2.3

879 76 2
                                        

Eric en multimedia

"¿Tú qué?" Michael preguntó, incredulidad en su voz. No tenía nada más que decirle, estaba furioso y triste.

"Fue hace dos semanas. Era mi despedida de soltero y mis amigos me llevaron a una fiesta de universidad por alguna razón. Nos emborrachamos y en la mañana desperté en una cama com alguna chica de veinte años." Eric explicó y Michael sólo quería gritarle. "Amo a tu madre, y me quiero casar con ella, pero no le puedo hacerle esto. La engañé y me siento horrible al respecto."

"Entonces dile." Michael dijo, causando que Eric levantara la mirada en confusión.

"No puedo decirle. Le romperé el corazón. Me odiará para siempre." Eric suspiró.

"Ella te odiará incluso más si lo tiene que averiguar de su hijo. Si le dices ahora que fue un error y le demuestras cuanto la amas, entonces las consecuencias no serán tan malas." Michael dijo, sentándose en la cama junto a él. "Tal vez te odiará, no te perdonará y cancele la boda. O quizá esté enojada por un rato y después te perdone porque le dijiste la verdad."

"Así que levanta tu trasero y baja ahí y lleva a mi  mamá a una esquina y dile todo. Entonces demuéstrale cuando significa para ti y cuanto la amas." Michael sonrío. Eric asintió y abrazó a Michael. El menor suspiró y correspondió.

Eric se levantó y corrió hacia el restaurante, agradeciendo a Michael mientras se iba. Michael dejó salir una risa pero pronto murió y fue cambiada por un ceño fruncido al darse cuenta que se sentía mas unido con este hombre, quien pronto sería su padrastro, en cinco minutos que con su padre real en los dos años que lo conoció.

El padre de Michael se había ido dos años después de su nacimiento. Los dejó pobres y con el corazón roto.

Michael era un niño feliz y brillante. Reía más de lo que hablaba. Solía correr alrededor de la casa mientras su padre lo perseguía. Nunca tuvieron mucho dinero, pero eran felices con lo que tenían.

Hasta que su padre empezó a actuar distante. Ya no perseguía a Michael alrededor de la casa o lo acurrucaba en la cama para contarle historias random de hadas. Dejó de llevar a Michael a pequeñas caminatas temprano en la mañana al parque a ver el amanecer. Dejó de ser el héroe de Michael. Y un día dejó de venir a casa.

Aveces Michael se sentaba en la ventana en una noche de no dormir, rezaría para que tal vez, sólo tal vez, el mismo honda verde se pararía en el mismo lugar y su padre llegaría corriendo a saludarlos. Nunca pasó, sin importar cuántas lágrimas, oraciones, plegarias o llamadas, nunca regresó.

Esa era la razón por la que Michael había construido sus muros. No había permitido a nadie entrar en ellos, ni siquiera su madre, temía que, un día, ella podría irse también. No se había permitido acercarse mucho a las personas, no se había permitido amar. Su padre no solamente se había llevado parte de su felicidad ese día sino que había tomado una parte de Michael que después le causaría ser un hombre reservado con miedo de amar.

Pero esa parte estaba aparentemente llena ahora. Era capaz de hacer algo que nunca pensó que podría hacer de nuevo. Creía que su padre sería el único en poder reunir los pedazos de su corazón, pero estaba equivocado. Había un chico esperan por él en el restaurante quién hizo exactamente eso. El rubio llenó su corazón y lo arregló pieza por pieza. El chico destruyó esos muros y lo hizo sentir vivo otra vez.

Michael sabía que en el momento que necesitará aferrarse de él para siempre, no lo podría deja ir como su padre lo hizo.

...

Bien primero que nada no he subido por la única razón de que no he querido, no me ha dado gano, lo siento chicks.

En fin, sólo queda un capítulo y el epílogo, las veo en el siguiente capítulo

All mine// muke Donde viven las historias. Descúbrelo ahora