Ya he parado de llorar, no pienso en nada, mi mente esta en blanco y me siento muy confundida, como adormecida. Solo veo por la ventana.
-Entonces...- Dice el hombre que se hace llamar mi padre. Volteo a verlo, el sigue viendo hacia el frente, espera mi respuesta.
-¿Si?- Digo en un tono casi inaudible, muy agudo para mi voz y casi susurrado.
-No puedo creer que estas conmigo, Sara.- Veo una sonrisa aparecer entre sus labios, pero yo no siento nada.
-¿Por que me buscaste?- Mi tono se vuelve seco, pero no es intencional, cada vez me siento mas adormecida.
-Te vi, no te veías bien, estabas arrecostada a una pared comiendo una barra de cereal con la mirada perdida, pálida y claramente algo no andaba bien. Intente contactar a tu madre, pero aparentemente desapareció, entonces contacte a tu abuela y ella solo me dijo que no me metiera, mas unos cuantos insultos. Y una alarma se encendió en mi mente, iba a tu casa y te vi otra vez, sentada en los columpios, llorando. Y no te iba a dejar, no te voy a dejar.
-P-pero... ¿Tu no vives en....?
-Nos mudamos, cerca de aquí... Tu madrastra, tu hermana y yo, tenemos una casa grande, con una habitación para ti -Sonríe- Tenia pensado visitarte, he invitarte a quedarte unos días, pero visto la situación tuve que tomar otras medidas. Aunque pensé que no querrías venir conmigo...
-Lo que sea solo por salir de ese infierno.- Dije cruzando los brazos sobre mi pecho
Vi la desilusión en sus ojos, pero no sentí nada.
-B-bueno, si necesitas algo o lo que sea, puedes decirme- Sonríe de nuevo
-Vale...
Volteo de nuevo hacia la ventana, hay pequeñas gotas en ella y la luz de los postes se ve en reflejada. Miro de nuevo hacia él, su expresión es fría, no esta sonriendo ni nada parecido, veo como cae una pequeña lagrima por su mejilla y el la quita de inmediato. Vuelvo a la realidad, caigo en cuenta de lo que esta sucediendo.
Empiezo a llorar, otra vez.
-G-gracias... Por sacarme de ahí, por darme oportunidad de volver a empezar y por preocuparte por mi, aunque no estuviste antes- La voz se me quiebra en toda la oración, veo mis manos.
-Perdón Sara, he sido un muy mal padre, pero he vuelto para arreglar las cosas- Sonríe de nuevo, sus ojos están llenos de lagrimas y siento una punzada de dolor en el pecho, solo asiento.- ¿Podrías perdonarme?
-Eso lo decidirá el tiempo, pero debes saber que no tengo ningún rencor hacia ti.
-Gracias.
Los otros 15 minutos que duramos en el auto camino a mi nueva casa, estuvimos hablando de gustos, de su vida y pequeños fragmentos de la mía.
-Ya llegamos.
Veo por la ventana y quedo asombrada, es una casa de dos pisos, puedo ver las luces apagadas por las ventanas, las paredes están decoradas con piedras y hay un jardín delantero muy bien cuidado, veo una pequeña bicicleta rosa y sonrío. Abro la puerta rápidamente apenas se detiene el auto, salgo de el y me tiro en la grama húmeda y empiezo a llorar otra vez. Al abrir los ojos mi padre está parado frente a mi, sonriendo.
-Bienvenida a tu nueva vida, Sara.
Se me escapa una carcajada, mis manos tiemblan de nuevo, siento las lagrimas caer una tras otra y de repente olvido todo el dolor.
Nueva vida.
ESTÁS LEYENDO
Bailarina Suicida
SonstigesElla era una bailarina, le encantaba bailar pero tenia muchos problemas... y no pudo contra ellos... se sentía sola y poco a poco fue cayendo en la depresion...
