Discedite ab eo

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La tormenta acecha,
Los truenos en el cielo resuenan,
El Rey del inframundo sospecha,
Y las dudas al corazón llenan.

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POV Daemian

Habían sido algunas semanas, en realidad un mes, que Caleb y yo nos encontrábamos en el parque, bajo el árbol de cerezo.

Solíamos acompañar las charlas a veces con algún bocadillo, y lo disfrutábamos al igual que nuestras conversaciones al atardecer.

Hoy estábamos en medio de una de esas.

— Entonces... ¿Tu padre es agente federal... y antes perteneció a la marina?

— Si... —Susurró incómodo— Aunque en realidad ellos me habían adoptado, pero luego pues...ya sabes lo que pasó.

Asentí, sabía que no le gustaba hablar del tema, y lo respetaba por completo.
Cuando me contó su historia, jamás olvidaré lo rota que sonó su voz y esa mirada dolida en su rostro.

No pude evitar abrazarlo y acunarlo en mis brazos. El resto de ese día permanecimos en silencio, simplemente disfrutando de nuestra compañía y escuchando el trinar de los pájaros.

Cuándo yo le conté mi historia, fue casi igual, la diferencia fue que yo disfrute del calor de sus brazos y no pude resistirme, cerré los ojos un momento y me quede dormido ahí, en el mejor lugar posible.

Hoy nos encontrábamos en silencio, el sostenía mi mano y jugaba con mis dedos mientras mirábamos el cerezo acostados en el césped.

Todo era perfecto, en las mañanas estudiaba, después del almuerzo entrenaba y en las tardes la pasaba con Caleb.
Aunque todo tenía su lugar, siempre estaba presente el remordimiento y la angustia por saber que él era mi rival.
Sin embargo, en cuanto mis ojos lo miraban y mi corazón lo sentía, todas las preocupaciones se iban, se esfumaban y me concentraba en disfrutar de los maravillosos momentos a su lado.

Pero todo lo bueno termina.
La felicidad se apaga.
Y la calma se vuelve tormenta.

Una brisa sopló suavemente y me estremecí sintiéndome incómodo de repente.
Giré mi vista y Muerte apareció en mi campo de visión.

Hizo una señal algo extraña y decidí que lo mejor sería terminar con el encuentro de está tarde.

— Eh...Caleb, lo siento, pero hoy debo irme antes, debo hacer algunos trabajos de la universidad —Me senté y él lo hizo también.

— Está bien, te entiendo —Sonrió y apoyó su cabeza en mi hombro— Mis clases este semestre son muy livianas

— Gracias por comprender —Besé su frente y acaricié su mejilla— Debo irme.

Asintió y dejó un tímido beso en mi mejilla.
Sonreí, cada pequeña acción de su parte era hermosa.
Él no estaba acostumbrado a las muestras de afecto por la manera en que se crió, pero conmigo poco a poco se había ido abriendo y mostrando sus sentimientos.

Caminé un poco hasta salir del parque y crucé la calle encontrándome con Muerte.

— ¿Qué sucedió? —Lo miré levantando una ceja.

Estaba fastidiado, habían interrumpido mi tarde con Caleb.

— ¿Qué con esa actitud mocoso? —Gruñó— ¿Acaso piensas que me encanta estar de niñero?

— Oh disculpa, seguro interrumpí tu plan de reconquista con Sebastián, ¡Oh su majestad de la muerte!

— Escucha enano, creo que te deje en claro que el tema de Sebastián se quedaba ahí, no quiero hablar más de eso —Me miró enojado— Y eso es todo ¿entendido?

¿Cielo, Infierno o él? [Yaoi/Gay]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora