Cuando la última chica hace su elección mi nueva facción sale a primero, pasamos por el sector Abnegado y cruzamos la puerta, todos empujan, en pocos segundos todos los iniciados empiezan a correr por las escaleras, creía que sería cansado pero correr de manera excesiva pero se siente bien, corro atrás de un chico y veo que hace maniobras con cada esquina de las escaleras en las que bajamos.
Empiezan las risas y gritos de victoria, levanto el brazo y los imitó, al llegar a la última planta avanzan más rápido, corro a toda velocidad y permito que la adrenalina me guíe, salimos y los rayos anaranjados de un atardecer chocan en mi cara, entrecierro los ojos y sigo a los iniciados, a lo lejos se escucha el sonido del tren, rayos. Tendremos que saltar ahí, soy una de las que corre más rápido, solo unos 10 chicos son más rápidos que yo, al poco tiempo soy una de las ultimas, los trasladados se quedan al último y yo estoy entre ellos, alcanzo un vagón y subo sujetándome de una barra, veo que una chica abnegada trata de subirse, nadie la ayuda, así que yo la agarró y se sube por sí sola. La chica se queda observando un chico de Erudición que falló el intento de subir al tren. La observo bien y noto sus rasgos grandes, sus ojos lo son, al igual que su nariz, lleva el chongo y el corte de los abnegados, es rubia, se ve de 14 pero si está aquí tiene que tener 16, pero eso es lo que la hace parecer indefensa, querer que el mundo la proteja.
-¿Estás bien?- pregunto para sacarla de sus pensamientos. Asiente con la cabeza.
-Me llamo Christina- la saludo con la mano, ella la acepta vacilante, al perecer jamás había saludado a alguien de esta forma.
-Beatrice- da a conocer el nombre típico de abnegada.
-¿Sabes a dónde vamos?- pregunto gritando para que me escuche por todo el ruido que genera el viento. Beatrice se sienta y arqueo una ceja, ¿para que quiere sentarse?
-Si el tren va rápido, habrá viento- empieza su explicación- Si hay viento, te caes. Baja.
Le hago caso y me siento a su lado, me apoyo en la pared para tener mayor comodidad.
-Supongo que vamos a la sede de Osadía- responde a mi pregunta- , pero no sé dónde está.
-¿Acaso lo sabe alguien?- bromeó, sacudo la cabeza y añado, -Es como si salieran de un agujero del suelo o algo así.
Me choca un fuerte ráfaga de viento en la cara, los trasladados se tambalean y caen al piso, me rió, Beatrice tenía razón, es una suerte que le haya echo caso, no quiero verme tan estúpida estando con osados.
La luz naranja pasa por los edificios de cristal, recuerdo que cada cumpleaños de Rose, yo la llevaba hasta arriba de los edificios de verdad y observábamos el atardecer hasta que llegara mamá con la tarta de chocolate. Sonrió al recordarlo, dirijo mi mirada a los trasladados, están 11 contándonos a Beatrice y a mi. Repaso las caras y por alguna extraña razón uno también me dirige la mirada, es un erudito, es alto y tiene cabello ceniza, sus marrones ojos me penetran, nuestra miradas chocan y le dedicó una sonrisa, el baja la cabeza sonrojado.
-Están saltando!- dice el chico que me observó hace un rato, volteo a Beatrice y veo que se masajea el cuello, yo también lo estaría haciendo a no se por el chico que mantuvo mi postura recta, el tren ha disminuido la velocidad estos minutos, los iniciados que nacieron en Osadía están saltando a un tejado siete pisos elevados, hay un hueco que separa el tejado de el tren, tenemos que saltar ha no ser que queramos ser abandonados. Observó a Beatrice y esta algo verde, me levanto de un salto y camino a la fila de los trasladados que están listos para saltar.
-Pues tenemos que saltar- dice Molly, como si no fuera mas obvio.
-Genial- dice con ironía Peter-, por que eso tiene mucho sentido, Molly. Saltar de un tren a un tejado.
-Se supone que eso es por lo que estamos aquí, Peter- recuerdo lo que dijo el día de las pruebas de aptitud.
-Bueno, pues no pienso hacerlo- dice una voz pacífica, aghh un trasladado cobarde, y además nacido en Cordialidad.
-Tienes que hacerlo- digo para que no me haga odiarlo más -, si no, fallarás. Vamos no pasa nada.- ajá, solo que si te caes traes contigo una muerte segura, ya veo por que no soy una veraz, acabo de mentirle a ese chico.
-¡Que no! ¡Prefiero quedarme sin facción antes que matarme!-
Es el colmo! Ya no le respondo, parece aterrado, pero es un estúpido si prefiere quedarse sin facción antes de morir. Aprieto los labios antes de explotar y gritarle al chico insultos.
-No puedes obligarlo- dice Beatrice, le ofrezco una mano y de inmediato me relajo
-Así- se que no necesita ayuda, parece muy decidida, pero yo soy la que lo necesita -Es que no..., no puedo hacerlo a no ser que alguien me arrastre.
Me da la mano y nos ponemos en pose para saltar
-Uno..., dos..., ¡tres!
Saltamos del tren
He tardado! No me reprochen! Lo sé, perdón es que me ha dado flojera heheheh, pero como veo que a algunos pocos les gusta, la voy a seguir. Recuerden! Dos capítulos el Viernes :)
-Ruby
