Capitulo III

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Cuando abro los ojos el sol ya se ha ocultado, revisó la hora en mi celular y son las 8 de la noche, dormí por mas de 3 horas pero lo necesitaba. Mi cuerpo estuvo tenso durante todo el viaje y ahora lo que anhelo es una ducha con agua tibia.

Saco de mis maletas una toalla y un conjunto de dormir que consiste en un short de algodón color lavanda junto a una blusa de tirantes del mismo color, no me pienso arreglar cuando se que no saldré y que pronto estaré en la cama de nuevo.

Antes de entrar a la ducha le envío un mensaje a mama informándole que todo esta bien y que dentro de unas horas la llamare para contarle con mas detalle.

*****

Al entrar a la sala veo a Sarah recostada en el sofá viendo lo que parece ser una película de comedia, al escuchar mis pasos gira su rostro hacia mi y para el reproductor de vídeo.

—¿Que tal dormiste?

—Bien, de verdad lo necesitaba, el viaje me dejo muerta. Sabes que no tienes que parar la película por mi, ¿cierto?.

—Oh tranquila, la he visto un millón de veces, casi te podría asegurar que me se los diálogos, solo la puse para matar el tiempo y es mas entretenido conversar contigo.

—Ok— Digo no muy convencida.

Mi estómago suena y un rubor recorre mi rostro por la vergüenza, pero es entendible ya que no como desde hace 12 horas, pero eso es algo que mi compañera no sabe así que ahora debo parecer una muerta de hambre.

— En el refrigerador hay comida, puedes preparar lo que gustes, yo solo cene un paquete de galletas, no estoy acostumbrada a comer a esta hora.

—Estas demente, yo no puedo dejar de comer, mi vida sin la comida no esta completa— Digo mientras me dirijo a la cocina y escuchó sus pasos siguiendo me así que se que no estoy hablando sola.

— ¿Y como demonios haces para mantener ese cuerpo?

Me observo desde arriba a mi misma y se que no estoy nada mal, no es por ser arrogante pero no estoy ciega, tengo caderas grandes al igual que mis pechos y trasero acompañados de una cintura estrecha, mi cuerpo se define perfectamente como figura de reloj de arena y esto es gracias a mi madre ya que herede sus fantásticas curvas, pero eso parecer ser lo uno que tome de ella ya que mi cabello es de color rojizo, mis ojos son de color verde y piel es totalmente pálida igual a la de mi padre, de mis hermanos soy la que más se parece a él desgraciadamente.

—Que te puedo decir, la naturaleza me ama— suelto mientras me encojo de hombros y busco algo que comer en el refrigerador.

—¡Oh Chica!, creo que dejaste tu modestia en Venezuela— suelto una pequeña risa por su comentario, esta chica me agrada.

— Solo bromeo.

Me decido por un  sandwich de pavo junto a vaso con jugo de naranja.

—En fin Sarah tu sabes mucho mas de mi que yo de ti, así que dime ¿que carrera vas a estudiar?

—Es cierto, bueno yo voy a estudiar derecho me encanta esa carrera desde que era una niña y era el sueño de mi padre, así que lo hago por el y por mi— Una sombra de nostalgia adorna su mirada, pero rápidamente desaparece y me muestra su sonrisa.

— Sabes a mi también me gusta mucho esa carrera.

— ¿No me digas que tu también estudiaras derecho?— Chilla emocionada.

—No, me hubiera gustado pero yo a la Final me decidí por Petroleum Engineering  y soy buena en eso— Me encojo de hombro quintandole importancia mientras me dirijo al lavado para poner mi plato y vaso vacío, mas tarde lo lavare.

Perfectamente ImperfectaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora