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HoSeok se cruzó de brazos y se apoyó contra la pata de la cama.
Pruébalo.

JiMin frunció él ceño profundamente. En realidad no había mucho que pudiera hacer para probar su historia.
Ni siquiera era capaz de hacer milagros en el cielo, mucho menos en la Tierra.
Desesperadamente esperaba que TaeHyung de repente apareciera y lo ayudara a probarlo, pero no tenía tanta suerte.

No sé cómo puedo probarlo. Tú dime cómo hacer para que me creas.

— No lo sé. Tú eres el ser celestial.
las palabras de HoSeok goteaban en el sarcasmo y agitó su mano furiosamente. — Pide una guía divina. Diablos... saca tus alas y vuela por la maldita habitación.

— ¿Por qué estás enojado? — JiMin preguntó preocupado.
¡No puedo evitar lo que soy!

— ¿Entonces por qué estás haciendo este estúpido cuento? te dije que no me importa lo que eres, o incluso lo que hayas sido. Pero no... No mientas.
La voz de HoSeok se quebró un poco al final.

¡Ya te dije lo que soy! ¡Tú simplemente no me crees!

— ¿Me dices que eres un ángel y luego esperas que te crea? — HoSeok se pasó una mano por el pelo y caminó hacia el frente de la cama. — ¡Dios, eso es ostentoso!

JiMin le dio a HoSeok esa mirada; la que decía más que las palabras que él mayor le había dicho. — No me sorprende que utilices esa frase.

HoSeok se congeló. — ¿Qué tiene de malo?

— ¿Quieres que te responda eso?
¿Honestamente? — JiMin lamentó las palabras tan pronto como salieron de su boca. El chico angelical sabía que si iba por este camino, no había vuelta atrás. Si comenzaba la lista de las faltas de HoSeok las cosas se pondrían feas. Toda la frustración, toda la confusión, todo lo que el más joven sentía, saldría. JiMin nunca fue bueno en ocultar sus emociones, y él sabía que no podría aunque lo intentara.

Eres el ángel. — HoSeok escuchó la crueldad en su propia risa — Tú dímelo.

— Está bien. Quieres la verdad, te voy a decir la verdad. La dolorosa verdad.
Tú piensas sólo en términos de dinero. ¡Todo es dinero para ti! Me ofreces dinero para escucharte, para entrar en tu coche. Tratas de comprar todo. A todos.

HoSeok se quedo allí, viendo a JiMin, escuchando al pequeño decirle cosas que no le importaba escuchar, sobre todo de él.

Ni siquiera me puedes dar un cumplido, HoSeok. Dijiste "JiMin, te ves precioso" No. Tú dijiste "Luces la riqueza bellamente".

Hizo sonar a HoSeok increíblemente presuntuoso.

¿No sabes que hay cosas más importantes que el dinero o el oro?
Continuó él azabache. HoSeok estaba rígidamente silencioso, pero profundamente en su interior se estremeció ante la sinceridad en la voz de JiMin.
Era como si el chico estuviera diciendo estas cosas porque se preocupaba verdaderamente por él, porque realmente se preocupaba por él.
— ¿Es tan difícil que entiendas, HoSeok? La gente no debería ser comprada. Deben ser respetados.
Incluso la persona más harapienta y pobre en Seúl sigue siendo un ser humano. ¿No puedes encontrar en tu corazón el ayudarlos, incluso a uno de ellos, por tu cuenta?

HoSeok se quedó en silencio, con la mandíbula apretada.

Y mira tu casa.

— ¿Qué hay de malo en mi casa?
HoSeok le preguntó, por fin encontrando su voz.

ᴇᴠᴇʀʏ ᴛɪᴍᴇ ➳ 🄷🄾🄿🄴🄼🄸🄽 ✿Donde viven las historias. Descúbrelo ahora