Vader: Que no eres inventor si no alguien de la guerra
Bella: ¿Qué?
Wilson: oh por Dios vamos Bel, le vas a creer a él
Bella: sé que no debería creerle, pero algo me dice que lo haga
Vader: es lo correcto, es el instinto Skywalker
Emperador: si estás confundida ponlo a prueba y veamos cómo se defiende
Vader: le podremos una serie de ejercicios que sólo un oficial de la guerra sabe hacer
Bella: ok
Wilson: ok
Emperador: primera prueba
Pararse de manos (Handstand) sobre una superficie inestable o estrecha (como una viga o el borde de una baranda).
Bella: no lo logró
Emperador: segunda prueba
Saltos de caja (Box Jumps) a una altura extrema, pero con un giro: aterrizar en silencio absoluto.
Bella: falló
Él está fallando a propósito
Emperador: algo estamos haciendo mal
Bella: tal vez se equivocaron
Vader: no jamás
Emperador: ya lo se, metan a Bella
Bella: ¿qué?
La meten en la misma habitación
Emperador: ¡AHORA!
Un foco de iluminación industrial, una pieza de metal y vidrio de casi diez kilos se había soltado de su anclaje. Caía en vertical, ganando velocidad, directo hacia la cabeza de Bella.
Wilson, que estaba a varios metros de distancia cargando unas cajas de madera, no gritó. No vaciló, en un movimiento que pareció un borrón de velocidad pura, Wilson se lanzó, no para empujarla a ella, sino para interceptar el objeto. En medio del aire, con una precisión quirúrgica, Wilson golpeó el costado del foco con la palma de la mano abierta, desviando su trayectoria con la fuerza exacta para que pasara rozando el hombro de Bella sin tocarla.
Los dejan salir
Bella: gracias, papá, me salvaste

Wilson: lo haría todo por ti Bella: me tengo que ir (

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Wilson: lo haría todo por ti
Bella: me tengo que ir
(....)
Vader: ¿Qué haces?
Bella: nada veo la ventana
(...)
Bella: Diez años. Diez años de decirme que tu vida era pintar paisajes aburridos y llevar trajes caros. Que el peligro estaba a mil galaxias de distancia. ¿Por qué me mentiste sobre esto, Papá?
Wilson: Bella...
Bella: ¡No! ¡La otra mentira, la de Vader, era para protegerme! Pero esto... esto te convertía en un héroe. ¡En alguien valiente! ¡Y elegiste esconder al oficial bajo la pintura barata! ¿Por qué, si no tenías la Fuerza? ¿Por qué ocultaste tu valor?
Wilson: No era valor, Bella. Era deber. Y terror.
Su voz se rompe al confesar
Yo no tenía poderes. No podía sentir la Fuerza, no podía blandir un sable. Yo era solo un hombre que firmaba papeles y daba órdenes que costaban vidas. Vi lo que la guerra hace, Bella. Vi la destrucción. Vi a los Jedi cambiar. Cuando Padmé... cuando ella se fue, yo no vi una galaxia en necesidad. Vi un incendio. Y mi única orden era huir. Huir de los uniformes, huir de los códigos, huir de todo lo que oliera a sangre.
Bella: Y yo ¿no era más sangre?
Wilson: para mí siempre has sido lo mismo, una víctima del apellido Skywalker
Bella: Te escondiste.
Wilson: Me escondí. Quería ser un padre... un padre normal, lejos de todo. Un hombre que solo se preocupaba por el color de su lienzo. Y fallé. Fracasé en ser un padre normal. Fracasé en ser un hombre. Fracasé al dejarte con Evanllelin, al no protegerte de mi propia cobardía. Yo no merecía esa placa. Los jedi que quedaban libres me contactaban para saber de ti
Bella: claro, oí que la orden 66 jamás se llevó acabo, y debajo de todo el peligro que esa bebé Skywalker representaba, te quedaste.
Wilson: Me quedé por miseria y egoísmo, hija. No por fuerza.
Bella:No. Te quedaste porque tu corazón te decía que yo te necesitaba. Y aunque te escondiste y fuiste egoísta... el hombre que corría atrás de mí, el hombre que amó a mi madre y el hombre que intentó protegerme de mi destino, sigue ahí. Bajo la pintura.
Comienza a llorar
Bella: Yo... yo te perdono, Papá. Por ser débil.
Wilson no soporta más. El muro de diez años de culpa se derrumba. Sus hombros comienzan a temblar. Se gira y la abraza con una fuerza desesperada y liberadora, un abrazo lleno de sollozos incontrolables y el alivio de haber sido finalmente visto y perdonado
Wilson: Oh, Bella... mi valiente niña... lo siento. Lo siento tanto...
Bella lo abraza fuerte, sintiendo la verdad de su padre en el temblor de sus brazos. Ya no es el padre perfecto, ni el villano posesivo, sino solo un hombre roto y perdonado.

Bella mi CenicientaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora