CAPÍTULO -4

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**En la enfermería**, Zoro sigue inconsciente. Su respiración es regular, su cuerpo permanece inmóvil en la cama, pero una leve incomodidad se dibuja en su rostro, como si en sus sueños estuviera librando una batalla invisible. Nadie sabe qué lo ha llevado a este estado, ni por qué parece tan... diferente al Zoro que todos conocen.

**En la cocina**, la atmósfera está cargada. Todos están reunidos, discutiendo lo sucedido con el “nuevo Zoro”. La intriga mantiene a todos tensos, y la incertidumbre se siente como un peso en el aire.

Nami, sentada en el borde de la mesa, con los brazos cruzados y el ceño fruncido, rompe el silencio con un tono frío:

—No puede ser… ¿quién demonios es ese tipo? ¿Cómo puede parecerse tanto a Zoro y no ser él?

Sanji suspira, pasándose la mano por el cabello. Aún está molesto por lo que pasó en su habitación. Preocupado, pero también intrigado.

—Eso es lo que me pregunto. No es solo el aspecto. Es... su forma de hablar, sus gestos… incluso la cicatriz en su ojo. Todo es distinto.

Robin, en silencio, fija su mirada en el suelo. Su mente trabaja más allá de lo evidente.

—¿Y si no fue un accidente? Lo que sea que pasó... Tal vez este Zoro no es el único.

Luffy, que masticaba un trozo de carne en un rincón, se pone de pie de golpe, señalando con entusiasmo hacia la puerta:

—¡Ya sé! ¡Es otro Zoro! ¡Debe venir de otra dimensión!

—Luffy, eso no es tan sencillo... —intenta interrumpir Nami, pero él no la escucha.

—¡Lo sé! El Zoro de esa dimensión está perdido, ¡y este debe saber algo más!

Chopper, que había estado revisando las vendas del Zoro inconsciente, se une al grupo, visiblemente preocupado.

—¿Están diciendo que el Zoro que tenemos aquí… no es el original? Pero... ¿cómo puede ser? Está... raro...

Sanji se cruza de brazos, su expresión se endurece.

—Este no es Zoro. Ya lo dije antes. Pero si está aquí, tiene que haber una razón. No lo dejaremos tirado.

Nami asiente lentamente. No pueden ignorar la situación.

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**Zoro** estaba bebiendo en un bar de mala muerte. Hacía tiempo que no veía a sus nakamas. Solo quería perderse un rato, estar tranquilo. Pero entonces, un hombre mayor, obeso y con aire entrometido, se acercó a él.

—Oye, hijo... ¿Qué hace un chico como tú en un sitio como este?

Zoro se puso en alerta, llevándose la mano a las katanas. Pero fue demasiado tarde. Otro sujeto lo atacó por la espalda, inyectándole algo. Su cuerpo cayó como plomo al suelo, y su mente se hundió en un sueño oscuro.

**…**

*Me dejaron. Por primera vez, solo en una habitación fría y silenciosa. Pensaba en mis nakamas… ¿Por qué no notaron mi ausencia? Tal vez aún me estén buscando. Pero no solo me quieren a mí… los quieren a todos. Las chicas… ¿dónde estarán ahora?*

—¿Cómo sigues, campeón? ¿Ya me dirás dónde están tus amigos?

El hombre se acercó. Zoro le escupió en la cara. El tipo se enfureció y lo golpeó con fuerza.

Abrió su camisa, observando la cicatriz en su pecho.

—¿Sabes algo? Las viejas heridas... siempre vuelven a abrirse —dijo mientras pasaba un cuchillo por su abdomen.

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**En el barco**

La noche caía y el verdadero Zoro seguía sin regresar. Todos estaban inquietos.

—Chicos, no os preocupéis. Dormiremos aquí y mañana buscaremos a nuestro Zoro —dijo Luffy con decisión.

Poco a poco fueron retirándose a descansar, pero Sanji no podía dormir. Algo no cuadraba. Fue a la cocina en busca de té, deseando aclarar sus ideas.

Al entrar, escuchó ruidos. Pensó que sería Luffy robando comida o que Zoro había vuelto... Pero lo que encontró lo dejó helado.

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—No te preocupes. Tu padre aparecerá —dijo Persi, preparando algo para comer.

—¿Dónde dices que lo viste por última vez? —preguntó Nami, revolviendo su café.

—En la sala de baile —respondió él, visiblemente nervioso. Sentía que había fallado. Zoro estaba desaparecido, y ni siquiera sabía que su hija había venido. Todo era confuso.

—Tenemos un gran problema —dijo Nami, inquieta.

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**En la cocina**,

Sanji palideció al ver a ese hombre tan tosco y grande, sentado tranquilamente comiendo en la mesa.

—¿¡Qué haces aquí!? —gritó Sanji, poniéndose a la defensiva. No dudaría en pelear si hacía falta.

El hombre soltó una carcajada. Su voz era profunda y fuerte.

—De verdad creo que estoy muerto…

Sanji miraba a ese zorro que parecía mucho más mayor y sus ojos desprendían tanta tristeza tenía una mirada tan penetrante muy dentro de el se preguntaba que escondía un silencio ensordecedor se sentía en la sala asta que zorro habló.

Disculpame sanji , zorro levantó la visto y sus ojos se cruzaron - sanji llevo sin verte mucho tiempo  sin embargo e vivido contigo tanto tiempo que  estoy tan acostumbrado ATI a tu presencia que para mí es como siempre .

Valla decimos ser buenos amigo en el otro lado

Zorro asintió para mí es como si nunca nos uvieramos despedido .

Sanji se sentía tan extraño nunca en todos los años que llevaba en el barco el marimo se disculpo y sin embargo este sujeto lo está haciendo al segundo día sin lugar a duda no era el marimo sanji extendió su mano estrechándola con la de zorro.

- sabes el zorro que conozco preferiría clavarse mil cuquillos a perdir me perdón sanji lo miro sonriendo con picardía dirigiéndose a la barra para prerarse su te de hierbas siempre hacia eso cuando no podía dormir. Cual fue su sorpresa al ver qué ya estaba preparado miro para tras dirigiéndose hacia zorro

- eso es porque yo no soy el. Y quien eres sanji y de donde vienes  bufo hacercando se a el con aire temerario

-Soy Zorro el mejor  espadachín del mundo, sanji chasqueó con la boca

- eso me suena , de verdad eres tan diferente a zoro y ala vez el mismo

- yo te conozco muy bien sanji , los ojos de este zorro se veían aún con más maldad que los del zoro original pero ala vez con muchas más tristeza en sus ojos se veía la edversidad del tiempo la lucha de los años de las decisilusiones .

Esa frase dejó a Sanji sin palabras.

—¿No me tienes miedo, bastardo? Porque no hulles—Sanji rompió una silla de una patada, con los ojos encendidos de furia.

Pero Zorro  no se inmutó. Es más una sonrisa maliciosa se veía en su cara

¿Por qué debería huir de ti, Sanji? Porque debería tenerte miedo. Zorro se hacerco tanto a sanji que este se quedó paralizado sus ojos veían los de el que estaba cara cara sin siquiera inmutarse sin un ápice de emoción ninguna se aparto y dijo.

- Buenas noches se  marchaba con una mientras se le dibujaba una sonrisa macabra en los labios.

Sus palabras estaban vacías de emoción. Tenía que fingir. Nadie podía saber qué relación tenía con Sanji. No sabía si esto era el cielo o el infierno. Solo sabía que lo veía… y eso era suficiente para querer quedarse.

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Déjà vuDonde viven las historias. Descúbrelo ahora