Venezuela es un país maravilloso, lleno de hermosos paisajes, tierras productivas y estupendas playas. Hubo una época en la que este país era el destino favorito de muchos extranjeros que escapaban de las guerras; ellos fueron bien recibidos aquí, e incluso se les ayudó para que crearan sus propias empresas y salieran adelante.
Durante años Venezuela fue un país prospero y feliz, pero tristemente esos tiempo llegaron a su fin.
¿Qué pasó con Venezuela?
En Venezuela surgió una plaga llamada “Socialismo”, y desde entonces hemos sido participes de gobiernos fracasados que poco a poco fueron empobreciendo más a la nación.
Un día apareció un político joven y carismático, ex-militar y muy estudiado, que afirmaba tener todas las cualidades necesarias para arreglar el país. Debido a que se mostraba muy seguro de sí mismo, el pueblo le dio la confianza y votó por él.
Grave error…
Este hombre terminó de destruir lo poco que quedaba en mi país. Por su mala gestión incrementó la corrupción, la impunidad, la pobreza, la censura y la inflación. Pero eso no es todo.
Este hombre falleció, y en su lugar dejó a alguien 10 veces peor.
El heredero no hizo nada para acomodar el país, sino que siguió actuando como su antecesor, por lo que todos los males del país se multiplicaron.
Ahora Venezuela está en un punto álgido; todos los días hay protestas en contra del régimen dictatorial que se instauró a causa de la gran desaprobación que tiene su gobierno.
Han habido más de 200 muertos en protestas, y la gran mayoría de esas personas fueron asesinadas por efectivos militares y policiales del régimen.
No contamos con apoyo internacional, y mucho menos se divisa una posible insurrección militar en contra del gobierno. El pueblo está sólo en esta lucha, y no vemos la luz al final del túnel.
Ahora, lo único en lo que tengo fe es en que mi Dios hará algo para acabar con esta injusticia, pues la biblia dice que Él es el que pone y quita reyes, y también dice que es Él quien castiga a los gobernantes injustos.
Hay otra situación que me consterna, y es que he visto innumerable cantidad de jóvenes en otros países, que no sólo apoyan al régimen de mi país, sino que creen que todo lo que se dice de nuestra situación actual en las noticias es mentira.
Me encantaría que esos jóvenes vinieran a Venezuela, y que por su propia cuenta vieran la miseria abundante que hay en cada esquina. La miseria no es lo único que abunda, también abunda la delincuencia, y estoy seguro de que si ellos pasaran al menos un mes en la capital, no podrían evitar ser víctimas de la delincuencia.
Tengo la certeza de que aún quedan personas con sentido común en otras naciones, que no se dejan manipular por políticos populistas y que mucho menos permitirán la instauración de un gobierno autoritario como el que hay en mi país.
Espero que algún día todos nos unamos, para hacer que cada nación del mundo sea libre, prospera y feliz. Sé que pido mucho, pero nada cuesta soñar.
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Inspiración categórica.
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